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Trapera

Atentos a la izquierda alemana

(p. P. Tacoronte)

La política alemana anda bastante movida. Las reformas que el SPD ha presentado con el nombre de Agenda 2010, de orientación liberal, han despertado un resurgir de la intención de voto de las izquierdas. Muchos alemanes se niegan a desprenderse de las mejores conquistas del Estado de bienestar, es decir, de los correctivos sistemáticos con que el Estado y trata de compensar la violencia de la “acumulación originaria” de dinero.

Como apuntaba algún periodista del “Spiegel”, todos los expertos están de acuerdo en la supuesta racionalidad económica de entregar el gobierno al inhumanismo sin rostro del mercado, pero muchas vidas concretas de nombre propio saben lo que significan la competencia y el individualismo que promueve la falacia naturalista del “todos contra todos” como organización sin restricciones de la vida cotidiana.

En ese contexto, el partido a la izquierda del SPD, el PDS, encabezado por G. Gysi, obtendría de celebrarse en estos días las elecciones, coaligándose al nuevo WASG (escindidos del SPD que están contra las reformas), un respaldo popular mayor que la derecha, el CDU, en toda Alemania oriental. Así lo muestran las encuestas sobre intenciones de voto realizadas por el “Spiegel” el 12 y 13 de julio.

Aunque sólo sea un dato ilustrativo, que los medios sobredimensionaron, recordemos que hace apenas un par de meses tuvo lugar en Alemania un “Kapitalismusdebatte”, un debate social sobre la moralidad del capitalismo, a raíz de una palabras poco amables de F. Müntefering, del SPD, sobre la clase patricia de los empresarios. Muchos comentaristas lo descalificaron como un gesto para la galería, entre ellos el poeta Erzensberger; algo o mucho de eso había; pero algo también debe significar que en una sociedad acomodada sea posible un debate de esas características. Quién sabe.

El Festival del Sur-Encuentro Teatral Tres Continentes celebra su mayoría de edad

El Festival del Sur-Encuentro Teatral Tres Continentes celebra su <em>mayoría de edad</em>

(por magacín66)

Del 15 al 24 de julio se celebra en el municipio grancanario de Agüimes el Festival del Sur. Este año se celebra la edición nº 18 de este consolidadísimo y necesario festival de las artes escénicas, aunque algunos, como el Sr. Soria, se empeñe en boicotearlo, como hace con todo aquel acontecimiento cultural que organice cualquier municipio donde no gobierna el Partido Popular... es decir, cualquier acontecimiento cultural que organice cualquier municipio. Eso mismo sucedió hace unos meses con el Espal de Vecindario.

En la web del festival está toda la información, pero rescato el programa para todos los lectores de Trapera:

# 15.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
Teatro Meridional ( España-Madrid )
Cloun Dei, de Teatro Meridional

# 15.07.2005
22:00 h Plaza de Nuestra Señora del Rosario
Liuba María Hevia (Cuba) Angel y Habanera
Encuentro de músicas del mundo

# 16.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
Mago Migue (España-Andalucía)
Tonto, marca registrada, de Miguel Puga

# 16.07.2005
22:30 h Plaza de Nuestra Señora del Rosario
Cordas do sol (Cabo Verde)
Encuentro de músicas del mundo

# 17.07.2005
12:00 h Casa de la Cultura del Cruce de Arinaga
Boniface Ofogo (Camerún)
Cuentos que me contó mi abuela

# 17.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
Teatro San Martín (Venezuela)
Dos amores y un bicho, de Gustavo Ott

# 18.07.2005
21:00 h Casa de la Cultura del Cruce de Arinaga
Donaldson Dance Company (España-Canarias)
“Retazos y movimientos”, de José Luis Donaldson

# 19.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
Teatro de la Candelaria (Colombia)
“El Quijote”, Santiago García

# 20.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
Mabel Manzotti (Argentina)
“Síndromes. Locos como nosotros”, de María Carmen Barbosa y Miguel Falabella

# 20.07.2005
22:30 h Centro Parroquial de Agüimes
Ilhan Berk (Turquía)
Recital de poemas

# 21.07.2005
21:00h Casa de la Cultura del Cruce de Arinaga
Micomicóm (Madrid)
Todas las palabras, de Mariano Llorente

# 21.07.2005
22:30 h Casa de la Cultura del Cruce de Arinaga
Rubén Pagura (Costa Rica)
“El justiciero enmascarado”, Rubén Pagura

# 22.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
Delirium (España-Canarias)
Laberinto, de Fernando Arrabal

# 22.07.2005
22:30 h Plaza de Nuestra Señora del Rosario
Maracaibo Teatro (España-Comunidad Valenciana)
“Zarabanda”, de Cristina Maciá

# 23.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
Kabaret Wagon (Dinamarca)
En tu pequeña vida

# 23.07.2005
22:30 h Teatro Municipal de Agüimes
Boniface Ofogo (Camerún)
Cuentos y leyendas de África

# 24.07.2005
12:00 h Avenida de Los Pescadores ( Playa de Arinaga)
Maracaibo Teatro (España-Comunidad Valenciana)
“Jugando a jugar”, de Cristina Maciá

# 24.07.2005
21:00 h Teatro Municipal de Agüimes
La Fanfarria (Colombia)
Huevo de picaflor, de Jorge Luis Pérez Valencia

# 24.07.2005
22:30 h Plaza de Nuestra Señora del Rosario
Djula Band (Senegal)
Encuentro de músicas del mundo: Bauré


Además de este programa, que recoge los actos teatrales, en la web del festival se recogen también las actividades paralelas, manifiesto, así como la historia y colecciones fotográficas de las ediciones anteriores.

¡Coño´s...Los curas se me rebelan!

Por Hideyoshi.
El pasado domingo, leyendo el periódico una noticia me llamó la atención: un grupo de curas de nuestra provincia se ha puesto “en pié de guerra” a fin de reclamar un obispo canario. La queja no es nueva, de hecho en seis siglos sólo ha habido dos obispos canarios según creo. La verdad es que, salvando el hecho de que pueda estar a favor o no (que lo estoy) me echó un poco para atrás el ver que el padre Báez estaba en las filas de los “insurrectos”…me da dentera ese hombre.
El hecho de que un grupo de curas isleños reclame un obispo que esté más al tanto de las necesidades y características de la comunidad canaria es lógico, tanto o más que reclamar la independencia de una vez del arzobispado de Sevilla. Lo más novedoso del caso el hecho de que el debate se haya trasladado a Internet, pues este grupo de curas han colgado un foro de Internet, (http://groups.msn.com/iglesiacanaria) donde además reivindican que el nuevo obispo sea respetuoso con la opción política independentista que podemos tener o no los canarios.
Entre las medidas que proponen destacan: una reunión que tendrá lugar en la basílica de Teror el próximo 24 de septiembre, pidiendo a los curas que simpaticen con el movimiento que ese día redoblen sus campanas en señal de apoyo y la creación de un movimiento que englobe a los párrocos, con estas ideas, en las 7 islas bajo el lema Canarias en oración.

Poesía y violencia política

(daniel bellón) ¿Una extraña pareja? Más bien no. Las relaciones entre poesía y violencia política son ancestrales. Sin irnos muy atrás en el tiempo, cabe recordar que que buena parte de las respetables literaturas "nacionales" modernas se inauguran con un poema épico de exaltación de algún héroe guerrero, sobre cuya huella se construyó la correspondiente nación. Un ejemplo al alcance de todos es el Cantar de Mio Cid, o la Chanson de Roland. Poesía construyendo mito nacional alrededor de una figura heroica que se impone al enemigo circundante, al que define por oposición a la comunidad, violentamente y siempre por una buena causa. Otras veces, la poetización de una derrota histórica, la convierte en señal de futura redención, en compromiso de conversión, en victioria futura.

La poesía ha sido muy útil en la construcción de las identidades. Poesía popular a veces, como las baladas revolucionarias irlandesas, o los corridos de la revolución mejicana, otras poesía producida por autores que han dado en formar parte de la "alta cultura" y que cantan el heroismo de la construcción de un imperio, como por ejemplo la famosa "Carga de la Brigada ligera" de Tenysson. Poemas y canciones que cantan derrotas o victorias, que ensalzan la violencia ya consumada o, a veces, en los casos más siniestros, anuncia y justifica la violencia por venir.

Cuando el conflicto estalla en violencia, los poetas también son movilizados; ejemplo claro de ello es la poesía de guerra producida por grandes poetas españoles en los dos bandos de la guerra civil. Como tantas otras personas, a veces el poeta acaba convertido literalmente en soldado, rifle al hombro y, en estos casos, la experiencia de guerra real, no la libresca o imaginaria, cambia radicalmente la visión, el discurso del poeta, centrándolo en el resultado sangriento, en el dolor humano.

La poesía lo canta todo, y la violencia es parte del todo y la violencia política también.

Pero el objeto de esta entrada, en lo que me gustaría pararme a pensar, es en ese momento en que el conflicto no ha estallado en violencia expresa, en muertos, heridos y lisiados. Ese momento en que se puede evitar lo que después se cuenta como inevitable, y en el papel que juegan algunos intelectuales alimentando el odio, utilizando sus habilidades para agitar la ferocidad humana. Tenemos muy reciente el caso de Yugoslavia, donde, como señala el magnífico artículo firmado por Monika Zgustova "El daño en la literatura", recogido con gran agudeza por Magda Bandera en su bitácora:

"la literatura heroica, nacionalista, de gran tradición en Serbia, halaga al serbio como portador de la fuerza física y la renovación nacional, y que esa literatura ayudó muy activamente al gran resurgir del nacionalismo serbio en los años ochenta y noventa del siglo XX. El resto, ya lo sabemos: los políticos -y hubo entre ellos literatos célebres, como Dobrica Cosic- aprovecharon ese sentimiento nacionalista para llevar a cabo, con el asentimiento de una parte de la población serbia, la limpieza étnica en ese melting pot multiétnico que era Yugoslavia. Mientras escucho los argumentos de los conferenciantes, recuerdo cómo, de niña, en la Checoslovaquia comunista, nos obligaban a leer poemas y novelas llenos de odio contra el enemigo de clase, y cómo yo no comprendía por qué estaba obligada a odiar; y recuerdo haber leído, años más tarde, en una clase de literaturas eslavas en la Universidad de Chicago, poemas llenos de odio de los poetas nacionalistas serbios. Uno de esos poetas, Djura Jaksic, escribió: "Hermanos, ¡meteos en la sangre! ¡Quemad la aldea! ¡Lanzad a las llamas a niños vivos!".


No sólo en Yugoslavia la poesía ha sido arma de guerra; yéndonos a los oscuros "años de plomo" latinoamericanos, podemos encontrarnos poemas como el del poeta venezolano Alvaro Carrera, capaz de escribir un poema como el que sigue:

FRANCOTIRADOR

Cadencia teórica de tiro: 650-700 disparos por minutos.
Cadencia p&#180;ractica de un tiro: 60 disoaros por minuto.
Potencia del proyectil a la boca del arma: 350 kg.
Potencia remanente del proyectil a 200 m.: 150 kg.

Ajuste del alza: 150 m.
Característica de proyectil: 7,67 de punta hueca.
Cacerina: 20 proyectiles.

El proyectil se desliza secamente
a la recámara.
El selector se coloca en posición
de tiro a tiro.

10, 20, 30 minutos
aperace el blanco,
lentamente encuadrándose el el
vértice del alza y el punto de mira.

El dedo se crispa, cede la falsa caísa
del gatillo, conitnúa... CRAC...
el hombro absorve sordamente el retroceso
del FAL, la mano avanza rápidamente
hacia el selector de tiro y mueve la palanca
a ráfaga.

Se apunta nuevamente sobre el blanco,
encuadre del alza y la mira, respiración
contenida, se baja el arma,
misión cumplida y a comenzar
de nuevo.


Este poema se incluye en la obra "A carajazo limpio", finalista del premio Casa de las Américas de 1975. Leer este poema tras haber conocido la feroz eficiacia de los francotiradores chetnicks en Sarajevo en los 90, hace imposible no sentir un estremecimiento de pavor.

Pero hay otras formas de violencia alrededor de la poesía, como es la del que, rodeado de un mundo en conflicto, lo acalla, lo silencia, lo oculta. Violencia por la vía de la desaparición,más sutil y efectiva a veces, esa que hace preguntarse al poeta Enrique Falcón cómo es posible que el hambre y la miseria no sean temas recurrentes en la poesía actual, cuando son temas recurrentes y cotidianos en la vida de una gran parte de la humanidad.

Hay alternativas: cuando en medio del conflicto, el poeta se niega a renunciar a lo mejor de su humanidad, a ver más allá del polvo y de la sangre, y alza su voz por encima de las trincheras para recordar la común raíz de todo ser humano. Como cuando Mahmud Darwish, el poeta palestino, en su gran poema "Estado de Sitio", escrito sobre y desde el sitio de la ciudad Remala (invierno 2001-2002)que el poeta sufrió personalmente , es capaz de decir, sin renunciar a la defensa de su pueblo y a cantar su resistencia:

"Yo o él",
así comienza la guerra. Pero
acaba en un encuentro embarazoso:
"yo y él".


y que es capaz de cerrar ese poema lleno de dolor, rabia y esperanza de la siguiente manera:

"La paz es la palabra que atesora el viajero
para el cruce en el camino con el viajero.

La paz es paloma entre dos extraño, zureo compartido
al borde del abismo.

La paz es la añoranza de dos enemigos, que anhelan
bostezar en el andén del hastío.

La paz es el gemido de dos amantes lavándose
a la luz de la luna.

La paz es al disculpa del fuerte ante el
débil de armas -pero de largo alcance.

La paz es partir las espadas ante la belleza
natural, aceptar que el rocío mella el hierro.

La paz es un día plácido, agradable, de pasos
suaves, sin riñas.

La paz es un tren con pasajeros que van
o vienen de excursión por las afueras de la eternidad.

La paz es reconocer públicamente la verdad:
¿qué habeís hecho con el fantasma del asesinado?

La paz es dedicarse a cultivar el jardín
¿qué vamos a sembrar de aquí a nada?

La paz es ahuyentar las pupilas
del zoro que seducen a la mujer asustada.

La paz es el ahhh de un agudo sostenido de moaxaja
en el corazón de la guitarra exhausta.

La paz es la elegía a un jóven con el corazón destrozado por
el lunar
de una mujer, no por una bala o una bomba.

La paz es cantar a la vida aquí, en la vida,
pulsando la cuerda de una espiga.

Traducción: Luz Gómez


O, de una manera más breve, pero igual de imponente, en la voz de un poeta que fue un activo militante de la izquierda alternativa alemana, Erich Fried, cuando canta, y con él los dejo:

Idealista


Para Helmult Gollwitzer

Quien piensa
que el amor a los enemigos
no es práctico
no está considerando
las consecuencias prácticas
del odio a los enemigos

traducción Jorge Riechmann


Me pregunto quienes son los poetas que calientan el espíritu de "martirio" de los terroristas de Al Quaeda. Me pregunto sin son conscientes de su terrible poder, del daño que sus palabras hacen.

A las víctimas de Szebrenica, Bagdad, Nueva York, Madrid, Londres, Líbano, y tantas otras...

PERSONAS DIGNAS DE SER RECORDADAS (II): LA GOMERA

(Por el Profesor Ruano)

2.2. José Alberto Trujillo Fagundo

Decíamos ayer que la llamada de Isabelita desde Valle Gran Rey, isla de La Gomera, me trajo a la memoria también un segundo hecho, aunque cronológicamente anterior a lo dicho más arriba.

Corría, casi se escapaba ya, el año 1973. El 20 de Diciembre una célula de ETA mató al almirante Carrero Blanco, persona de la mayor confianza de don Francisco (también conocido como el general Franco), dictador de las Españas. Coincidentemente, ese día nos hallábamos en Madrid un grupo de profesores de la UNED (Universidad de Educación a Distancia) de Las Palmas de Gran Canaria con el fin de recibir un cursillo de orientación para regentar tutorías a los alumnos de Canarias que decidiesen estudiar a través de esta modalidad universitaria no necesariamente presencial.

El Centro grancanario, pionero en Canarias de estas características, estaba regentado por don Cristóbal García Blairzi, ex-Delegado de Educación de la provincia de Las Palmas, persona capacitada y con vocación por la cosa docente. Al ser el único Centro en Canarias tenía carácter pancanario (aún no han nacido las Autonomías) por lo que venían alumnos de todas las islas para recibir orientación tutorial. No parece necesario aclarar que procurábamos aligerar el ajetreo viario de los alumnos de fuera de Gran Canaria, para evitar gastos a los estudiantes adultos, generalmente trabajadores en sus propias islas.

Las Clases comenzaron en Enero, según dispuso el ministro de Educación don Julio Rodríguez. Pero esta innovación no fraguaría y en los cursos subsiguientes el año escolar coincidiría con el resto de la enseñanza.

El día que impartí la primera clase-orientación quincenal sobre Prehistoria tuve una novedosa impresión, pues las persona que estaban ante mí no era la clásica pollería de 14 a 18 años del Instituto de Bachillerato de Tafira-Gran Canaria o, sólo tres cursos antes, del San Diego de Alcalá en Fuerteventura. No, eran jóvenes entre los veinticinco y los sesenta. ¡Qué maravilla! Impartí una clase nueva. Me imaginaba que aquellas personas estaban allí por decisión propia, sin presiones de sus padres; que deseaban aprender cuanto más en el menor tiempo posible para trabajar, disfrutando, en una profesión que la vida les había impedido realizar hasta ese momento. Mi obligación era dar el doscientos por ciento durante hora y media.

En primera fila estaba don Agustín Bosch Millares, afamado médico grancanario, que me había atendido siendo niño, cuando iba con mi madre a su consulta de la calle Cano de nuestra capital. ¡Increíble! El “alumno” estaba orgulloso de impartir clase a “su maestro”. Hablando luego con él me enteré de que había elegido una materia en la UNED, la Prehistoria, porque así realizaba su hobby preferido, ¡no su profesión, claro!, que era dedicarle algunas horas al estudio de los hallazgos antiguos. Es una constante que se repite en gran parte de la humanidad: no sólo alargamos la vida a través de nuestros antepasados y descendientes, sino que también lo hacemos introduciéndonos en el estudio de la Prehistoria, de la Arqueología, de la Etnología, etc. Este primer contacto duró más de dos horas, pues quien más quien menos deseaba ampliar algunos conceptos. La anécdota de la jornada fue la intervención de un joven que deseaba conocer el origen de la vida. “¡Ya me gustaría a mí conocerlo!”, le respondí. “Aquí nos conformamos con investigar el origen del Hombre”. Don Agustín nos sacó del apuro, pues nos dio unas nociones sobre el tema, al mismo tiempo que citó bibliografía conveniente al caso.

En la capital de España y otros menesteres nos habían prometido el mes anterior que nos enviarían con la mayor celeridad reproducciones de material prehistórico, pues la mejor forma de estudiar la talla o el pulimento del material lítico era palpándolo. ¡Nuestro gozo en un pozo y nuestra alegría en una galería! Durante cinco años estuvimos esperando el material arqueológico sucedáneo, que nunca llegó. Y de la misma forma que yo me cansé de impartir sólo teoría y me dediqué exclusivamente a la enseñanza media después de cinco años en la UNED, algunos alumnos que comenzaron ilusionados con la materia, al no ser condicio sine qua non para sus estudios posteriores o porque la brega diaria del duro trabajo dificultaba enormemente llegar a nuevas metas, abandonarían durante el primer año. Así, de una veintena que empezaron, siguieron cursos más avanzados alrededor de una docena, es decir, los que tenían aspiraciones, tiempo y voluntad para licenciarse en Historia.

Desde el primer momento de aquel día de Enero de 1974 me llamó la atención un joven que, lleno de entusiasmo, intervenía pidiendo aclaraciones, amplificaciones y profundizaciones y, al final, nos quedamos charlando un buen rato hasta pasada ampliamente la hora de la cena. Me dijo que era gomero, que tenía una enorme ilusión por aprender esta materia y dedicar su tiempo a la búsqueda científica de restos aborígenes. Lo animé a seguir y le di bibliografía complementaria, preferentemente sobre excavaciones arqueológicas, no imprescindible en la acción tutorial, pero sí interesante en casos concretos.

Su nombre era José Alberto Trujillo Fagundo.

José Alberto no se presentó a los exámenes. Era previsible. Al escaso tiempo disponible para la preparación de las materias se unían las enormes dificultades que tendría un gomero, sin aeropuerto, sin conexiones marítimas con Gran Canaria y muy anticuadas con Tenerife, para desplazarse no ya con regularidad sino incluso de tarde en tarde. A partir de entonces José Alberto me comunicaba por carta las ilusiones cumplidas. Escribía algún trabajo y lo enviaba a la prensa santacrucera. Me envió un libro de signo turístico sobre La Gomera. Me lo leí con entusiasmo, pues era una isla bastante desconocida para mí. Me prometió que vendría unos días a Gran Canaria, a donde lo invité. Me prometió que vendría este año, o el otro, o el otro. Y así, Diciembre tras Diciembre, charlábamos unos minutos.

José Alberto tenía gran interés en que me desplazara a su isla. Le prometí que lo haría. Intentaría hacerlo este año, o el otro, o el otro. Y de esta manera, fueron pasando lustros y decenios. Nunca más lo vi personalmente, pero cada principios de Diciembre recibía puntual una felicitación de Navidad deseándome las mayores felicidades. Lo agradecía infinito y cada mediados del mismo mes, dada mi natural desidia por enviar tarjetas –si bien al principio alguna mandé--, le telefoneaba y conversábamos unos minutos. Me decía que vivía con una tía, anciana, mayor que su madre, y que la buena señora nos invitaba a mi esposa y a mí a pasar unos días en Hermigua. Le prometí que lo haría este año, o el otro, o el otro. La verdad es que el presupuesto de una familia de ocho miembros no permite muchos dispendios. Su tía falleció, pérdida que sentí como persona muy estimada.

Nunca me dijo que estuviera enfermo ni que vendría a Gran Canaria para una intervención quirúrgica. Quizá no le dio mucha importancia a aquella mancha en la piel. Melanoma la llaman. Además, el especialista que lo operó de las llagas y le practicó una gangliectomía linfática le dijo que tuviera confianza, pues se iba a curar.

En Diciembre de 2002 lo llamé por teléfono para agradecerle su felicitación. Fue la última vez que hablamos. Nunca más supe de él. Veamos cómo puede explicarse esto.

Desde 1997 mi esposa y yo nos trasladábamos en Semana Santa a Estados Unidos para acompañar unos días a nuestra hija Déborah, quien, desde su plaza de Profesora Agregada en el Instituto de Bachillerato de Puerto del Rosario, en Fuerteventura, fue contratada para impartir clases en California. En el verano de 2000, nuestra hija se casaría con Mr. Rogers, James Rogers, joven abogado californiano, en la hermosísima iglesia del barrio de San Lorenzo, de Las Palmas de Gran Canaria. Pero a partir de 2001, coincidiendo con mi jubilación y la llegada de nuestro primer nieto, el canario-californiano Francisco Javier, señor de las travesuras, nos trasladamos al Oeste de EE.UU. al menos dos veces al año y por períodos prolongados. En la primavera de 2003 le nacería una hermanita a la que le puso el nombre de Ana Alicia, en honor a las abuelas, la grancanaria y la californiana. Como resultado, nuestras visitas al far-west se hacían más frecuentes y prolongadas, pues nuestra hija necesitaba apoyo, o bien tendría que dejar su trabajo, y eso en el mundo desarrollado y en pleno siglo XXI deviene en debacle económica.

Y entre idas y venidas pasó el año. A tal punto que el espacio de tiempo entre nuestro regreso en Diciembre, con el fin de celebrar las Navidades y Año Nuevo con la grey familiar, y la ida nuevamente en Enero de 2004, no fue superior a quince días. Ni tiempo para recuperarnos del jet lag. Eché en falta la tarjeta navideña de José Alberto, aunque supuse que estaría entre las otras junto al arbolito pseudovegetal que iluminaba el comedor. Como no respondía a mi llamada, lo dejé por imposible. “¡Bastante ajetreo tendrá estos días!”, pensé. Desde California le hice otra llamada, pero coincidía con la hora del descanso, pues en Canarias es ocho horas más tarde con respecto al horario californiano, y tampoco obtuve respuesta. -“¡Bien, lo llamaré a la vuelta!”. Y así, la vuelta y la ida volvieron a repetirse, hasta que en el verano, después de marcharse la familia canario-californiana --que vinieron a pasar con nosotros dos meses playeros--, y en vista de que las “ocupaciones” de José Alberto no le permitían coger el teléfono, decidí cumplir mi promesa.

-“¡Qué sorpresa se va a llevar cuando nos vea aparecer por su casa de El Convento dentro de diez días!”, le comenté a mi esposa. Eran los últimos días de Agosto.

Salimos de Tafira Baja de madrugada hacia Agaete, para dirigirnos a Santa Cruz, desde donde el coche nos llevaría a Los Cristianos y, en un periquete, a San Sebastián. Todo era salir y llegar.

La noche anterior localicé un hospedaje, no en San Sebastián como tenía pensado, sino en Valle Gran Rey. Isabelita, la suegra de don Diego Negrín hijo, nos lo puso así de fácil: En la playa de La Caleta, capital del Municipio, teníamos un apartamento a nuestra disposición. Más sencillo, imposible. Deber obliga.

Nada más llegar a la capital gomera, ligeramente orientados, nos dirigimos, por la carretera que lleva al Norte, hacia la Villa de Hermigua. ¡No quería retrasar el momento de saludar a José Alberto! Seguro que su rostro, con cincuenta y tantos años sobre la espalda, irradiaba bondad, ilusión y alegría, lo mismo que treinta años atrás. ¡El Valle de Hermigua! ¡Espero que la realidad supere en hermosura al hermoso valle que yo había visto en fotos!

Llegamos a la villa a la hora de la siesta. Paré junto a un barcito tranquilo y solitario. Pregunté al joven barman (probablemente, hijo del dueño), que me contesta: -- “No, yo no sé quién es; pero si es de por aquí, este hombre le puede decir. Conoce a todo el mundo”.

En la penumbra casi, veo a una persona; a primera vista asemeja unos sesenta y cinco años, que repite para sí a media voz: --“¿José Alberto Trujillo, de El Convento?”

--“¡Sí, el mismo!”

--“¿Qué la madre está enferma y Laureano, el otro hijo, se la llevó a una residencia en Santa Cruz?”

--“Yo no sé nada de su madre ni del hermano...”

--“José Alberto se murió”.

--“¡Vamos, hombre, déjese de bromas! ¿Cómo va a morirse una persona de cincuentipico di’años?” Y agarrándome a un clavo ardiendo: -- “¿Cuál es el segundo apellido?”, le pregunté.

--“A ver....huummm....¡Fagundo!

Sentí como si una piedra me golpeara fuertemente en la cabeza. Estaba aturdido, “añurgado”. Podría ser una coincidencia. ¡Estas existen! Y si no, vean:

Unos días antes, cuando intentaba localizar a la familia Negrín, de Vallehermoso, como no respondían al teléfono, llamé a información dando los apellidos y el nombre de uno de los hijos. Y mire por donde, me dan el teléfono...de otra persona cuyo nombre y apellidos son los mismos pero que ni siquiera son parientes. Esta coincidencia es común en Canarias ya que durante la conquista, el padrino, español, cristiano viejo, daba su apellido al aborigen insular cristianizado, y en un mismo pueblo se repetía este apellido docenas de veces. Es decir, tantas veces como “ahijados” tuviera.

Era mi último cartucho.

Me subí al coche. Dimos la vuelta para regresar a la zona de El Convento, que habíamos visto al pasar. Llamé a la puerta de su casa, contigua al convento, pero nadie contestó. Finalmente lo hice en la casa de al lado, después de cruzar un patio sombreado. Eran las tres y veinte de la tarde. Salió una señora muy amable quien nos pidió que no alzásemos la voz porque su madre, anciana, estaba descansando. Con voz más bien trémula le pregunté por José Alberto. Me confirmó la triste noticia. Ella era prima y me atestiguó que un melanoma acabó con él de forma fulminante. Era lo que sabía. Que un hermano de él, Laureano, trabajaba en CajaCanarias, en Santa Cruz, a donde se había llevado a su madre que estaba enferma, pues los medios de la capital de la provincia son superiores a los existentes aquí.

Tardé varios meses en llamar a don Laureano Trujillo Fagundo. No me fue fácil tragar aquella píldora que las Parcas me habían mostrado con la mayor naturalidad. Me aclaró los últimos momentos de su hermano. Dice que, efectivamente, estuvo en Gran Canaria donde fue tratado y regresó, esperanzado, a La Gomera; pero todo fue inútil. Quizá José Alberto no debió coger tanto rayo de sol directamente. Aunque persona de inteligencia superior a la normal que había hecho dos cursos de medicina, prefirió quedarse al cuidado del patrimonio familiar. Pudo más en él el amor a su familia, a sus gentes y a su pueblo. Se consideró siempre joven y no temía exponer su piel a la continua influencia de los rayos ultravioletas. Pero la Naturaleza sigue su curso. Me viene a la mente aquel cuento en el que los distintos elementos compiten para capear al caminante. Lo intenta el agua; lo intenta el viento, y finalmente lo hace el sol. Sólo el astro gigante pudo vencer la resistencia del caminante, que se vio forzado a quitarse la capa. Pero es que la capa y la piel son cosas distintas.... Quizás José Alberto no debió competir con el padre astral. ¿Acáso Zeus estaba celoso del olímpico desprecio que José Alberto sentía por el padre de los dioses? Como fuere, se cumplió su destino.

Me queda una duda. José Alberto asistió a la consulta médica en Las Palmas de Gran Canaria estando yo en California. ¿Intentó ponerse en contacto conmigo, buscando confiar en un amigo, o, llevado de su noble carácter, no quiso molestarme con “majaderías de un enfermo”? Nunca lo sabré, pero sí me queda la tristeza de no haberlo visto, siquiera fuese una vez, antes de que iniciara su viaje hacia la vía estrellada a la que todos partiremos más temprano o más tarde.

Si hubiese hablado con él, le habría dicho: --“José Alberto, estoy seguro de que usted ha elegido al mejor profesional, pero ello no obstaculiza que también vayamos a ver a otro profesional serio, sabio naturópata, amigo mío, que quizá pueda colaborar en su recuperación. Cuatro ojos ven más que dos”. Esas y otras cosas le habría dicho para animarlo a visitar a esta persona. Sé que no me habría hecho caso. Estoy acostumbrado. Ya he perdido a varios amigos y algún familiar sin que me hayan dado la oportunidad de hacer algo por ellos. ¡Y eso es muy triste!

¡Sí, muy triste!

El Código Da Vinci

(Por A.B.)

Acabo de terminarme el famoso libro de Dan Brown. En principio, soy un poco reacio a leer eso que llaman Best Sellers, y con este libro no pensaba hacer una excepción. Libros para hoy que nada o poco nos dicen mañana.
Dejándome aconsejar por familiares y conocidos, decidí hacer una excepción esta vez, y no me arrepiento, la verdad.
Termino de leer el libro y un pensamiento me ronda: “la búsqueda es lo que nos mantiene vivos”. Y me acuerdo del poema “La caza”, de José Tabares Bartlet (si la memoria no me engaña), y de “Las edades de Lulú”, de Almudena Grandes (otra vez fiándome de mi memoria). En ambos textos subyace la idea de la búsqueda, a veces peligrosa, a veces brutal.
La búsqueda da sentido a nuestros actos. Y el acto amoroso no es una excepción...

La Fiesta de la Zafra

Por Hideyoshi
Este fin de semana, más exactamente mañana sábado, se celebra en la localidad sureña del Tablero la Fiesta de la Zafra. Por octavo año volverá a festejarse los orígenes agrícolas de este pueblo grancanario.
Yo desde estas breves líneas les invito a que si pueden pasen por allí. El Tablero es una localidad cuyos inicios hay que buscarlos en la gente que trabajaban en los tomateros del sur, posteriormente mucha parte de su población trabajó en la construcción de la presa de Soria y tras el boom turístico la misma se ha ido acrecentando en relación a este sector.
En la plaza, donde podemos ver una pequeña feria de artesanía, degustar platos típicos, participar en el concurso de petanca o simple y llanamente ver alguna exposición de fotos antiguas.
En definitiva un intento de preservar la memoria histórica de un pueblo.

Si decimos la palabra "pordiosero"

(por P. Tacoronte)

La palabra “pordiosero” (tanto como la palabra “ser”, para parafrasear e ironizar a Heidegger) da que pensar. Su origen es tan evidente como invisible: el que pide limosna por-Dios, el que pide a otro “por Dios” recibió el nombre de “por-dios-ero”. Alguien que pide en nombre de Dios, pide un don, un donativo no por él, sino por otro. Si el que tiene da, no lo haría entonces por el pordiosero sino por Dios. Pero sólo el nombre, casi siempre insulto, ya cambia la claridad de quien tenga que recibir.

Sólo que no sabemos bien qué significa ese “por”. Hay algo en el dar que pone en relación al que recibe con Otro que no es él. En esa relación “por-diosera” se inscribe y puede leerse, comprimida, buena parte de la obra de Lévinas: el rostro del otro pide siempre por el Otro.

Y ahí, en esas vueltas, tuvimos noticia de una triste página en la Web (la tela mundial que deja descubiertos, helados, a medio mundo) dedicada a lo que ellos llaman los “jacosos” de Gran Canaria. Fotos de personas que pululan por Las Palmas o Telde, en estado de abandono casi total, mendigando. Nos paramos a pensar en qué residía la gran tristeza (por decirlo sin decirlo) que una página así nos inspira. Una posibilidad: el rechazo que nos produce reside en el hecho de la clasificación. Esas personas quedan clasificadas, comprendidas totalmente en una categoría que por el que desaparece, como por un colador, su historia personal, su concreción biográfica. Algo parecido sucede con términos mediáticos como “sin-papeles”, “ilegales”. Hay algo terrible en cualquier clasificación de alguien.
El gesto mínimo entonces será pararse a pensar en lo que ciertas clasificaciones y palabras implican. Para empezar recordar qué se juega en el “por” del pordiosero.

Festival de Cometas este fín de semana en la playa de Las Canteras



Se celebra este fin de semana (9 y 10 de julio de 2005) el VIII Festival de Cometas Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que se llevará a cabo en la zona del Auditorio Alfredo Krauss de la playa de Las Canteras.

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Don RR que RR

Por Hideyoshi
Siempre me resultó gracioso el actor protagonista, Paco Martínez Soria, corrígeme Magacín si me equivoco. La película cuenta los líos en los que se ve metido el personaje debido a su cabezonería (cuando tengo razón la tengo y punto).
La verdad es que el discurso de Júnior (G. Bush hijo, de tanto que lo ve uno, en la tele, coge hasta confianza. Aunque bien pensado…¡quita pa´lla!) el pasado 4 de julio con motivo del día de la independencia de su país, entre tantos voladores, resultaba parecido al del protagonista por su tozudez. Volvió otra vez con la matraquilla de defender al mundo, que si los enemigos de la libertad,…que si pagaran por lo de las Torres(las Gemelas, tranquila Pepa) y que si no se irán de Irak hasta que la paz y la libertad reine en el país….como diría mi paisano Jaime Marrero: ¡Más nunca!. En definitiva lo mismo de siempre.
Ustedes dirán:”el plasta este, tanto tiempo desaparecido y, sólo escribe pa decir esto”. Pues sí, sólo quería que no se nos pasara por alto este tipo de cosas, el tanto oírlo a veces nos hace indiferentes a lo que conllevan, y volver a denunciar las burradas de este personaje….”Don RR que RR”.

Unas líneas de Theodor W. Adorno

(por P. Tacoronte)

Que pertenecen al fragmento 84 de la obra “Minima Moralia”, publicada en 1951. Libro inagotable. Reinvención inacabable del sentido, basta concentramos en apenas unas frases. El fragmento se titula “Horario” y describe las implicaciones de la estricta división capitalista entre tiempo de ocio y tiempo de trabajo. El intelectual, según Adorno, se hace incomprensible para la cadena productiva cuando no respeta esa división, su ritmo, es decir, cuando disfruta con su trabajo y trabaja en su tiempo de ocio: leer más de lo que corresponde para conseguir un título o un trabajo, estudiar sin utilidad profesional o económica, pensar en lo que no sirve para nada…, todo ello le resulta inaguantable a la moral del mercado. En ese contexto, las líneas (en traducción nuestra, aligerada):

“No puede darse en el trabajo ninguna plenitud personal que perdiera su humildad funcional en la totalidad de los objetivos, ninguna chispa de reflexión puede caer en el tiempo libre, porque podría saltar hacia el mundo del trabajo y provocar en él un incendio.”

Letrascanarias.org al día

En las última semanas, el portal Letras Canarias ha experimentado algunos cambios de formato que pueden comprobar y disfrutar, aunque el contenido y el diseño siguen siendo esencialmente los mismos.

Entre las novedades que presenta el nuevo formato, se encuentra la posibilidad de obtener una cuenta de usuario, enviar comentarios o sugerir contenidos desde la misma web, la nueva agenda literaria, ordenar la página de noticias por secciones, un módulo de diccionario que ordena las fichas alfabéticamente y facilita las búsquedas y una sección de encuestas.

Actualmente seguimos en proceso de incorporar todos los contenidos desde el formato actual, a falta de parte del diccionario y la sección de enlaces, así como la sección de textos, que proyectamos ampliar luego incluyendo, además de la antología, estudios sobre literatura canaria y entrevistas, en una nueva sección bajo el epígrafe "Papeles de literatura canaria".

Estas son las otras novedades de este periodo:

  • Hemos incorporado los siguientes autores en la base de datos: Javier de la Rosa y Silvia Rodríguez González.
  • Existen 7 concursos literarios con convocatoria abierta.
  • Novedades editoriales: 'Orillas ajenas', de varios autores; 'Cuentos de la Atlántida', de varios autores, 'Veinte sonetos de amor y una canción para el recuerdo', de Miguel J. Fernández; 'La sangre, la luz, el violoncelo', de Nicolás Melini y 'El ojo de Londres', de Silvia Rodríguez González.


Animamos a todos para que se registren como usuarios y participen en el foro y en la encuesta.

PERSONAS DIGNAS DE SER RECORDADAS (II): LOS GOMEROS

(Por el Profesor Ruano)

2.1. Los Gomeros
2.2. José Alberto Trujillo Fagundo

Cada día nos depara una nueva buena o mala noticia. O ambas cosas. ¡Nunca te acostarás sin que sepas algo nuevo! Estaba entretenido leyendo la prensa internáutica cuando llamó doña Isabelita, señora de don Antonio Quintero, de la Playa de La Calera, Valle de Gran Rey, el municipio más occidental de la Isla de La Gomera. Hechos los saludos de rigor, me comunica el fallecimiento de su consuegro, el Sr. Negrín. Lamento su pérdida y desde ya envío mis condolencias a sus hijos don Diego y don José Ramón. A todas estas personas las conocí encabalgando agosto/septiembre del año 2004 cuando, por primera vez, visitamos mi esposa y yo la isla colombina, después de las muchas ocasiones que habíamos estado en ella con el pensamiento.

Al llegar a la isla pensábamos que iba a ser una tarea de titanes. ¡Tan mal nos habían hablado de sus carreteras! Pero no fue así. ¡Por supuesto que se deben mejorar, Gobierno de Canarias y Cabildo gomero! La isla se lo merece. Es una reserva macaronésica, el bosque del Cedro, que debe ser cuidada con mimo y mantenida para la posteridad. Una joya dentro de la gran mina diamantífera que son las Canarias. También sus habitantes son dignos de la mayor atención. Siempre creí saber cómo era el gomero: noble, amable, desprendido, inteligente, laborioso y sufrido. Muy sufrido. A los gomeros no se les perdona que hayan sido los primeros y únicos canarios en castigar la soberbia del conde medieval europeo. ¡Por eso hay lumbreras, arrimadas al pesebre del colonizador, que tildan al gomero de bruto! Confunden, interesadamente, valentía con brutalidad. ¡Noble gesta y valiente gesto el de nuestros hermanos! Siempre los imaginé semejantes a los grancanarios, si bien nosotros hemos perdido parte de nuestra tradicional sencillez y desprendimiento por influencia del desarrollo turístico. ¡Necesidad obliga!

La Gomera es redonda como Gran Canaria. La Gomera recibió tres veces al descubridor como Gran Canaria. Por el Real de Las Palmas, capital de la Isla de Canaria, pasó Colón, sólo nueve años después de la conquista, antes de arribar a San Sebastián pensando saludar afectuosamente a doña Beatriz de Bobadilla, y después partiría rumbo a lo desconocido el 6 de septiembre de 1492. Isla de señorío hasta el siglo XIX, fue la única no conquistada por medio de las armas, aunque sí muy maltratada por las atrocidades del verdugo real, Pedro de Vera, por Beatriz de Bobadilla, condesa, viuda enlutada de Fernán Peraza el Joven, en el siglo XV, y por el abandono secular del
Gobierno español hasta el siglo XX.

Debido a las diversas cercanías, los emigrantes gomeritas arriban mayormente a Tenerife (La Cuesta) o a las lejanas tierras de promisión americanas. Gran Canaria, al no ser un fabuloso y atractivo Eldorado”, a lo que se unen las grandes dificultades de desplazamiento, se les hace muy distante. Quizá por eso no conocí profundamente, con quietud y sosiego, al primer gomero hasta 1974. Me refiero a don José Alberto Trujillo Fagundo.

La llamada de Isabelita me trajo a la memoria dos recuerdos lejanos, no conectados entre sí.

El primero, en realidad el más fresco, el más cercano a nosotros, visualiza un viaje, “una locura juvenil”, realizado por mi hija mayor, Déborah, cuando estudiaba en la Universidad de La Laguna. Estaba en aquellos días de 1991 acompañada de su hermana menor, Arminda, y, al rememorar entre ellas los agradables comentarios que hacíamos en casa de la islita colombina, así como la intención de ir a verla, decidieron hacer una aventura por su cuenta. ¡No, mentira, por cuenta del padre! Sin pensarlo dos veces y aprovechando que unos días antes habían conocido a una señora gomera, doña Eusebia Plasencia, esposa de don Diego Negrín, de Vallehermoso, y madre de José Ramón, compañero de estudios en la Universidad lagunera, en un periquete se trasladaron a Los Cristianos y de allí a San Sebastián en alrededor de hora y media . Y como no hay historia sin anécdota, antes de embarcar tuvieron tiempo de prestarle mil pesetas (en realidad, nada más que seis euros) a un chico que había perdido su cartera. A la llegada, los padres del joven, agradecidos, les devolvieron las perras.

Ya pueden ustedes imaginarse el revuelo que se armó en casa cuando nos llamaron desde Los Cristianos, comunicándonos que iban a tomar el ferry Benchijigua para trasladarse a La Gomera. Vista desde Tafira Baja, en Gran Canaria, San Sebastián de la Gomera -- recuerden que no conocíamos la islita colombina-- era como San Francisco de California vista desde Miami, enlazadas ambas ciudades a través del Canal de Panamá. Además, con la circunstancia agravante de que llegarían anocheciendo a la capital gomerita.

¿Dónde dormirían aquella noche?

De inmediato llamamos a Vallehermoso para que la familia Negrín nos concretase las señas domiciliarias, pues no se trataba de llegar a la calle tal número cual piso tanto puerta equis, sino –los que somos nacidos maúros, y a mucha honra, lo sabemos—de acertar con la esquina adecuada, cabe el repecho correspondiente, justo detrás de la casa del vecino que vive a cien metros, ¡a las diez de la noche, cuando todos están durmiendo! Como diría un campesino preocupado, observador y burletero: “¡Ayúdamelo a coger, que es macho!”

Nada más llegar el ferry, le dije a Déborah que, sin soltar el teléfono de la cabina, ¡cosa difícil, cristiano!, nos pusiera en contacto con el primer taxista que tuviese a mano, el cual, con toda amabilidad, calmó un poco nuestro estado de ánimo y nos aseguró que de inmediato partiría con las aventureras hacia el municipio noroccidental, ¡y que no nos preocupáramos, pues “aquí todos nos conocemos”! ...Que las distancias eran pequeñas, solamente que se tardaba más por tratarse de carreteras antiguas, serpenteantes, estrechas y mal atendidas desde siempre por el Gobierno de España y de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. ¡En fin, que todos los gobiernos, deduje, estaban en contra de la islita! Como un relámpago me vino a la mente: “¡Hautacuperche!, éste es el castigo por vindicar el honor ultrajado por el conde, al romper los Pactos de Sangre. ¡Hernán Peraza, pollillo, te la buscaste!”.

Mis hijas pasaron unos días muy felices en Vallehermoso en compañía de la familia Negrín. No teníamos más que agradecimientos para con todos los gomeros que habíamos tratado vía teléfono o por intermedio de las jóvenes estudiantes. Nuevas razones, si es que alguna hacía falta, para visitar la isla colombina. Sólo en un encargo me fallaron las viajeras. Aprovechando que se hallaban en la isla, les pedí que pasaran por la villa de Hermigua y visitaran a mi ex-alumno de la UNED, don José Alberto Trujillo Facundo. Durante esos días no se movieron de Vallehermoso. En fin, no pudo ser. ¡Pero no importa! Cuando yo vaya el próximo año o el otro, le haré una visita. ¡Que sorpresa se va a llevar!

La llamada de Isabelita desde Valle Gran Rey revivió nuestros deseos de volver a la isla de la Gomera, adonde estamos invitados y pensamos ir, pues a las personas que tan bien nos trataron en nuestra primera visita no se les puede fallar.

De nuestra estancia en la isla colombina, entre otros muchos lugares y personas que la memoria no retiene, recordamos la playita de Alojera, donde don Mariano Vera nos atendió con exquisitez sibarítica durante nuestra visita a su “Prisma”, convite que no olvidaremos; a don Ramón Marichal Felipe y familia, amabilísimas personas que nos agasajaron con sus vinos blanco y tinto, así como los derivados vitícolas de su cosecha en Macayo, Vallehermoso. Imposible olvidar la visita al Santuario de la Virgen de Guadalupe, a la que llegamos por una pendiente que ¡ya, ya!: el coche parecía querer llegar antes que los ocupantes, bajando por una vereda semejante a una serpiente de mil anillos. Luego, vista desde abajo, allá arriba la montaña parecía pequeñita, pero vista desde arriba, allá abajo casi no se distinguía la ermita-santuario ¡Allí me gustaría verlos!
Valió la pena. Es pura poesía etérea, donde se juntan lo más grande y lo más pequeño.

Hermosa la cerámica de El Cercado. Guardan en sus formas y hermosura la noble ascendencia aborigen. O los Chorros de Epina, que hacen brotar de continuo el agua del amor genésico. ¿Y qué decir de El Cedro e incluso del aeropuerto? El Parque de Garajonay es una hornacina arbórea, pletórica de húmedas umbrías, donde la variedad macaronésica no tiene fin; la laurisilva lo domina todo desde lo más alto a lo más profundo; y lo mismo el museo del parque que las profundidades más recónditas, donde usted puede montar su tienda de campaña, parecen estar puestas allí para deleite del visitante. Una ligera detención en Laguna Grande, zona de recreo y aperitivo, se hace obligada. Decenas de hermosos lugares quedaron pendientes, pero la próxima vez no escaparán a nuestra visita. Esperen y verán.

El aeropuerto, la última instalación de este tipo en Canarias, en la costa de Alajeró, es recoleto y abalconado. Me quedé extasiado observando la balconada interior, trenzada en la más noble madera de pino gomerita, el pinus canariensis. ¡Qué preciosidad! Como geógrafo e historiador y, si me lo permiten, en este momento como narrador, les contaré la anécdota no por muy repetida parece menos graciosa: --“Sabían ustedes que Playa Santiago se encuentra en Tenerife?” – “¿Y desde cuándo, usted?”, me dirán los sorprendidos gomeros. Ante mí tengo una postal que en su cara anterior refleja en letra de molde bien grande el nombre de la isla tinerfeña; sólo al girarla veo que dice; “Playa Santiago (Gomera), en letra más pequeña. De donde se deduce que en cualquier documento conviene leer la letra pequeña, a fin de que no te engañen. ¿La cogiste, Manuéé?

Interesante fue también la visita, durante todo un día, a San Sebastián. Sus edificios históricos (¡ssshhs!, ¡hablemos bajito, no vayan a oírnos los derruidores de construcciones históricas!) son variados: la Torre del Conde, cabe la que murió Hautacuperche; la Casa de Colón, lugar de residencia del descubridor cuando paraba por La Gomera; el Pozo de Colón, en el interior de la Casa de la Aduana, donde recogió agua para llevar a las tierras recientemente descubiertas, al otro lado de la mar océana; la iglesia de la Asunción que nos recuerda un gótico movedizo de tendencia barroquizante, etc.

Estuvimos también en el I.E.S. capitalino para saludar al profesor Negrín, quien conserva buenos recuerdos de su estancia lagunera, así como de la visita de mis hijas a la casa de sus padres en Vallehermoso. Lamenté no haber conocido a su madre. Conservo una agradable memoria de su padre, al que visité en la Residencia de Vallehermoso, donde nos sacamos una foto y luego, aquel soleado día del estío que finalizaba, lo llevé de paseo, valle abajo, a la caletita marina, cubierta de callaos, provista de una hermosa piscina y de un bar-restaurante todo reluciente con reverberaciones de pétreo almagre. Ya no podremos repetir el paseo. Pero él, desde su residencia estelar, me recuerda que fue en la provisional de Vallehermoso donde, junto con otros compañeros y compañeras, me presentaron a una familia de Macayo, lugar del que llevaría para Tafira --tierra, EL Monte, también de buenos caldos-- excelentes vinos gomeros y otros derivados vinícolas, como el Gomerón, que degustaría durante largo tiempo con mi familia.

Son cosas que no se olvidan. Al salir del I.E.S. saludé a un señor que era una especie de ángel guardián de la institución, pues, decía, el director era su hermano y estaba muy orgulloso de él. No nos cabe la menor duda, y que sea por muchos años. De aquí nos dirigimos al remozadito puerto de San Sebastián. Llegamos a Tafira Baja al atardecer, casi cerrada la noche.
Vale.

[Fin de la primera parte].

Lanjarón suspendida en solidaridad y en sensibilización

(por magacín66)

En mi repaso (casi) diario por la prensa digital descubro en la weblog de Turcón que "El pueblo de Lanjarón celebró la noche de San Juan tirando seis millones de litros de agua".

Cuando media España está mosqueada con el asunto de la sequía y de uñas por el tema de los trasvases, el pueblo de Lanjaron se permite la desfachatez de malgastar tal cantidad de agua en unas fiestas. Lo que más me llama la atención es que la fiestas de San Juan, que se celebran en muchísimos pueblos y ciudades tradicionalmente con fuegos y pirotecnia, en Lanjarón se celebre con este derroche de agua.

Pero para hacernos una idea, ¿qué son seis millones de litros de agua? Según publica El Mundo.es, estamos hablando del equivalente a:

  • dos piscinas olímpicas llenas, que miden 50 m. de largo x 22 m. de ancho x 2,7 m. de profundidad,
  • 40.000 baños de 150 litros cada uno, o
  • 300.000 lavados de un lavavajillas de 20 litros cada uno.


Termino recordando que hasta la campaña publicataria de sensibilización sobre el asunto del agua finaliza afirmando que los anuncios se han realizado (se entiende que para no malgastar) sin utilizar una gota de agua.

SE PUEDE SER FELIZ EN Y DESDE AGULO

(Por Perera)

Hoy traemos a esta sección de nuestra Trapera una en absoluto conocida voz poética del y para el archipiélago canario. Se trata de Cesarina Bento (1844-1910), poetisa del pueblo de Agulo (conocido como el “Bombón de La Gomera”), de la que sólo conocemos unos tantos poemas recogidos en Poetas Canarios (1874) de Elías Mújica y en Las poetisas isleñas (1940), un opúsculo del hasta ahora inestudiado y sangrantemente cuasiolvidado Sebastián Padrón Acosta, el que parece encontró (como tantas otras cosas de nuestro XIX) un volumen manuscrito de poesías y prosas de la autora, en la actualidad desaparecido.

Demos datos. Como hemos dicho, nace en Agulo y su familia pasará nueve años en Cuba (“porque te amo, Cuba, como a mi patria”: léase Canarias). Allí recibiría clases de José de La Luz Caballero, el gran impulsor de la filosofía laica y de la modernización del sistema de enseñanza en aquel país (un señor que estuvo con Humboldt en Berlín proyectando un laboratorio magnético en La Habana), siendo crítico feroz con el maltrato a los campesinos y con el régimen esclavista. Al regresar su padre a La Gomera, parece que ella tenía cierto miedo y reparo en la vuelta. Lo hicieron en 1863. Cesarina murió a los sesenta y seis años en su pueblo de nacimiento.

Alfonso González Jerez, que hace la introducción a este libro publicado (cómo no) por Ediciones Idea, en su colección “Voces de La Gomera” (marzo, 2004), tiene una visión del Romanticismo literario canario más al uso que los retretes (rezagada y chirriante, nulidades y mediocridades; donde se tacha a Graciliano Afonso como mismo lo hace Menéndez Pelayo: algo así como un ignorante de la poesía...). Y, vamos, no es que me parezca mal: me parece una verdadera ignorantada (esta sí) porque no da argumentos NUEVOS para ello afirmar. Pero, en fin, una pequeña introducción que (como todo nimio textito) repite y sepulturiza a esa época olvidada por machacada.

Eso sí (me pregunto): ¿para qué un libro de una “insufrible faramalla” (como dice de los poetas canarios de este siglo), y encima de La Gomera, y encima de Agulo? ¿Dónde están los razonamientos, por tanto, para fundamentar en Ediciones Idea libros de tan infumable calibre, según tal señor?

En todo caso, querido, bienvenido sea este puñado de textos para muchos; a pesar de sus fustigamientos.

Sin embargo, como he dejado de creer hace un tiempito en esos análisis filológicos almárgenes de la realidad, a mí esta señora, y sus testimonios (palabra con mucho peso desde nuestra boca) poéticos, se me avecinan un caso claro de reflexión desde varios DESDES significativos.

Ella nos habla desde su condición de mujer del siglo XIX, que no es poco socialmente hablando. Y es escritora desde su condición de poeta mujer, que tampoco es poco (recordemos que las poetisas canarias han sido trabajadas, sobre todo, por Blanca Hernández para el siglo XX canario; y por Padrón Acosta y Eugenio Padorno para el siglo XIX). Pero es que, encima, no suele figurar en los listados de estas poetas canarias decimonónicas: así que hablamos desde un margen más al margen de las ignoradas escritoras de este momento. Dentro del desde periférico que son todos los poetas isleños para la crítica literaria (y no sólo peninsular-europea: como hemos visto en González Jerez). Y, para más inri, no sólo desde La Gomera, sino desde Agulo (¡toma ya!).

En medio de toda esta marginalidad vivida en la carnes de Cesarina Bento (fuera ella consciente o no), no es otra que ella misma la que nos da la pauta justa a seguir: el análisis y el conocimiento de vidas (supuestamente) anónimas de nuestras realidades es dar vida a los que precisamente, una vez muertos, han querido algunos re-matar. Porque, amigos, que no se haya escrito, que no se haya dejado ningún testimonio, no quiere decir que no se haya ni vivido ni dejado huella. Mi pregunta sería: ¿qué hay de todos aquellos innobrados en la HISTORIA, ese término lleno de connotaciones injustas para los que han estado al margen de la escritura, al margen de las (grandes) ciudades, al margen de las (grandes) hazañas? ¿Qué hay de las pulguitas humanas?

Tener que decir que YA NO EXISTEN, ni como muertos, me parece una gran barbaridad. Hay que escribir en ellos y desde ellos (no sé si González Jerez será, en este sentido, consciente de su buen hacer). Porque tantas enseñanzas y sabidurías (“se puede ser feliz en La Gomera”) dieron a otros anónimos que, quizás alguno, dejó de serlo ignorando todo su pasado. ANONIMIA es la barbarie: pero porque, en la mayoría de los casos, los NOMBRADOS y NOMBRANTES lo han querido: han querido re-matar.

No me digan que no es revolucionario decir, en medio de la GRAN CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL, desde la barbarie: se puede ser feliz en y desde Agulo.

VII

Que allá en el fondo de mi mente ardía
y era a mi patria regresar un día
y allí, bajo su cielo transparente,
a la sombra del haya y los viñátigos
alejados del mundo inconsecuente
do sólo se hayan ya seres apáticos,
vivir unidos por amor ardiente
y sin oír discursos enigmáticos,
que aún dura allí la semilla primera,
se puede ser feliz en La Gomera.

VIII

En la cumbre de un peñón
que bate el mar con sus olas,
me senté, dejando, a solas,
vagar la imaginación.
Una cruz, sin inscripción,
me conmovió, sin hablar,
sobre el peñón, hecho altar.
La cruz me pidió un sufragio
y en recuerdo de un naufragio
recé, maldiciendo al mar.
En confusión transitoria
vi, por las aguas cubiertos,
despojos de muchos muertos
que viven en mi memoria;
pero, al repasar mi historia
de tan siniestros horrores,
el mar calmó mis dolores
con la brisa de ternura
que tiene toda hermosura
para templar los rencores.

MATRIMONIO GAY O ¿EL RÁBANO POR LAS HOJAS?

(Por el Profesor Ruano)

En toda esta barahúnda que se ha formado en relación con el "matrimonio gay", ¿no será más bien que el enfoque que se ha adoptado para su solución, no sea el más adecuado? Debo aclarar que mi aportación no tiene base jurídica, ya que carezco de los mínimos conocimientos de Derecho para ofrecer una solución bajo tal fundamento.

Tradicionalmente admitimos que el "matrimonio" es la unión de hombre y mujer. Bueno. No parece adecuado enfrentarlo a "patrimonio", o bienes procedentes de los padres, ya que en el idioma español (elija castellano, si lo prefiere), a diferencia del francés o el inglés, "padres" son el padre y la madre o sólo los "papás". Es confuso. Si cogemos el rábano por las hojas, éstas se desprenden de la raíz. Como consecuencia, surge la polémica.

Hagámoslo de otra manera.La unión entre dos personas se puede realizar de tres formas distintas:

1. MATRIMONIO: Unión de dos personas de diferente sexo.
2. ANDRIMONIO: Unión de dos personas del sexo masculino.
3. UXORIMONIO: Unión de dos personas del sexo femenino.

Todas estas uniones tienen los mismos derechos y obligaciones civiles, etcétera, etc. (Claro que el chistoso de turno dirá que esto es como el "jeriñac": un poco más al fondo a la derecha). De nada.

PERDER EL MIEDO

(Por Agustín Bethencourt)

Una afirmación: no hay que tener miedo. Incluso mejor: Hay que no tener miedo.
Una constatación: a menudo eso no es así. Incluso más: ahora no es así aquí.

El miedo a perder el trabajo nos convierte en esclavos de las arbitrariedades del sistema.

El miedo al qué dirán nos convierte en plumas al viento de la moda y la convención; sin otro criterio que el pasar desapercibido.

El miedo a ser descubiertos nos inmoviliza, nos paraliza.

El miedo al cambio nos convierte en rehenes de nuestro presente.

El miedo a perder privilegios nos convierte en seres egoístas y... más miedosos.

El miedo a perder lo que poseemos nos impide compartir, no nos deja ser.

El miedo a SER borra nuestras huellas; y nos impide ver el camino que otros han abierto para nosotros.

El miedo al OTRO convierte en terroristas a todos los que son diferentes.

El miedo a sentirnos inseguros nos convierte en marionetas en manos de los salvadores de la patria.

Arrancarnos el miedo es un ejercicio imprescindible aquí y ahora. De otro modo, a la loza que siente el colonizado, habrá que sumar la loza de la globalización del miedo. Depende de cada uno seguir teniendo miedo (o no). Y sólo hay una forma: arrancarla de cuajo con el movimiento (que es) libre. "La historia es una co-creación de hombres libres", nos decía Emmanuel Mounier. Cada vez más gente oye esta voz en su interior, la voz de la libertad que hace la historia: asambleas, movimientos ciudadanos, grupos de debate y discusión, movimientos de defensa del medio ambiente, medios de comunicación no mediatizados, personas hartas de cadenas y mentiras... Bendita la gente que está perdiendo el miedo. Y que hace a Canarias, su pedazo de paraíso y de infierno, más libre.

Exotismo, olvido, repetición

(por P. Tacoronte)

Hace unas semanas nos vimos envueltos, todavía no sabemos cómo, el día de Canarias, en el ejercicio colectivo de identificación cultural, pensado por la TV canaria, frente a la película Mararía.

Desde un punto de vista de lectura de la realidad canaria, sociológica o histórico-cultural, la película condensa mucho valor, sabiéndolo o no. No entro en la relación, semejanza, fidelidad o diferencia entre el filme y su referente novelístico (ya de entrada, imagen y palabra nos parecen irreducitibles, pero ése es otro tema).

En la película pueden detectarse toda una serie completa y armónica de detalles que estructuran una concepción de lo canario. El rasgo esencial de esa concepción es Canarias como realidad exclusivamente pasiva y receptiva. Mararía es la joven poco “civilizada”, pasiva, expectante, que pasa su vida esperando. El médico español y el aventurero inglés son los elementos activos, los sujetos productores, que toman decisiones, libres, que van y vienen, que participan de la Historia. Son hombres de la cultura, que tienen en la isla, en Mararía, una estación y una atracción momentáneas por lo exótico. El paralelismo como el supuesto “mito” de Dácil y el Capitán Castillo, en la obra de Antonio de Viana en el siglo XVII, es evidente. En cinco siglos, la idea pretendidamente “femenina” de la isla y lo canario, presta al servicio (como la hermosa Mararía) o destinada al sector servicios, apenas ha variado. Al menos en el discurso cultural oficialmente audible.

Lo exótico, como lo ajeno a la cultura moderna y a la Historia, es otro rasgo definitorio. Véase la conversación con Geito el conejero cuando regresa el médico después de la Guerra Civil; le da a entender que allí no pasó nada. Como siempre, como decía Hegel sobre América, los márgenes donde mora el “buen salvaje” están fuera del movimiento de la Historia. A esa supuesta imagen del tópico pre-moderno, anti-ilustrado y pasivo (todos los elementos jerárquicos del eurocentrismo), le añade la película los ritos de brujería, presentes en los momentos dramáticos, que le asignan precisamente, qué casualidad, a una actriz cubana.

Las ideas de pasividad, lejanía y exotismo no distan mucho de una determinada configuración de la conciencia. El supuesto de que, en última instancia, quedamos definidos como ultraperiferia.

El II Blogs & Gofio ya es historia



(Por magacín66)

Hasta cerca de las 3 de la madrugada estuvimos disfrutando en el II Blogs & Gofio, compartiendo la palabra sobre diferentes temas de la blogocosa y otros asuntos varios.

Por allí nos dejamos ver Manolo Almeida, Heimy, Víctor R. Ruiz, Daniel Bellón, Fer Martín, un servidor y otros amigos de la blogosfera canaria.

El encuentro se dividió en dos escenarios. En primer lugar, alrededor de un buen gofio escaldado y otros platos típicos, de obligada consumisión en estos casos, en el Restaurante El Herreño. Luego, unas copitas en una terraza de la plaza de Las Ranas.

Las fotos, tanto de este encuentro como del celebrado el pasado mes de febrero, se pueden visionar en Flickr, bajo el tag de "blogsgofio". (Hasta yo me he animado y me he abierto una cuentita esta misma mañana).

El niño como arma de propaganda

Por Luis de Bethencourt Guimerá (*)

Tristemente, vivimos el domingo una manifestación respaldada por el PP y la Iglesia, donde se usaba la imagen y los derechos del niño como arma de propaganda. No sólo han invadido los medios de comunicación con los rostros de los propios niños (cuyo derecho de la intimidad ha sido violado) que estabán en la manifestación subidos a los hombros de sus padres, inconscientes de lo que acontecía, sino que son el rostro de lo que dicen defender. Mentira. Al PP, Iglesia y resto de entidades homófobas, les ha salido el tiro por la culata. Que estén en contra del matrimonio civil homosexual, lo sabemos todos, pero enmascararlo como la defensa del menor no tiene perdón.

De todos los psicólogos llamados por cada partido político para contrastar científicamente el núcleo familiar con padres homosexuales y padres heterosexuales, sólo uno ha mostrado indicios de problemas, el que aparte de ser el presentado por el PP, es miembro del Opus Dei, y homófobo demostrado. Este susodicho psicólogo (susodicho ya que tituló como patología la homosexualidad, cuando no lo es) ha avergonzado hasta tal punto hasta al propio PP, que han tenido que disculparse públicamente de su representante, con quien comparten opinión pero no expresan con tanto extremismo por diplomacia.

Si realmente defendían la familia, no entiendo como ese número indefinido de manifestantes pueden preferir que un niño crezca con un solo padre, crezca en un orfanato, o crezca con unos padres que no lo querían. Los mismos que no toleran el uso de anticonceptivos, y tienen hijos accidentales, se alarman con la idea de que dos personas que luchan legalmente y pasan todas las díficiles pruebas necesarias adopten un hijo. ¿Habría en la manifestación alguna madre soltera? ¿Habría en la manifestación algun huerfano? ¿Cuátos de los padres manifestantes pasarían las pruebas para ser aptos a adoptar? ¿Cuántos de ellos saldrían a manifestar el hambre de los niños del mundo? ¿Quién se cree que defiendan el derecho de otros realmente?

¿Cómo se puede juzgar la capacidad de afecto y cariño tomando como base el genero y tendencia sexual?

(*) Publicado en InfoExistenz.