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Trapera

Lecciones fronterizas

(daniel bellón)

Buscando información para un texto, me encontré con en varios sitios con el escritor mexicalense Heriberto Yépez y a sus reflexiones, tanto sobre las bitácoras como nuevo género literario, (Sr. Tacoronte, eche una lectura a este enlace, le va a encantar) o espacio para una nueva literatura, como sobre la literatura norteña o fronteriza: la poco conocida aquí eclosión de narradores, poetas y artistas en general en las terribles y fantásticas ciudades de la frontera méxico-gringa: Tijuana, Ciudad Juárez, Mexicali. De ese bullir es de lo que voy a hablar aquí, con cierta envidia sana, a través de Heriberto Yépez.

Heriberto Yépez reflexiona en su texto "Lecciones fronterizas" (repito lo mismo, Don Philippe) sobre la naturaleza de esa eclosión de autores, y sobre un espacio marcado por la existencia de la frontera como choque de culturas, como cruce de caminos, como territorio donde interactúan diferentes visiones del mundo,y que va adquiriendo personalidad, identidad propia producto del choque, que es también filtración, que se expresa en músicas, arte y literaturas que tienen que afrontar conflictos de identidad (México-Norteamérica, una no reivindicada "Tercera nación") sociales (crimen organizado, explotación salvaje -allí se encuentran la mayor parte de las tristemente famosas "maquiladoras"-urbanismo dislocado...) y culturales (fuerte influencia de la cultura de masas norteamericana). A veces, tratar de definir ese espacio fronterizo es aprovechado políticamente, como denuncia en "No al arte nafta", pero es un riego que afrontan autores que enfrentan su obra al territorio, que crean con voluntad de expermientación, buscándole las vueltas a los lenguajes propietarios en que están envueltos, tratando de hallar la lengua libre.

Siguiendo la pista de Yépez te encuentas con otras iniciativas como las bitácoras individuales del propio Yépez, de Cristina Rivera Garza, de Rafael Saavera, o las colectivas Cabrasola o Tijuana bloguita front; un caldero bullente de ideas, repitiendo la imagen.

Mientras, aquí, en este territorio radicalmente fronterizo, con contadas excepciones, nuestros poetas y escritores prefieren andar buscando lo inasible, o lo inefable o una transparencia entendida como neutralidad hacia el mundo. Todo menos hablar desde nuestra voz hija de tantas leches mezcladas (Lorenzo Croissier) y de la desazón de una colectividad que no se encuentra a sí misma, que tiene miedo a definirse, a mirar los mapas.

Heriberto Yépez tiene una frase que me encanta: "¿Cómo se distingue a un fronterizo? Es aquél que apenas llega a un género, cultura, idioma o cantina, inmediatamente busca la respectiva frontera para poderla cruzar.". Deberíamos, al menos los poetas, escritores y artistas isleños tal vez asumir esa cultura del riesgo creativo, buscando hacia adentro y hacia afuera. Saltando miedos y fronteras.

Pueden ver poemas de Heriberto Yépez aquí.
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2 comentarios

AGUSTIN BETHENCOURT -

Referencias muy interesantes las que lanzas, Daniel. Será interesante seguirles la pista. Ahora será más fácil "con la desaparición de los editores" y con las endiabladas bitácoras esas...
Este tipo hace reflexiones que dan que pensar. Sobre la intertextualidad, sobre la publicación automática y sus consecuencias, etc.
Por lo que respecta a la condición fronteriza, las sintonías son claras. Agrada la frescura con la que, parece, se habla de estas cosas por aquellos páramos.
Veremos qué da de si esa "condición fronteriza" allí y aquí, en este también fronterizo comienzo de siglo.

Tacoronte -

Daniel, he estado leyendo encantado buena parte del material que recomiendas. Creo que hay una gran afinidad con ideas ya intuidas por aquí en alguno de los encuentros trapera. La página de Yépez es muy interesante. Veo que hay una necesidad "epocal" en muchos lugares (como mínimo de Canarias a México) de buscar una alternativa no tópica a la ficticia oposición entre poesía social u órfico-nafta. Ir más allá de ello es lo que hay que pedirle a poetas y escritores. Muy bien también la fuerza con la que Yépez proclama la muerte en el mercado de las falsas figuras de la cultura (o de la cultura como figura con su rol social) y lanza la escritura como una aventura sin género e incluso anti-género. (algo de ello se anunciaba ya en Blanchot, creo). Habrá que estar pendiente entonces de Tijuana.
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