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Trapera

Artes y Cultura

Derrida, fuera de campo

(por Philippe Tacoronte)

Arena Libros (2004) nos ofrece un compendio de textos inclasificables en torno a los problemas y debates que el filósofo Jacques Derrida planteó a la directora de otra de las películas dedicadas a su personaje de “padre de la deconstrucción”. “Por otra parte, Derrida” (1999) muestra al filósofo sefardita-argelino-francés caminando por Toledo, Almería, California, Argel, en sus seminarios sobre el perdón o en las palabras de su amigo Jean-Luc Nancy.

El libro, titulado “Rodar las palabras”, es el diario de abordo de una película que se sostuvo como batalla irreconciliable entre la imagen y la palabra. Los testimonios y apuntes de la directora, la egipcia Safaa Fathy, son el relato tortuoso de una serie de viajes con un actor que, incombustible en la discusión y la complicación interrogativa, se opone a que le secuestren la imagen, a quedar convertido en un mero personaje y excusa estética, y que al mismo tiempo mantiene el compromiso, no ajeno al narcisismo ya por él tematizado, de ser filmado con la esperanza de que su imagen le envíe hacia otro que no sea él. Ser una vez más sorprendido por la “diferencia”, de sí fuera de sí.

Safaa Fathy se pregunta angustiada en un momento del trabajo, tras enterarse de que Derrida no quiere sentirse obligado a hablar y que por eso no dirá nada en el documental-película: ¿qué clase de locura supone rodar a un hombre de palabra, un filósofo, que decide aparecer en silencio ante la cámara?. Pero la lógica de lo imprevisto logra que Derrida por fin se suelte y vuelva a hablar sobre su preocupaciones: el perdón, lo intraducible, la diferencia sexual, la hospitalidad, la escritura e incluso la pervivencia y el sentido de la diferencia de idiomas en la televisión del futuro.

La deconstrucción siempre quiso estar dentro y fuera a la vez, desmontando el legado metafísico de occidente y a la vez cuidando fielmente de la letra de sus textos, un pensamiento más allá de la contradicción dialéctica, donde el perdón no significa olvido, sino don. Así también, la entrega de las imagenes en las que Derrida dice no reconocerse, dentro de la película, pero obrando en ella como un virus que señala todo lo que queda fuera de campo, fuera de la cámara, en el espacio del secreto; como sucedía a los marranos del XVI que tuvieron que esconder su judaísmo en clandestinidad, y de los que Derrida se siente familiarmente próximo.

LA MUERTE DEL ARTE

(por Fernand Yupanqui)

Cierto día, el hermano Tacoronte y quien esto escribe conversaban, cerca de la biblioteca pública de Las Palmas, sobre el diagnóstico del filósofo Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) acerca de la muerte del arte. Lo que se concluía era lo siguiente: se puede decir, traduciendo a Hegel a nuestro tiempo, que el arte occidental estará muerto desde el momento en que no pase por el filtro crítico de la Ilustración, por el cuestionamiento de la idolatría, por la deconstrucción propia del marxismo. También se concluía: cuán estéril resulta a esta altura de la historia la postura del artista despreocupado por la teoría, el que ignora voluntariamente toda reflexión sobre su trabajo.
Pero al artista de hoy el esfuerzo reflexivo le queda lejos, el cuestionarse le queda lejos. Postura diametralmente opuesta a la total anti-autosuficiencia de Sócrates, que, al saber que uno no sabe nada, se rompía el marote con la pregunta radical.
Pero así es la cosa; la institución de "lo bello" no ha superado aún el estatuto teórico clásico de la belleza, es decir, no ha dejado atrás el peor y más ingenuo e infantil idealismo estético.
Pero volvamos a Hegel. Con la expresión "el fin o la muerte del arte", Hegel se remite a la convicción de que, en su tiempo (y aún en el nuestro), el arte ya no era (ni es) capaz, como en épocas anteriores, de configurar un orden de conocimiento de la experiencia humana que pudiera equipararse al proporcionado por la religión o la filosofía. Hegel afirmaba así el carácter "inesencial" e "intrascendente" del arte, y de ahí su muerte. Sobre todo, porque la conciencia estética (como dirían los neokantianos) no "reflexiona", sino que "juega". De este modo, la viva urgencia que pide la realidad resulta inviable para quien, como el artista, media su relación con el mundo a través del juego, es decir, mediante una actividad lúdica que de ninguna manera es capaz, por la misma esencia de su estructura, de incrustarse activamente en el seno de la historia, ámbito fundamental del desenvolvimiento de la vida. Ahora bien, el arte no podrá ser una herramienta conceptual, pero confiemos en que pueda, al menos, aferrarse a la historia y denunciar con belleza y Verdad (Vallejo, Cardenal, Juan Jiménez en Canarias...); confiemos también en la acción artística que, con su belleza extraviada, o con su inspiración popular o religiosa, actua como denuncia (Pizarnik, el Goya de las pinturas negras, El Greco).
La muerte del arte es también la muerte del artista; del artista "autónomo" que cree no tener nada que ver con aspectos decisivos de la vida como la moral o la política. Ya tanto es así que la esfera que cubre al artista, centrada en lo bello o lo no-bello, en lo fruitivo o lo no-fruitivo, supone nada más que una proyección de sí-mismo, un mito, una egología que oculta con su "falacia de lo bello" (o falacia naturalista)toda experiencia donde en verdad se juega la manifestación y la esencia radical de la Vida: el mal, el dolor, la injusticia.
Todo empezaba con la Modernidad, con el solipsismo cartesiano, filosofía destinada a justificar la violencia como "natural", e incluso, si hablamos del orden del arte, como "bella". Ahí tuvimos, en el siglo XX, junto a Hitler, a la "imparcial" Leni Riefenstahl. Y todo desembocaba, más adelante, en el Romanticismo, cuando el artista romántico se convierte en un ser abandonado a sí mismo, que debe buscar únicamente en sí mismo, en su ego trascendental, las fuentes y las reglas del arte. Así, el artista perdía, convertido en un ser cartesianamente impasible, todo vínculo con la sociedad en el tiempo.
Es preciso decir hasta la saciedad que la pérdida de este vínculo político y social del arte responde única y exclusivamente a la ideología: sobre todo, porque la manifestación estética ordinaria, occidental, oculta simbólicamente que su origen y su nacimiento sólo pueden fundarse sobre la base de la conciencia y el conocimiento, es decir, sobre la base de una conciencia sólo posible como relación intersubjetiva que nada tiene que ver con el ego o la autonomía totalitaria del artista. El arte nunca es "puro", como quería Paul Valéry; el arte siempre viene después de la vida, dependiendo totalmente de su desenvolvimiento histórico e interpersonal. El arte sólo puede darse en el tiempo. Y, como dijera Lévinas, el tiempo es el Otro. De ahí la indeclinable responsabilidad ética del artista.
A partir de lo dicho nos preguntamos: ¿cómo podrá salir el arte de la encrucijada ideológica que se esconde tras su falaz e incólumne pretensión de autonomía? La respuesta es política.

Luis Quintana... más que un cantautor

Luis Quintana... más que un cantautor (por RLD)

Afortunadamente vuelvo acudir a este espacio, después de buscar "ese espacio" que existe entre mis responsabilidades. Supongo que es lo que tiene la vida del estudiante.

Hace algún tiempo, por casualidad, simplemente tuve la fortuna de ver en un canal de televisión local al cantautor canario Luis Quintana, personaje este que me trae de cabeza con sus canciones. (Bueno, este apartado más bien me gustaría puntualizarlo, ya que preferiría no dar una imagen de fan frénetica e histérica. No es este mi caso).

A pesar de que muchos suelen criticar su música porque, según dicen, carece de un sentido y un fin concreto (a lo que yo, como ustedes supondrán, hago oídos sordos) porque creo que alguien ya posee unos méritos propios de reconocimiento cuando es capaz de transmitir con sus melodías tantas sensaciones juntas.

Yo particularmente no me canso de oír una y otra vez las repetitivas canciones que aparecen en su página, donde aparte de alguna información biográfica de su persona, también pueden encontrar, entre otras, textos escritos por él mismo y próximas actuaciones. Una de las últimas que realiza en la capital; corresponde al día doce de diciembre, más concretamente en el Monopol, a las 21:30.

Lo más probable, en mi caso, es que no lo vea, así que mientras tanto, me conformaré con oír las audiciones que tiene en su página particular: www.luisquintana.comwww.luisquintana.com. Podría decir que la recomiendo, pero eso ya depende del criterio que cada uno tenga de la música y, por supuesto, de su manera de interpretarla y, por lo tanto, apreciarla... Particularmente creo que él da mucho de sí... Que cada cual saque su propia conclusión.

Perdón por la brevedad del artículo, pero sólo era una forma de plasmar todo lo que inconscientemente él transmite o, mejor dicho, me transmite con sus melodías...

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(La foto incluida en el artículo es de Fran Reca y Rocio Torres y ha sido extraída de la web www.luisquintana.com)

"Darth Vader" "Yes, Master" "Rise"

(daniel bellón)

el supermaloAcaban de leer ustedes uno de los diálogos más esperados de la historia del cine popular: el que anuncia el advenimiento definitivo del malo entre los malos, del caballero negro, del Señor Sith Darth Vader. Acaba de publicarse en la Red el trailer (medium size) de la tercera,o sexta, según se quiera contar, y,en todo caso, última, entrega de una serie que ha marcado el desarrollo de la cultura pop(ular) en los últimos 30 años: Star Wars.

Como señala Rafael Marín Trechera en su magnífico texto Star Wars, crónica sentimental de una trilogía, "...La Guerra de las Galaxias, Star Wars, lo que habíamos estado esperando desde siempre, la síntesis perfecta entre tebeos y cine irrumpió en nuestras vidas un viernes de diciembre, poco antes de Navidad, el mejor regalo que nadie hubiera podido hacernos. Allí estaban el rey Arturo, y Mordred, y Merlín. Allí estaban las películas de piratas, los westerns, el gusano de arena de Dune. Allí estaba el cine bélico, las aventuras de capa y espada, Flash Gordon y Starlord, Errol Flynn y Red Sonja, el Gordo y el Flaco, María de Metrópolis, Frodo Bolsón y la reina de Frigia. Estaba nuestra infancia entera, nuestro pasado y nuestro futuro entrelazados en una pirueta de fantasía y magia.". Star Wars, era, es, el pastiche definitivo, la integración de una larga tradición de cultura popular, que abarca las novelas de aventuras salgarianas, los comics, las novelas "pulp", los seriales de la radio y de la televisión, el cine de las 4...Ya saben, el de monstruos, el de indios y vaqueros, el de romanos, el de samurais... Porque Star Wars es la máxima expresión de ese cine de las 4, en el que los pibitos aplaudíamos cuando llegaban los buenos, y dábamos botes en los asientos (de dura madera) cuando había una buena pelea.

Hay cientos de teorías sobre las razones del éxito de Star Wars, que se gestó casi como un proyecto de serie B, con un presupuesto ajustado que impedía, por ejemplo, la participación de actores conocidos. Harrison Ford, el más existoso de los participantes en las tres pelis originales, era apenas un solemne desconocido cuando se estrenó la primera entrega. Yo estoy con Marín Trechera en que el éxito se debió a la capacidad de George Lucas de empaquetar en una historia todo ese bagaje de cultura popular, en un cuento que se desarrolla en una galaxia muy muy lejana, como podía haberlo sido en un lejano país o un reino de fantasía.

Bueno, a lo que voy, pueden ver el trailer en la web indicada. Tras la cierta desilusión de las dos últimas pelis de la serie "La amenaza fantasma" y "El ataque de los clones", el trailer promete. El sosito Christiansen tiene una cara que da verdadero yuyu, y se vislumbra el anunciado combate final entre el discípulo atraido al lado oscuro y el maestro fracasado...The revenge of the Sith (ya veremos como traducen esto en España) debe cerrar el círculo con los acontecimientos que narra "Una nueva esperanza", que es como ha acabado titulándose la primera Star Wars. Deberíamos saber cómo acaba cayendo Anakin en el lado oscuro, qué fue de sus hijos, como la república acaba convirtiendose en imperio a través de la militarización provocada por la guerra secesionista, el fin de los Jedi... Vale, que los que no se puedan aguantar hasta el 19 de mayo, ya saben lo que tienen que hacer: verse el trailer y jugar a especular con lo que a Lucas se le haya pasado por la cabeza... Yo, como miembro de la generación que asistió con alrededor de catorce años al estreno de la primera Star Wars, no puedo evitar sentir cierta tristeza adelantada; se acabará una historia que nos ha acompañado desde nuestra postniñez hasta nuestra adultez más estricta... Star Wars ha sido una bonita manera de seguir enganchado a ese pibito que fuimos, que devoraba comics (chistes en canarión) y que fantaseaba con el vuelo de naves espaciales y con irse muy lejos. Venga, no nos pongamos tristes aun, a ver el trailer...

Iosif Brodsky

Iosif Brodsky (Por Agustín Bethencourt)

Un extraordinario libro de conversaciones entre el culturólogo Sólomon Vólkov y el poeta Iosif Brodsky me alumbra las horas durante las últimas semanas.

Iosif Brodsky, que fue obligado a abandonar su país por las autoridades soviéticas, habla en este libro, siguiendo el hilo de las inteligentes preguntas de Vólkov, sobre su vida en Rusia y en los EEUU, sobre su poética, sobre autores norteamericanos e ingleses (Frost y Oden, sobre todo), sobre literatura rusa...

Una de las ideas apasionantes que destila Brodsky al hilo de estas conversaciones –que tuvieron lugar en Nueva York, ciudad en la que vivían ambos, y que se prolongaron durante más de diez años- es la de que el oficio del poeta se diferencia sustancialmente de otros, porque el material con el que se trabaja es el tiempo. El tiempo (en sentido metafísico, no cronológico) es la materia prima del hacedor de versos. El hombre salido del caos –en sus palabras- es alguien que reorganiza el tiempo a través del ritmo. Ese contacto íntimo con el tiempo, es el que hace del oficio de escribir versos algo único.

Brodsky habla también de traducción en este diálogo sostenido. De traducción y de relación intercultural: poeta de lengua rusa que vive en un país anglosajón, sus opiniones al respecto me parecen sugestivas y profundas: habla de su propio experiencia en contacto con un bien metafísico donde los haya: la lengua. Lector de poesía inglesa y norteamericana en lengua original, cuenta lo que le parecen las traducciones de estas poetas a su lengua materna, el ruso. Lo traducible y lo intraducible. Y no sólo de poesía habla en este sentido. Su vida cotidiana en un entorno anglófono es para él sujeto de reflexión y de comentario.

En suma, un diálogo (¿se puede reflexionar de otro modo?, nos diría Buber) del que salen mil y un flecos llenos de frescura (y de hondura).

Con este estoy-aquí, dejo –para terminar- abierta la posibilidad de contestar a cuentas preguntas quieran hacerme (y sepa responder) sobre este libro, ya que creo que no está aún traducido al español.

Salud para todos y larga vida a esta criatura, próxima a cumplir un año.

* VÓLKOV, Sólomon. Dialogi s Iosifon Brodskim. Eksmo. Moskva. 2003.

CARNE Y MATERIA

(por Fernando Yupanqui)

Es claro que en general, al hablar del mundo concreto y la vida empírica, se suele decir que eso es "lo material", lo tangible. Recuerdo algún comentario sobre la cuestión en Trapera. Pues bien, sería interesante, creo, considerar y revisar en toda su complejidad la nociones de "materia" y "cuerpo", sobre todo cuando se confunde, cientifismo mediante, tales términos con el cuerpo del hombre o, mejor dicho, con la "carne viva", la carne, no el cuerpo, que nos constituye como seres vivos.
¿Será posible y viable pensar la carne, nuestra carne, como un objeto, como un cuerpo material-mecánico, aquél del cual se ocupan tanto la física cuántica como la química o la biología? Es cada vez más generalizada la creencia de que la carne que nos constituye es un cuerpo o un ordenador. De que sólo estamos compuestos de fenómenos químicos, biológicos, materiales, que determinarían nuestra vida psíquica, espiritual. Fenómenos que, sin duda, indican que la carne del hombre es algo inerte, semejante a los cuerpos que encontramos en el universo material, una piedra.
Pero hay una objeción a tal afirmación, como nos dice el fenomenólogo cristiano Michel Henry. Un abismo separa a los cuerpos materiales de la carne de las personas. Un cuerpo material, y cito a Henry, "no siente ni se experimenta a sí mismo, no se ama ni se desea". La mesa no "toca", no siente lo que le rodea, lo exterior a sí, es decir, en ella no hay "sentido" ni sentidos que experimentar, que "vivir", siendo esa Vida lo inexplicable por excelencia, lo no programado, lo Revelado, la venida del Verbo a la Carne, según el cristianismo. Pero lo que siente, lo que experimenta, lo que vive, es la carne de la persona. La carne que, precisamente por estar destinada a morir, puede sentir, está viva.
En un momento, y sin detenernos excesivamente en la cuestión por motivos obvios, nos damos cuenta de que la carne viva, persona, y el cuerpo, ente "objetivo", se diferencian infinitamente. Se oponen como el sentir y el no sentir. Por un lado, la carne, que goza de sí; por otro, el cuerpo u objeto, materia ciega, inerte. Sin duda, el conocimiento que tenemos de los cuerpos inertes es mínimo. De ninguna manera podríamos recaer en el misterio que supone la presencia de una piedra, del mundo vegetal o, en menor medida, animal. Entonces, mejor será callarnos y hablar sobre lo que nos concierne, porque, de lo contrario, aparece a violencia.
Aparece la violencia cuando el Logos griego se apropia de la Revelación de la Vida, de la íntima Encarnación que en realidad nada tiene de mundana, pues el hombre no se ha dado vida a sí mismo, sino que, fundamentalmente, ha sido dado, más allá de sí, a la Vida. Aparece la violencia cuando la razón se convierte en el único paradigma de pensamiento que ha de arrasar con todo lo que difiera de ella. La apropiación del Misterio sólo puede conducir al suicidio. Por ello, no es extraño que la castradora cientificidad propia de nuestro tiempo esté portando a la condición humana a un suicidio sin precedentes, a la experiencia de una vida programada, científicamente economizada, no Revelada, que, en realidad, responde a puros intereses ideológicos. Ahí vemos las implicaciónes políticas que puede contener la fenomenología cristiana de Henry. ¿Podría politizarse la carne?
Si el Verbo se hace Carne, como dice el Evangelio de Juan, si el cuerpo inerte se convierte en Carne Viva, si el cuerpo se "Revela", es decir, se Encarna, pues la Revelación es obra de la carne, entonces, "es la carne y no el cuerpo quien debe servirnos de hilo conductor para pensar la Encarnación en sentido cristiano". Ni siquiera hablaríamos de que la carne es el "soporte" de la vida; hablaríamos de que la Vida misma reside en la carne, ha sido dada a la carne, es la carne. Carne que, no estando compuesta de partículas ni de átomos, sino de placeres y sufrimientos, de hambre y de sed, es decir, de Vida, lleva en ella un "yo". Carne que tiene la inmensa particularidad de auto-afectarse, de experimentarse a sí misma, de estar totalmente desdoblada. Desdoblamiento que, en palabras de Cristo, tiene su residencia "no en este mundo", porque el mundo es, otra vez, un objeto ciego.

Escrito Ayer: poesía última en Canarias

(daniel bellón) Qué bueno es esto de la Red. El otro día andaba yo preguntándome donde estaban los poetas jóvenes canarios en relación con Internet, me parecía que su visibilidad era escasa o nula y que su interés por estar en este espacio, cada vez menos nuevo y más relevante, tampoco me parecía que fuese demasiada. Pues bien, al encontrarme con el texto de Antonio Jiménez Paz en el suplemento cultural del períodico a Opinión, titulado: "Escrito Ayer. Una muestra de la última poesía en Canarias", pensé que se trataba de anunciar la publicación de una antología de poetas jóvenes isleños, lo que me pareció estupendo en sí mismo y creo que se echaba en falta, pero, al mismo tiempo la noticia me produjo la desazón típica: quién habrá publicado el libro, cómo se distribuirá, vete a saber cuando se ve en las librerías, si no acaba en el consabido almacén institucional...esas cosas tan habituales por desgracia. Pero, hace un ratito me dió por jugar con Google,algo que hago con frecuencia, qué quieren, cada uno juega con lo que quiere o puede, introduje "escrito ayer" (así entre comillas, para que respete el orden de los términos) y, traca, me encuentro con que "Escrito ayer" es una antología volcada en el sitio del XII Encuentro de Canción de Autor de La Laguna. En ese sitio, más concretamente aquí, puede accederse a la antología completa, incluida la introducción de Jiménez Paz. Me parece, sin haber empezado a leer los poemas, una iniciativa magnífica y la decisión de publicarla en línea me parece aún mejor. No he mirado apenas la "alineación" pero he visto ya algún nombre conocido, Elica Ramos, cuyo primer libro publicó La Calle de la Costa, Fernando Herrera, al que conocemos los traperos, Jose Miguel Perera... Bien, ahora mismo es lo de menos casi, como es lo de menos las ausencias que, posiblemente, alguien mejor informado que yo detectará. Este texto es fruto de la excitación del descubrimiento , ya habrá tiempo de meterse en profundidades, y, como no podía ser de otra manera, me pongo a compartir lo descubierto con ustedes. Ya saben, échenle un ojo a la nueva hornada...

Yo y Tú, de Martin Buber (y 2)

Yo y Tú, de Martin Buber (y 2) (Por Agustín Bethencourt)

Por fin he terminado de leer Yo y tú, de Martin Buber. Me ha costado Dios y ayuda por motivos que ya ustedes conocen más que de sobra; pero al final, entre el trolebús, el metro y algunos minutos robados al sueño he llegado hasta el final.

Tengo muy claro que lo releeré en el futuro: además de las circunstancias en que me lo he comido –no las más propicias- está la densidad del pensamiento de este hombre. El tipo le daba al coco, eso está claro. Intentaré rescatar algunas ideas a vuelapluma por si alguien se anima a leerlo y compartimos impresiones.

La relación de la que hablaba en mi articulito anterior se desarrolla en tres esferas o capas según este buen señor:
1) La relación hombre-naturaleza.
2) La relación entre estos mortales que somos y
3) La relación entre el hombre y Dios.

Todo esto puede no parecer ni importante ni original, no lo discuto. El bombazo –a mí me lo pegó por dentro- viene cuando dice que todas tres relaciones se dan encuentro en la segunda; en otras palabras, que sólo podemos encontrarnos plenamente con la naturaleza y con Dios a través de los demás. O sea que al escapismo naturista y al misticismo del más allá ¡PUM! toma bombazo buberiano. Efectivamente, según nuestro interlocutor –lo fue durante la lectura, y con qué placer- podemos llegar a Dios (al Tú eterno, como él lo llama), y podemos también disfrutar y llenarnos de la hermosura de la naturaleza virgen (si nos salimos del Sur de Gran Canaria o Tenerife, claro está); pero para que estos encuentros estén llenos de sentido y no formen parte de una estrategia de evasión, debemos tender antes que nada y estar siempre dispuestos a la escucha del otro, tan sediento de relación como nosotros.

Estas ideas para mí valen su peso en oro. El día a día está lleno de encontronazos y de encuentros frustrantes que parecen invitarnos al egoísmo indiferente. Si no le hago caso, no podrá hacerme daño, nos decimos mirando de reojo, de vez en cuando. Además está la orgía consumista que se desata cada vez que encendemos el televisor: parece darnos solución a todos nuestros problemas a través de los anuncios, de las teleseries y de las películas de producción y consumo masivos (no por accesibles, sino por pensados para la masa homogénea y –a ser posible- aborregada). Otro presunto motivo más para no preocuparse por el encuentro con el otro: ¿Para qué comerme el coco, si puedo consumir y descansar tranquilo?

Que en este contexto una voz rescatada del pasado reciente nos recuerde que sin relación NO SOMOS, me parece de un valor incalculable.

Me viene a la mente ahora otra idea de las que desarrolla Buber en este pedazo de libro: cuando se produce un encuentro, uno puede responder (en el más amplio sentido de la palabra) sólo del tramo de camino que ha recorrido. Del tramo que ha recorrido el otro, responderá él con sus palabras y con sus actos. Es decir, que sólo podemos abarcar más, conocer más, en definitiva, vivir más, a través de la escucha y el diálogo. Cerrarse a ellos equivale a renunciar, a rendirse, a no querer ver más allá. Pero, al mismo tiempo, responder sólo del tramo recorrido significa ser conscientes de nuestras limitaciones, de nuestras vivencias (y no más), significa no querer abarcarlo todo y llegar a todo, no pretender haber recorrido muchos caminos (y mucho menos solos).

En fin, no pretendo transmitir aquí la densidad del pensamiento de Buber, y mucho menos con un artículo de circunstancias como es este. Me conformaría con dejar algo de su aroma y con animar a algunos de los lectores de Trapera a que se acercaran a las páginas de la traducción española.

Si además, alguien se anima a compartir su lectura con la mía, pues mejor que mejor; estaré encantado.

Hoy, haciendo uso de la polifonía y de la intertextualidad, palabrejos de bello fondo, me despediré con palabras de uno de nuestros lectores: Salud y que cunda el diálogo.

AGÜIMES

(Por Agustín Bethencourt)

Escribir sobre un lugar que amo tanto no es nada fácil. Me veo cayendo en el sentimentalismo y escribiendo tópicos. Pero, qué se le va a hacer. Un día me enamoré de este pueblo y de su gente, que me atraparon ya para siempre. Pueblo, digo. Y conscientemente. Agüimes tiene las dos almas que encierra la palabra pueblo. La de saber conservar las tradiciones y sentirse orgulloso de ello. La de estar abierta al diálogo y a mostrarse en el contraste con toda la seguridad que da el conocerse.

Hace cuatro años, paseando por una calle cercana a los Jardines del Patriarca, en Moscú, reparé en una pequeña escultura que representaba una cigüeña. Enseguida me transporté miles de kilómetros y me vi paseando por las calles del casco de la Villa, con sus esculturas habitantes de un espacio urbano y rural al mismo tiempo, que parecen haber estado ahí toda la vida.

Son tantas anécdotas… No olvidaré en mi vida una relacionada con una escultura que hay en la Plaza de Nuestra Señora del Rosario, la llamada “Mariquilla la de los chochos”, si la memoria no me engaña. Esa escultura, obra de Francisco Suárez, representa a una señora que años ha se sentaba en la plaza a vender chochos y golosinas a los niños que por allí pasaban.

En uno de los muchos días en que paseaba por el casco (en lo que recuerdo como una hermosa etapa de mi vida: mi paso por Radio Agüimes) me encontré a una joven observando la escultura. Cuando me acerqué un poco noté que tenía los ojos vidriosos. Me miró y me dijo: “Hacía como que no se daba cuenta. Pero ella sabía que le habíamos cogido un manojo”. He de reconocer que la emoción contenida de esta muchacha me impactó mucho. Pero es que apenas unos minutos más tarde, pasó un coche junto a la plaza y el conductor, con una gran sonrisa, gritó: “¡Adiós, Mariquilla!”. Y ahí ya sí que no pude evitar que se me pusieran los vellos de punta. Un pueblo dialogando con sus vecinos (incluso con los que ya “se han ido”) a través de sus esculturas.

Sí. Agüimes es ya con todo derecho un museo al aire libre. Pero no un museo a la europea que nos atestigua cómo vivieron los más adinerados hace doscientos o trescientos años y quién pintó o esculpió para ellos. No. Es un museo cuyas esculturas están en permanente diálogo con los presentes viandantes y con los futuros adultos que juegan ahora junto a ellas.

Si hacer un catálogo (siquiera breve) de todas las esculturas que pueblan el municipio no es el propósito de este artículo, no es menos cierto que siempre que rememoro mis paseos por Agüimes acude a mi mente el monumento a la música. Subir por la Calle Moral y escuchar los acordes orquestales que transpira aquella hermosa mujer, rodeada por los versos de Orlando Hernández, es una sensación que me arropa todavía unos años después y que me acompañará de seguro el resto de mi vida. No he conocido nada igual en ninguna de las ciudades que he visitado en Europa y América. Un monumento a la música que sea música monumental. Con el paso de los años –pensé esto por primera vez, cuatro años atrás paseando por una calle de Moscú- me reafirmo en mi idea de que Agüimes es una villa monumental única en el mundo.

Y esto por no hablar de su arquitectura, del cariño que allí me han brindado… Pero, bueno, esto será objeto de otro artículo, que bien lo merecen Agüimes y sus gentes.

Si me despidiera sin mandar un abrazo a todos mis amigos allí, no me lo perdonaría. Si lo hiciera sin recomendar a todos (los que viven en el Archipiélago y los que no) que paseen por lo menos una vez en su vida por las calles de esta hermosa polis, sería un egoísta. Así que vayan en estas últimas palabras abrazo e invitación para propios y forasteros.

14 de septiembre de 2004.

Dos caminos que se han cruzado

(Por Elena _BR)

Permítanme empezar este escrito, dibujando en sus mentes dos caminos imaginarios, cada uno de ellos dedicado a un hombre. Dos hombres, en definitiva, cada uno de ellos con un camino diferente, a veces divergentes, a veces en paralelo y esta vez, entrelazados de una manera fantástica.

En uno de esos caminos, hace algunos años, conocí a Pedro Lezcano como poeta (como personaje de la vida pública y político, ya lo conocía), gracias a una canción que el grupo Taller Canario de la Canción hizo musicando un poema suyo: “La Maleta”.

Aún sin ser una gran aficionada a la poesía, debo reconocer que ese poema-canción, me cautivó. ¡No rayé el disco de vinilo de casualidad!

A partir de ese momento, me incluí en la lista de “fans” de Pedro Lezcano, me convertí en ese tipo de seguidora que a veces parece tratar al personaje como si lo conociera personalmente y departiera habitualmente con él. Supongo que probablemente en eso consiste la poesía, en algo así como una comunicación multilateral. En definitiva, me quedé enganchada al señor.

A medida que fui ganando años, y formándome criterios menos románticos, todavía aluciné más. Me maravillaba su dialéctica, su punto ácido y crítico, y “su no cortarse un pelo para decir las cosas” (merece la pena recordar su discurso de la entrega del Premio Canarias que le fue concedido).

En el otro de los caminos, sitúo a José Antonio Ramos, ese increíble hacedor de melodías con el timple. De este artista, no soy capaz de escribir nada novedoso, nada que ustedes no sepan, e incluso nada que muchos traperos no me hayan oído decir en múltiples ocasiones (alguno habrá que esté pensando: ¡Otra vez esta mujer con…!)

Reconozco que este segundo personaje, me supera (al fin y al cabo sigue siendo el único hombre que consigue que yo me ponga colorada), que lo descubrí también hace unos años y que consigue que no me canse de escuchar su música en ningún momento.

La pasión es tal que hasta mi hijo, mientras estaba dentro de mi, escuchó su música, y por si es verdad que olvidamos lo que nos ocurre en esa etapa de nuestras vidas, se lo recuerdo a cada momento. Le pongo sus discos y le pregunto: ¿Sabes quien es? Y resignado y casi aburrido me responde: ¡Qué sí mamá, Jose-Antonio-Ramos! ¡El que tú me ponías para que lo escuchara cuando estaba en tu barriga! ¡El hermano de Pilar!...

Bueno pues casualidades de la vida, esos dos caminos que siempre me han fascinado, ahora se han entrelazado en un disco que sólo tiene una palabra para definirse FANTÁSTICO.

El Centro de La Cultura Popular Canaria ha editado un cd, musicado por Jose Antonio Ramos y recitado en primera persona por Pedro Lezcano, en grabaciones caseras, con mejor o peor calidad de grabación pero, me parece que eso es lo que menos importa.

Leí en la prensa un recorte en el que se anunciaba dicho cd, y adivinen cuánto he tardado en comprarlo, escucharlo y volver a sentirme maravillada por los dos… dos o tres días, nada más.

De paso encontré otro que no tenía (cosa totalmente rara, que conste) de Jose A, uno que tiene a dúo con Andreas Prittwitz. Ese es exquisito.

No tengo intención de pisar a los críticos musicales. También entiendo que no sirvo de referente cuando se trata de este músico pero, recomiendo expresamente los dos discos. Créanme, no se arrepentirán.

De momento, yo seguiré disfrutando como una enana, y ustedes seguirán perdiéndoselos…

Pd: ¡No pienso grabárselos a nadie!, ¡No insistan!

Si te encuentras un libro...

Si te encuentras un libro... (Por Elena_BR)

De un tiempo a esta parte, he oído y leído en los medios de comunicación que existe un nuevo fenómeno, al que algunos catalogan de utópico, consistente en dejar “libros abandonados”.

El fenómeno tiene por nombre “bookcrossing”, que traduciéndolo de una manera literal viene a significar en castellano algo así como “cruce de libros”, interpretándolo como préstamo, pasar de una mano a otra…

He intentado buscar información acerca de si se ha creado algún vocablo que lo denomine en castellano, y no lo he encontrado (igual algún/a trapero/a sí lo conoce y nos puede culturizar a todos/as).

Dicho fenómeno tiene por cuna Estados Unidos y desde allí (como una moda más de las que suelen exportar los estado-unidenses) se ha ido extendiendo a otros lugares del planeta y concretamente a España. Tampoco sé si se ha llegado a implantar en Canarias.

A los que no les suene de nada estarán preguntándose en qué consiste el asunto. Pues bueno, es muy sencillito: eliges un libro de los que tienes en casa, y que debes decidir desprenderte “generosamente” del mismo. Te diriges a esta página de internet y lo registras. Imprimes el papelito de registro y lo pegas dentro del libro, en la tapa, por ejemplo, de tal manera que quien lo encuentre entienda algo de qué va el tema. Hasta aquí lo más difícil, tanto por decidirte a abandonar un libro (al menos para mí) como por lo técnico del tema…

Una vez realizado dicho trámite, debes escoger dónde dejar el libro. Cualquier sitio es válido, incluso me atrevería a decir que cuanto más original, más emocionante debe ser el tema…

¿Ya has escogido el lugar? (un parque, un banco – de los del dinero o de los de sentarse, total en este caso sí que da igual - , un cine, una cafetería …) Si es así, déjalo con más o menos romanticismo, con más o menos claridad (los hay que los esconden dentro de un tronco, los cuelgan de las ramas…) pero, ¡déjalo!

Hasta aquí la primera parte del proceso, la continuación, ya no depende de ti, dependerá exclusivamente de quién lo encuentre.

¿Qué debemos hacer si nos toca encontrarnos un libro de los abandonados? Pues casi tan sencillo como abandonarlo, lo coges, lo lees (por supuesto), y accedes a la misma página de internet para indicar a su primer dueño que efectivamente le ha servido a alguien.

Cuando te lo leas, es más sencillo aún. ¡El libro no es tuyo!, debes volver a “abandonarlo” escogiendo tú el lugar, sin necesidad de ponerlo donde mismo lo encontraste, con la finalidad de que siga pasando de mano en mano, y de que lo lean más personas.

Es una idea muy curiosa, al menos a mí me lo parece.

Tiene algunos aspectos no tan utópicos, como por ejemplo, el que haya muchas personas que no lo devuelvan, que se lo quedan, que no los registran de nuevo y por lo tanto, se les “pierde la pista”.
Tampoco es verdad que se pueda hacer en cualquier sitio, es más, la misma página te lo advierte. Los aeropuertos, estaciones de tren y metro… no sirven. Por seguridad, y ante la psicosis de atentados en la que nuestra sociedad vive inmersa, se retiran y no pueden seguir en circulación. (¡Bueno a nosotros particularmente, supongo que la estación de guaguas sí que nos serviría!)

Los datos publicados en distintos medios de comunicación, hablan de que actualmente sólo a un 25% de los libros liberados en España, se les ha podido seguir la pista.

Este nuevo y curioso fenómeno, tiene luego otros aspectos que van unidos directa o indirectamente al mismo. Se suele utilizar para establecer nuevos amigos.

¡Qué curiosas me parecen estas últimas tendencias un tanto extrañas para hacerse amigos! Que no las critico, no; simplemente, me parecen un poco “lejanas” para llegar a conseguir otra cosa que a mí me parece muy “cercana”. Pero bueno, me voy por los cerros de… éste no es el tema en cuestión.

Si de verdad se pusiera de moda este fenómeno, igual conseguiríamos que nuestros jóvenes y adolescentes abandonaran la moda de OT, de GH y ese sin fin de exquisiteces televisivas y se engancharan a los libros. Yo soy de las que pienso que una vez cogido el “vicio” de leer, no lo abandonas, lees hasta la etiqueta de la botella de agua, por ejemplo. Sin duda, este sería un gran paso para ir elevando el nivel de nuestra sociedad, nivel de información, de educación de cultura…

¿Estaremos realmente ante el nacimiento de un nuevo fenómeno? (Al menos por nuestras latitudes, claro) El tiempo nos dirá lo que ocurre y si las editoriales no se dedican a hacer la guerra sucia ante lo que sospecho verán como una gran amenaza.

NOVELA Y VERDAD

(por Fernando Yupanqui)

Más allá de las múltiples y estériles tensiones (alta cultura y cultura popular, estética y política, tradición y vanguardia...) que han gravitado sin pausa por sobre la opaca estrechez de la crítica filológica, el futuro cualitativo del análisis literario pasa por la ampliación filosófica de los espacios argumentativos. En tal empeño, habrá de ser convocada, a la escritura crítica, la filosofía de la historia, si bien será fundamental encarar una mostración de los presuestos éticos de la creación literaria en vista de los inagotables pliegues del lenguaje como relación.
Por ello, el justo sendero que podríamos encarar a la hora de comentar una obra escrita ha de tener como eje la mostración que, deliberadamente o no, se da en el pulso del decir de la escritura con respecto al "orden" de los lenguajes históricos establecidos. Siendo toda obra crítica y propositiva a la vez, es decir, que jamás podrá inscribirse fuera de la Vida, que jamás podrá desembarazarse de engendrar en su tejido un mundo propio, la mirada por sobre el núcleo seminal de la escritura habrá de conducirnos a una realización crítica, es decir, a desocultar el modo en el cual la obra se dispone, en su respiración, frente a las líneas estéticas presentes y hegemónicas del pensamiento.

La buena salud de la narrativa argentina actual (con Saer, Piglia, Rivera, Fogwill, Aira, Saccomano, Feinmann, Brizuela...), nos plantea, como apuntamos más arriba, la necesidad de ejercer la crítica obviando lo esperable. Sobre todo, porque la dimensión de la escritura, al menos en las obras que nos convocan, trasciende la autonomía de lo textual para establecerse en un ámbito dialógico, en un ámbito de escucha del acontecer histórico.
En concreto, atenderemos a dos novelas recién aparecidas en la Argentina: La crítica de las armas, de José Pablo Feinmann, y La lengua del Malón, de Guillermo Saccomanno.
Nos hemos centrado en tales textos dado que entre ellos se explicita una aguda y necesaria constante que pareciera, dada la perenne transición histórica en que se encuentra nuestro país, inundar las necesidades espirituales de la sociedad: hablamos de la reflexión que se dibuja espectralmente entre la historia colectiva y la memoria-experiencia individual. La constante en ambos escritores, sin duda, nos ha llamado la atención, pues las novelas contemplan, en su escucha, un controvertido movimiento político que, desde 1943, protagoniza la vida política argentina: el peronismo.

La crítica de las armas de José Pablo Feinmann vuelve a nacer de la convivencia del autor con su alter ego, Pablo Epstein, protagonista de otra de sus novelas, La astucia de la razón (1999). Pero esta vez la narración no proviene del terror político, de la experiencia de la neurosis y la enfermedad, sino de un monólogo de Epstein (el cual al igual que Feinmann milita en la Juventud Peronista, en los 70), el cual, aunque dirigido a su madre, significa una larga reflexión sobre su historia personal y sobre la trágica historia del país. Pablo analiza lo sucedido con su generación, tomando como experiencia plena (y sobre todo ética) la persecución que sufre bajo la dictadura militar argentina (76-83). Así, retomando temas que aparecían en La astucia de la razón, pero ampliándolos, el autor puede narrar su relación con un amigo, Hugo Hernández (que muere tras no llegar al hospital, atascado entre la masa que festeja la victoria argentina en el mundial 78), y con su familia, como verdades que llegan con su carnalidad al corazón de la experiencia de la historia.
En pleno exilio interior, Feinmann-Epstein describe la angustia que lo asalta al temer que los militares lo capturen y lo hagan desaparecer, a la vez que reflexiona con gran hondura sobre la actitud hipócrita de la sociedad media argentina, que, aún todavía, pese a los esfuerzos del presidente Kirchner, responde a la sangrienta represión militar con una indiferencia y un miedo cómplices, del todo carentes de responsabilidad social. Pero no tendríamos garantías de la calidad de la novela sin observar que la temática se imbrica en una escritura de gran amplitud imaginativa que se desarrolla a medio camino entre la narración ficcional y la investigación socio-histórica. Feinmann pone toda la carne el asador, dando a su escritura la atmósfera que las necesarias novelas requieren para asentarse en la lectura a la luz de un llamado de alarma.

Por otra parte, La lengua del malón, de Guillermo Saccomano, narra en la voz de Gómez, profesor de literatura, traductor, homosexual, "cabecita negra" y peronista, los hechos que en 1955 desembocarían en la caída del en ese momento presidente, Juan Domingo Perón. La novela nace de otro texto, ambientado en los 70, que buscaba una explicación impostergable a la violencia de esos años. Para entender los 70, dice el autor en una entrevista, se debe retroceder al 55, al derrocamiento de Perón, pues casi todo el movimiento político de izquierda que vino después no fue sino la prolongación y superación, ya en la clandestinidad, del primer movimiento peronista.
Lo central de la novela acontece cuando Gómez, ya al final de su vida, habiendo ido y venido en disquisiciones sobre el pasado, decide dar a conocer un texto: La lengua del malón, novela dentro de la novela, escrita por Delia, una señora bien, casada con un militar gorila (antiperonista). Delia mantiene una relación homosexual con Lía, buena amiga de Gómez, joven poeta, periodista, judía y socialista, que entrega a éste la novela, la cual transcurre durante la Colonia y narra el rapto de D., esposa de militar, por el indio Pichimán, así como el posterior encantamiento que éste produce en ella. De esta manera, entre los hechos trágicos de 1955 y los años de la conquista, Gómez, Delia y Lía nos muestran lo por siempre postergado, lo que no pudo ser, el país Nacional y Popular que Saccomano quiso traer al presente.
Pero al tiempo que todo se desarrolla, aparecen motivos que, más que ficcionales, parecieran suponer una reflexión ético-política. Así, se menciona a algunos miembros de la revista Sur (Borges y Victoria Ocampo) con los cuales Gómez-Saccomano tiene una relación ambivalente, que puede reconocer sus cualidades literarias y denigrar sus actitudes políticas. Gómez, no sin ironía, llega a acusar a Victoria Ocampo de "socia fundadora de la ESMA" (Escuela de Mecánica de la Armada, máximo campo de concentración durante la dictadura del 76), aunque sabe que en Sur se publican buenos textos. Y lo mismo sucede con Borges, un pobre infeliz que apoya el golpe de estado gorila del 55 (así como el de Videla en el 76 y el de Pinochet en Chile). Borges es caracterizado como el representante de la cultura liberal cipaya (o vendepatria); el mismo Borges que, afirma Gómez, es un gran escritor. Entre todo, la notable prosa de Saccomano se despliega tan plural como los acontecimientos narrados. El corazón de su escritura encierra los contornos de una gran novela que nos lleva de lo literario a lo histórico, de lo personal a lo social. La presencia de hechos tan fundamentales de la historia argentina habla por sí sola, cuando el mundo se hace texto renombrando al pasado con la distancia de la justicia.

CARTA A SERGIO (A propósito de "Hotel Madrid", de E. González Déniz)

(Agustín Bethencourt)

Esta carta nace de un profundo amor y de un profundo desacuerdo. Amor, por mi ciudad, Palmas de Bardinia; desacuerdo con algunas de las cosas que dices sobre ella cuando hablas de tu abuela Dácil, de Latines, el periodista, y de Huston, el director de cine americano... o irlandés, como te gusta decir a ti. Lo he pensado mucho antes de ponerme ante el papel. Cuando le comenté a un amigo lo que iba a hacer me dijo que estaba loco. Me dijo que tú eras... disculpa si te ofendo... un personaje de ficción. Yo, aunque no lo creí en ese momento, me asusté un poco al ver su cara. “¡Joder, si está en un libro!”, -me dijo, “¿cómo va a ser un tío de verdad? Hazme caso, Tino, tanto estudiar te va a volver loco algún día...”
Pero yo sigo sin creerme lo que me dijo mi amigo. ¿Como vas a ser un personaje de ficción si hace unos días estuve discutiendo contigo? Sí, fue cuando oí aquello de que Palmas es “un lugar incapaz de contener vidas completas”. ¿Recuerdas estas palabras? Te preguntarás, seguramente, que quién soy yo y cómo sé de estas palabras. Quién soy, no tiene ahora importancia, créeme. Bueno, digamos que soy alguien a quien le contaron la historia de tu abuela mientras tomaba un café, sentado en la terraza del Hotel Madrid. No te extrañe: la historia de tu abuela es ya parte de la historia de la ciudad. De nuestra ciudad. Tengo que reconocer que cuando oí tus palabras me enfadé. Aún más cuando luego dijiste que nuestras vidas “hay que salir a completarlas o traerlas medio vividas.”
Yo, Sergio, no creo que los lugares sean incapaces para nada. Tampoco capaces. Los lugares son lo que nosotros hacemos de ellos. ¿Un lugar maldito?, quizás. No, ya sé que no te refieres a eso. Te refieres a los transeúntes, como John Huston, por ejemplo. Ya, ya lo sé.
¿Sabes? La historia que me contaron es muy bonita. En cierto modo, la historia de tu abuela es la historia de la ciudad de 1950 en adelante. Por eso, también, escuché con tanta atención a aquel señor desconocido que se me acercó junto al busto de Cairasco y me preguntó que si podía sentarse. No me extrañó, puesto que estaban todas las mesas ocupadas. Al principio un poco molesto, luego ya más relajado y, por último, con mucho interés, escuché las historias de Dácil, tu abuela, de Latines, su buen amigo, y de Huston, aquel director que vino por primera vez para ya dejar siempre una parte de sí entre las calles de la ciudad.
Sí, me pareció interesante, pero no pude evitar irritarme cuando me contaron que para ti Palmas era un espejismo, una ciudad que había sido “construida sobre las huellas fugaces de los viajeros que hicieron de ella una posada.” No pude evitar preguntarme qué papel habían desempeñado entonces tantas generaciones de personas que habían vivido en la ciudad sin haber salido nunca, muchos de ellos, siquiera de sus barrios, salvo para ir a trabajar. ¿Ellos no construyeron la ciudad? No, perdona, Sergio, pero yo creo que te equivocas. Que infravaloras el papel de tantas y tantas personas que han puesto lo más precioso de sus vidas en Palmas. Otros no tuvieron tanta suerte...
Como tu abuelo, por ejemplo, que tras sufrir la “Guerra de España” como tantos otros vecinos suyos, se le medio pudrieron los huesos en cárceles de Franco para luego terminar de pudrírseles en el sueño a Venezuela.
La ciudad, a la que a veces conviertes en ciudad-isla. Me cuesta entender cómo puedes decir que “En Palmas de Bardinia, los transeúntes marcaban la vida de la isla, y sus habitantes ni siquiera sabían que ellos también eran transeúntes en una isla a la deriva.” De verdad, ahora –ya han pasado algunas semanas desde que me contaron esta historia- no es que me enfade recordar estas palabras que un día salieran de tu boca, sino que no puedo entenderlas. ¿Recuerdas la hermosa gesta de los aparceros yendo a la costa a combatir la plaga de langosta sahariana? Todos armados con antorchas luchando contra aquellos gigantescos monstruos que eran las enormes masas de langosta. ¿Lo recuerdas? “¿Isla a la deriva? ¿Transeúntes?” ¿O personas valientes haciendo frente a los infortunios de la naturaleza para seguir viviendo y sacando adelante a sus hijos? Donato, tu padre, estuvo allí. Lo sabes bien.
Muchas personas valientes han habitado nuestra ciudad, Sergio. Párate a pensarlo. Por ejemplo, el hombre que te salvó la vida, el doctor O’Shanahan. Aquel tifus casi te quita de en medio, pero la sabiduría y la humanidad de don Rafael te devolvieron a este mundo, a esta ciudad. Luego, comentarías que el no aceptar el dinero fue “un gesto irlandés dictado por el atavismo de la sangre.” Es posible; por desgracia no conocí a ese gran hombre. Pero me extraña que hasta la sangre de este señor fuera transeúnte. Sólo eso.
¿Y qué me dices de Latines? Como periodista fue grande, pero como alcalde no lo fue menos. Y su sueño... ¿Lo recuerdas? “Palmas de Bardinia como centro cultural y económico del océano Atlántico.” Hermoso sueño.
No quiero que pienses, Sergio, que tengo a Palmas por una ciudad perfecta. Ni mucho menos. Si ésta existiera –que no existe- no sería nuestra Palmas, desde luego. Sabes muy bien que, “gracias” a la avenida marítima, “Palmas de Bardinia, vivió siempre de espaldas al océano.” Además, a nuestra ciudad le faltan, por ejemplo, muchos espacios de encuentro, culturales, deportivos, de ocio, como parques, teatros, etc. Pero eso no la convierte en una ciudad incapaz para nada. Eso lo sabía muy bien tu abuela, quien estando en Londres, se dijo a sí misma que “en realidad, todas las ciudades son iguales.”
Yo, como Dácil, también creo que todas las ciudades son iguales, aunque –afortunadamente- no idénticas. El orgullo que siento cuando miro desde el Teatro y veo la Catedral y los Riscos al fondo me hacen escribirte hoy esta carta para decirte: “Hagamos, amigo, un hueco a los que en su lucha diaria nos han precedido y dejemos que los transeúntes sigan su camino.”

Nota: Sergio Fuentes narra la historia que enlaza a Dácil Acosta, John Huston y Juan Demóstenes Latines, entre otros, en la novela Hotel Madrid, del escritor Emilio González Déniz.

Número 10 del Museo Canario

(por Philippe Tacoronte)

El número 10 (segunda época) de la revista del Museo Canario sostiene la calidez y la prudencia de miras a las que tiene acostumbrados a los lectores. Tengamos en cuenta que, más allá de su especial y originario interés por la Historia natural (que no poca relación tendría con lo que los griegos y medievales practicaban como filosofía de la naturaleza), desde su fundación en 1879 y sobre todo en buena parte del siglo XX, el Museo fue la única y verdadera universidad libre de muchos canarios inquietos, artistas, escritores y científicos no vencidos por conformidades. Sustituto de una universidad calculadamente ausente, podemos considerarlo un foco de irradiación cultural que ilumina siempre algún segmento de la trayectoria del arte y el pensamiento canario en el XX. (Otra cuestión sería evaluar el signo actual que domina el trabajo de la institución, lo cual podría dar entrada a cierto debate).
Ante todo, el Museo Canario ha cumplido una función sin la cual una ciudad o un grupo humano moderno difícilmente podría dar razón o palabra de sí misma: el recuerdo a través del archivo; el “arjé” o principio no sólo de la arque-ología que pregunta por los antiguos canarios pre-conquista, sino también por el principio en tanto tal, la realidad primera por la que preguntaban los presocráticos (la cuestión de los orígenes y todo lo que ello conlleva). Y la esencial relación dialéctica del archivo con la estrategia política, pues, como escribe J. Derrida, “No hay poder político sin control del archivo, cuando no de la memoria. La democratización efectiva se mide siempre por este criterio esencial: la participación y el acceso al archivo, a su interpretación y a su constitución”. Un día habrá que entrar de golpe en lo que a los canarios nos va en esa efectividad democrática de la memoria.
Quizá en esa línea habría que considerar la importancia del trabajo del Museo Canario. Este último número de su revista ofrece, entre otras informaciones interesantes sobre la actividad del Museo y las noticias sobre arqueología en las Islas, un artículo sobre los comienzos de la fotografía en Telde a cargo de los hermanos Suárez Robaina (incluyen una hermosa foto de la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Suceso en el Carrizal de Ingenio hacia 1940); un informe sobre la clasificación de los documentos relativos al pintor canario Juan Ismael, así como un acercamiento a la colección del marqués de Bute (1847-1900), escocés interesado en el estudio de la lengua de los antiguos canarios.

Un conejero en EE.UU.

la antología
(daniel bellón)

¿De qué va esto? Esto va de alegría y satisfacción. Les cuento. Pedro Jorge Romero, lanzaroteño que reside actualmente en Galicia, es uno de los elementos más influyentes, casi sin querer, de la blogosfera hispana. Tiene alma de pionero. Hace años fue el motor de la revista BEM, dedicada a la ciencia ficción y a la literatura fantástica, promovió también la colección "La espada y el Reloj", decicada a libros de ciencia ficción en castellano, en colaboración con La Calle de la Costa, y ha sido uno de los que primero se lanzaron a la Red como nuevo espacio para la comunicación y la literatura. Iniciativas suyas son "El archivo de Nessus", y forma parte del proyecto colectivo BEM Online, que rescata para la red una de las cabeceras históricas de la Ciencia Ficción en castellano. Y es, como es sabido, Pjorge.com, una de las bitácoras inaugurales de la blogosfera en español.

Pedro Jorge es también, entre otras cosas, narrador, centrado en lo que es su género del alma: la ciencia ficción. Junto a Miquel Barceló, publicó en 2001 "El otoño de las estrellas" en la colección Nova de Ediciones B, nº 142. La novela, pura CF "Hard" (para entendernos, CF en cuyo argumento la base científica es sólida y determinante en la historia), ha constituido un hito para el género en español: física cuántica, nanotecnología, religiones... Se encuentra en las librerías, no duden en buscarla. Aquí extraigo un fragmento de la contraportada (esto es muy estilo pjorge.com) para animarles: "Geria es una colonia maldita y sus cambios estacionales representan un mortal clataclismo planetario. La vida subterranea es la única solución, excepto para los "buscadores", quienes creen en una absurda religión que les lleva a salir al exterior durante los cambios de estación de Geria para encontrar a los gerios, lo antiguos moradores del planeta. Sin embargo, las cosas no siempre son lo que parecen y, desgraciadamente, muchas religiones tienen poco que ver con la realidad. Tal vez no exista Dios, pero sí sus imitadores".

Y la alegría viene porque una narración de Pedro Jorge Romero y Ricard de la Casa "EL día que hicimos la transición", ha sido incluída en la antología de cuentos Year's Best SF 9 de David G. Hartwell y Kathryn Cramer. Es decir, como indica el título, una antología que recoge los mejores cuentos de ciencia ficción del año. Y esto, estar incluido en una de estas antologías de "lo mejor de la año", tan clásicas de la CF norteamericana, es la primera vez que sucede con un texto de un autor en español. Este cuento resultó también finalista en el premio Sidewise se entrega todos los años a historias de ciencia ficción (relato y novela) relacionadas con periodos históricos alternativos. Esto, que diría el amigo Frank Pereiro, es jugar en las Ligas Mayores.

El cuento ha sido recogido también en Cronopaisajes (Ediciones B, Nova CF núm.162) , una selección de cuentos alrededor del tema de los viajes temporales, y en Cosmos Latinos, una selección en inglés de las mejores narraciones de CF de nuevos autores hispanoamericanos.

Nuestras traperas felicitaciones a Pedro Jorge, ilustre bitacorero con sabor a gofio lanzaroteño. Yo me voy corriendo a la librería a buscar "cronopaisajes", para disfrutar de la historia de Pedro Jorge y Ricard.

Lecciones fronterizas

(daniel bellón)

Buscando información para un texto, me encontré con en varios sitios con el escritor mexicalense Heriberto Yépez y a sus reflexiones, tanto sobre las bitácoras como nuevo género literario, (Sr. Tacoronte, eche una lectura a este enlace, le va a encantar) o espacio para una nueva literatura, como sobre la literatura norteña o fronteriza: la poco conocida aquí eclosión de narradores, poetas y artistas en general en las terribles y fantásticas ciudades de la frontera méxico-gringa: Tijuana, Ciudad Juárez, Mexicali. De ese bullir es de lo que voy a hablar aquí, con cierta envidia sana, a través de Heriberto Yépez.

Heriberto Yépez reflexiona en su texto "Lecciones fronterizas" (repito lo mismo, Don Philippe) sobre la naturaleza de esa eclosión de autores, y sobre un espacio marcado por la existencia de la frontera como choque de culturas, como cruce de caminos, como territorio donde interactúan diferentes visiones del mundo,y que va adquiriendo personalidad, identidad propia producto del choque, que es también filtración, que se expresa en músicas, arte y literaturas que tienen que afrontar conflictos de identidad (México-Norteamérica, una no reivindicada "Tercera nación") sociales (crimen organizado, explotación salvaje -allí se encuentran la mayor parte de las tristemente famosas "maquiladoras"-urbanismo dislocado...) y culturales (fuerte influencia de la cultura de masas norteamericana). A veces, tratar de definir ese espacio fronterizo es aprovechado políticamente, como denuncia en "No al arte nafta", pero es un riego que afrontan autores que enfrentan su obra al territorio, que crean con voluntad de expermientación, buscándole las vueltas a los lenguajes propietarios en que están envueltos, tratando de hallar la lengua libre.

Siguiendo la pista de Yépez te encuentas con otras iniciativas como las bitácoras individuales del propio Yépez, de Cristina Rivera Garza, de Rafael Saavera, o las colectivas Cabrasola o Tijuana bloguita front; un caldero bullente de ideas, repitiendo la imagen.

Mientras, aquí, en este territorio radicalmente fronterizo, con contadas excepciones, nuestros poetas y escritores prefieren andar buscando lo inasible, o lo inefable o una transparencia entendida como neutralidad hacia el mundo. Todo menos hablar desde nuestra voz hija de tantas leches mezcladas (Lorenzo Croissier) y de la desazón de una colectividad que no se encuentra a sí misma, que tiene miedo a definirse, a mirar los mapas.

Heriberto Yépez tiene una frase que me encanta: "¿Cómo se distingue a un fronterizo? Es aquél que apenas llega a un género, cultura, idioma o cantina, inmediatamente busca la respectiva frontera para poderla cruzar.". Deberíamos, al menos los poetas, escritores y artistas isleños tal vez asumir esa cultura del riesgo creativo, buscando hacia adentro y hacia afuera. Saltando miedos y fronteras.

Pueden ver poemas de Heriberto Yépez aquí.

BIBLIOTECA CANARIA EN MOSCÚ

(por Agustín de Bethencourt)

La biblioteca del Instituto Cervantes de Moscú, bajo la eficaz coordinación de su responsable, David Carrión, ofrece la posibilidad a todos los estudiantes de español y amantes de las culturas hispanas, en general, de acceder a un fondo de más de diez mil libros, discos, videos y DVDs en español. Entre la plantilla de profesores colaboradores del centro se encuentran dos jóvenes docentes canarios, uno de Gran Canaria y otro de Tenerife, que han notado la casi total ausencia de libros sobre Canarias en el citado centro. Por el momento, han hecho llegar ellos mismos algunos libros (poesía de Juan Jiménez y de Manuel González Barrera, prosa de Antonio Lozano y un libro editado por el Instituto Psicosocial Manuel Alemán). Conscientes del desconocimiento generalizado que sobre Canarias existe -más allá del tópico turístico- en Europa, en general, y en la Federación Rusa, en particular, se han propuesto proveer a la biblioteca del centro del mayor número de libros sobre Canarias que sea posible.
Como eso es bastante difícil desde Moscú, han decidido ponerse en contacto con la comunidad real (virtual sólo en los medios que utiliza) de "Trapera" para hacer un llamamiento a todas las personas de buena voluntad:

a) que tengan libros en casa que se encuentren en buen estado y quieran compartir con los usuarios del Instituto Cervantes de Moscú o

b) que conozcan cauces -institucionales o no- para hacer llegar este mensaje a editoriales, escritores, distribuidores, cabildos, ayuntamientos, etc. que se puedan sumar a esta iniciativa

con el fin de poder crear una pequeña "biblioteca canaria" en Moscú. Las personas interesadas en responder a este mensaje podrán hacerlo desde "Trapera", o bien enviando directamente los libros a la siguiente dirección postal:

YAIZA MARÍA TOLEDO RAVELO
KOMSOMOL'SI PROSPEKT, 6 / 2
MOSCOW. 119021.
FEDERACIÓN RUSA / RUSSIA.

Desapropiar Jorge Oramas

(por Philippe Tacoronte)

Dos recientes y bien recibidas exposiciones de la escasa obra del pintor canario José Jorge Oramas –una en Madrid y otra en Las Palmas- dan prueba del ingreso del pintor en los círculos culturales oficiales del Estado español. Por supuesto que Oramas ya era referencia tanto para muchos artistas y escritores de las Islas como para cualquier canario interesado por la pintura. En los dos ámbitos se daban por supuesto diversidad de lecturas, pero podía afirmarse que la irradiación de los cuadros, el alcance extraño de su color sobrevivía en una especie de relación íntima con la persona que se entregaba atenta a su contemplación. Oramas era frecuentemente, en secreto (por ello siempre alguna vez confesado) el pintor preferido. La experiencia de la luz insular quedaba condensada en ellos de modo tal que quizá sólo tenga correlación en la poesía del último Manuel Padorno.
Ahora bien, hacía falta la operación de divulgación a gran escala, la producción y construcción mediática del personaje y su obra para poner de manifiesto en bloque las dependencias a las que estaban sujetas muchas de sus interpretaciones. Si la mayoría de éstas articulaban una desingularización de los cuadros ubicándolos en una supuesta red de relaciones abstractas con otros pintores de otros lugares, la producción mediática, el hacer digerible al pintor, ha significado su plena apropiación por un grupo social que por el hecho mismo de ese movimiento de posesión queda impedido para entrar en el misterio de sus cuadros.
Las interpretaciones dominantes de la obra de Oramas lo inscribían en una vivencia extática de la realidad insular, de un desasimiento espiritualista que se expresa muy bien en los aforismos y en la obra misma del pintor Luis Palmero como en algunos libros de poemas de Andrés Sánchez Robayna (donde se daría una confluencia con el misticismo de José Ángel Valente. En cierto modo, la apropiación y desactivación que éste hace de la poesía de Paul Celan recuerda bastante a lo que queremos diagnosticar para el caso Oramas). Basta reflexionar sobre el lema que sintetiza la aportación artística del canario en las exposiciones de Madrid y Las Palmas, comisariadas por Juan Manuel Bonnet; se trata de presentar al pintor como un “metafísico solar”. Para calibrar en toda su resonancia el contenido ideológico del lema habría que estudiar el uso efectista y vano que en la crítica de arte se hace del término “metafísica”. No podemos llevar aquí ese análisis. Baste indicar que –como sucede en el caso de Oramas- “metafísica” quiere decir aquí purificación e inmovilidad de las formas espiritualizadas y del goce estético elevado sobre los obstáculos locales y temporales que permiten la simbiosis entre experiencia mística y estética así como la traducibilidad total del “código” Oramas a cualquier otra sensibilidad. De nuevo regresa, como un trauma no vencido, el complejo de inferioridad del canario en su obstinada pretensión de universalidad (no en ser o no universal, sino en defenderlo sin haber problematizado qué significa ello realmente). La metafísica se ocupa de lo que está más allá de la física. Esto, en arte, el terreno de la verdad en lo sensible, como describía Hegel, se traducirá en la superación de lo físico en beneficio de ese más allá inmaterial, formal acaso, que lo haga universal y digerible para cualquiera.
He ahí al Jorge Oramas que ha circulado. Prohibido, por tanto, hablar, pensar o tomar en serio qué implica el hecho de que Oramas pintara las casas de los riscos de la ciudad de Las Palmas o por lo general a la clase trabajadora. Pintar la dignidad intacta con la que la luz insular descubre sus rostros. ¿Un simple tema sustituible? ¿Un soporte para las inspiraciones cubistas, para la abstracción progresiva? Como muestra en cuadro “Dos mujeres”, Oramas pinta en clave. ¿Los cuadros de Felo Monzón sobre los riscos no nos dan al menos alguna pista de interpretación posible?
Pintar con alegría las zonas de la ciudad donde a día de hoy muchos se avergonzarían de vivir, los riscos que siguen funcionando como marcas de estratificación social. Ir a admirar esos cuadros y vivir como si lo que esas casas apiñadas significan desde hace décadas en Las Palmas no hubiese ni tuviera lugar. Eso es lo que llamamos “apropiación de Oramas”. ¿Hará falta recordar cuál es la historia de los riscos de la ciudad, de sus habitantes?
“Todo documento de cultura es también un documento de barbarie”, escribió Walter Benjamin. Pero eso no significa que no sea posible liberar, tanto retrospectivamente como en el futuro, los documentos de esperanza del sistema de la propiedad y de la segunda naturaleza como "habitus" –y aquí habría que citar y homenajear la sociología de Pierre Bourdieu- que quisiera hacernos creer que existe un sector social predeterminado a quien corresponde el disfrute, llamémoslo ahora así, de los bienes espirituales.

In the sky with Alan Parsons (En el cielo con Alan Parsons)

In the sky with Alan Parsons (En el cielo con Alan Parsons) (por Miguel_AG)

El pasado jueves 13 de mayo, The Alan Parsons Live Project hizo temblar el auditorio de Tenerife. Los que estábamos dentro, retrocedimos 20 años en el tiempo en un viaje sideral que duró aproximadamente dos horas y que nos hizo ascender a lo más alto para comprobar, como en ‘Eye in the sky’, que la Tierra, desde el cielo, se siente más cerca.

Y el comienzo no pudo ser más prometedor: el inicio pregrabado de ‘I Robot’, que se fusionaría dos minutos después con el sonido en directo de la banda de Alan Parsons, dio el pistoletazo de salida y una sensación de buen rollo que iba a acompañar a todo el concierto.

A los tres cuartos de hora de concierto y tras invitación de Alan, los que quisimos, nos pusimos de pie frente al escenario para disfrutar al máximo de este evento inolvidable y conseguir así, una de las púas que el guitarrista Godfrey Townsend tiraba al público... como si tuviésemos 15 años, cuando la media de edad de los asistentes estaría sobre los 30 y pico...

A partir de ahí, un repaso por toda la discografía del Proyecto: ‘Don’t answer me’, ‘What goes up...?’, ‘Lucifer’, ‘Damned if I do’, ‘I wouldn’t want to be like you’, ‘Games people play’, ‘Days are numbers’, ‘Psychobable’, ‘Prime time’, etc.; baladas inolvidables como ‘Time’ y ‘Old and wise’; hasta terminar con el incombustible ‘Eye in the sky’, precedido por su inseparable ‘Sirius’.

Alan Parsons compartió también un par de temas de lo que será su nuevo album, que verá la luz a finales de este 2004, después de 5 años desde la publicación de su anterior trabajo ‘The time machine’.

Alan Parsons Live ProjectAlan Parsons, en el centro del escenario hizo de todo: cantó, tocó la guitarra, los teclados, algo de percusión. A su alrededor, la banda Live Project, formada por Godfrey Townsend, con la guitarra; John Montagna, con el bajo; Steve Murphy, con la batería; Manny Focarazzo, con los teclados y P.J. Olsson como vocalista, aunque todos los miembros de la banda cantaron alguna que otra canción.

Este concierto de Alan Parsons da comienzo a una serie titulada ‘Legendarios’ que, aunque sin confirmar, existen rumores de que pueden pasar por el Auditorio de Tenerife, a partir del próximo mes de septiembre, bandas como Supertramp, James Brown y Kansas... pues... allí estaremos...

La Laguna en poesía II

daniel bellón

Y aquí va la segunda entrega del intenso programa que ofrece La Laguna en poesía 2004. Creo sinceramente que este evento es único en las Islas por su duración, oferta y pluralidad. Tengo la impresión de que todas las tendencias de la poesía actual isleña y peninsular, se encuentran recogidas en alguno de los actos programados. Sólo ehco de menos la preswencia, en el debate sobre la difusión de la poesía, de publicaciones en línea tan pujantes como Almacén, Babab, o , Espacio Luke, etc... Tal vez la pŕoxima vez. También hay una oferta intergeneracional interesante, que va dede poetas de reconocido prestigio como Antonio Gamoneda, Rafael Arozarena, etc. a las nuevas voces más atractivas del panorama actual. Siempre falta alguien, pero eso es inevitable. Aquí a el programa correspondiente a la semana del 17 al 22 de Mayo. Lo dicho en el primer mensaje sobre La Laguna en Poesía 2004 es aplicable a este.

DÍA 17, LUNES.

Acto: Par en poesía.
Hora: 20.30.
Lugar: Antiguo Convento de Santo Domingo.
Participan: Antidio Cabal (Costa Rica) y http://www.teletica.com/archivo/tn7/cultura/novedades15.htm (León).

DÍA 18, MARTES.

Acto: Lectura colectiva de poesía: insulares y compañía.
Hora: 20.30.
Lugar: Instituto de Estudios Canarios.
Participan: Víctor Álamo de la Rosa (Tenerife), Isidro Hernández (Tenerife), Ernesto Pérez Zúñiga (Madrid) y Fernando Senante (Tenerife).

DÍA 19, MIÉRCOLES.

Acto: Par en poesía.
Hora: 20.30.
Lugar: Antiguo Convento de Santo Domingo.
Participan: Javier Lostalé (Madrid) y Juan Antonio Masoliver Ródenas (Barcelona).

DÍA 20, JUEVES.

Acto: Poesía con lobos: música y poemas.
Hora: 22.30.
Lugar: Kapitel.
Poemas de: Miguel Ángel Galindo (Tenerife), Roberto García de Mesa (Tenerife) y
Armando Rivero (Tenerife).
Música de: Andrés Molina y Eva Goñi (Madrid).

DÍA 21, VIERNES.

Acto: Lectura colectiva de poesía: cuatro poéticas de la conciencia.
Hora: 20.30.
Lugar: Instituto de Estudios Canarios.
Participan: Daniel Bellón Serrano(Gran Canaria), Enrique Falcón (Valencia), Antonio Orihuela (Mérida) y Alberto Pizarro (Tenerife).

DÍA 22, SÁBADO.

Clausura: Lectura poemas a cargo de Antonio Gala.
Hora: 20.30.
Lugar: Antiguo Convento de Santo Domingo.

Y para cerrar, una foto del antiguo Convento de Santo Domingo, donde se celebrarán muchos de los actos de esta La Laguna en Poesía 2004.

antiguo Convento de Santo Domingo, La Laguna