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Trapera

NOVELA Y VERDAD

(por Fernando Yupanqui)

Más allá de las múltiples y estériles tensiones (alta cultura y cultura popular, estética y política, tradición y vanguardia...) que han gravitado sin pausa por sobre la opaca estrechez de la crítica filológica, el futuro cualitativo del análisis literario pasa por la ampliación filosófica de los espacios argumentativos. En tal empeño, habrá de ser convocada, a la escritura crítica, la filosofía de la historia, si bien será fundamental encarar una mostración de los presuestos éticos de la creación literaria en vista de los inagotables pliegues del lenguaje como relación.
Por ello, el justo sendero que podríamos encarar a la hora de comentar una obra escrita ha de tener como eje la mostración que, deliberadamente o no, se da en el pulso del decir de la escritura con respecto al "orden" de los lenguajes históricos establecidos. Siendo toda obra crítica y propositiva a la vez, es decir, que jamás podrá inscribirse fuera de la Vida, que jamás podrá desembarazarse de engendrar en su tejido un mundo propio, la mirada por sobre el núcleo seminal de la escritura habrá de conducirnos a una realización crítica, es decir, a desocultar el modo en el cual la obra se dispone, en su respiración, frente a las líneas estéticas presentes y hegemónicas del pensamiento.

La buena salud de la narrativa argentina actual (con Saer, Piglia, Rivera, Fogwill, Aira, Saccomano, Feinmann, Brizuela...), nos plantea, como apuntamos más arriba, la necesidad de ejercer la crítica obviando lo esperable. Sobre todo, porque la dimensión de la escritura, al menos en las obras que nos convocan, trasciende la autonomía de lo textual para establecerse en un ámbito dialógico, en un ámbito de escucha del acontecer histórico.
En concreto, atenderemos a dos novelas recién aparecidas en la Argentina: La crítica de las armas, de José Pablo Feinmann, y La lengua del Malón, de Guillermo Saccomanno.
Nos hemos centrado en tales textos dado que entre ellos se explicita una aguda y necesaria constante que pareciera, dada la perenne transición histórica en que se encuentra nuestro país, inundar las necesidades espirituales de la sociedad: hablamos de la reflexión que se dibuja espectralmente entre la historia colectiva y la memoria-experiencia individual. La constante en ambos escritores, sin duda, nos ha llamado la atención, pues las novelas contemplan, en su escucha, un controvertido movimiento político que, desde 1943, protagoniza la vida política argentina: el peronismo.

La crítica de las armas de José Pablo Feinmann vuelve a nacer de la convivencia del autor con su alter ego, Pablo Epstein, protagonista de otra de sus novelas, La astucia de la razón (1999). Pero esta vez la narración no proviene del terror político, de la experiencia de la neurosis y la enfermedad, sino de un monólogo de Epstein (el cual al igual que Feinmann milita en la Juventud Peronista, en los 70), el cual, aunque dirigido a su madre, significa una larga reflexión sobre su historia personal y sobre la trágica historia del país. Pablo analiza lo sucedido con su generación, tomando como experiencia plena (y sobre todo ética) la persecución que sufre bajo la dictadura militar argentina (76-83). Así, retomando temas que aparecían en La astucia de la razón, pero ampliándolos, el autor puede narrar su relación con un amigo, Hugo Hernández (que muere tras no llegar al hospital, atascado entre la masa que festeja la victoria argentina en el mundial 78), y con su familia, como verdades que llegan con su carnalidad al corazón de la experiencia de la historia.
En pleno exilio interior, Feinmann-Epstein describe la angustia que lo asalta al temer que los militares lo capturen y lo hagan desaparecer, a la vez que reflexiona con gran hondura sobre la actitud hipócrita de la sociedad media argentina, que, aún todavía, pese a los esfuerzos del presidente Kirchner, responde a la sangrienta represión militar con una indiferencia y un miedo cómplices, del todo carentes de responsabilidad social. Pero no tendríamos garantías de la calidad de la novela sin observar que la temática se imbrica en una escritura de gran amplitud imaginativa que se desarrolla a medio camino entre la narración ficcional y la investigación socio-histórica. Feinmann pone toda la carne el asador, dando a su escritura la atmósfera que las necesarias novelas requieren para asentarse en la lectura a la luz de un llamado de alarma.

Por otra parte, La lengua del malón, de Guillermo Saccomano, narra en la voz de Gómez, profesor de literatura, traductor, homosexual, "cabecita negra" y peronista, los hechos que en 1955 desembocarían en la caída del en ese momento presidente, Juan Domingo Perón. La novela nace de otro texto, ambientado en los 70, que buscaba una explicación impostergable a la violencia de esos años. Para entender los 70, dice el autor en una entrevista, se debe retroceder al 55, al derrocamiento de Perón, pues casi todo el movimiento político de izquierda que vino después no fue sino la prolongación y superación, ya en la clandestinidad, del primer movimiento peronista.
Lo central de la novela acontece cuando Gómez, ya al final de su vida, habiendo ido y venido en disquisiciones sobre el pasado, decide dar a conocer un texto: La lengua del malón, novela dentro de la novela, escrita por Delia, una señora bien, casada con un militar gorila (antiperonista). Delia mantiene una relación homosexual con Lía, buena amiga de Gómez, joven poeta, periodista, judía y socialista, que entrega a éste la novela, la cual transcurre durante la Colonia y narra el rapto de D., esposa de militar, por el indio Pichimán, así como el posterior encantamiento que éste produce en ella. De esta manera, entre los hechos trágicos de 1955 y los años de la conquista, Gómez, Delia y Lía nos muestran lo por siempre postergado, lo que no pudo ser, el país Nacional y Popular que Saccomano quiso traer al presente.
Pero al tiempo que todo se desarrolla, aparecen motivos que, más que ficcionales, parecieran suponer una reflexión ético-política. Así, se menciona a algunos miembros de la revista Sur (Borges y Victoria Ocampo) con los cuales Gómez-Saccomano tiene una relación ambivalente, que puede reconocer sus cualidades literarias y denigrar sus actitudes políticas. Gómez, no sin ironía, llega a acusar a Victoria Ocampo de "socia fundadora de la ESMA" (Escuela de Mecánica de la Armada, máximo campo de concentración durante la dictadura del 76), aunque sabe que en Sur se publican buenos textos. Y lo mismo sucede con Borges, un pobre infeliz que apoya el golpe de estado gorila del 55 (así como el de Videla en el 76 y el de Pinochet en Chile). Borges es caracterizado como el representante de la cultura liberal cipaya (o vendepatria); el mismo Borges que, afirma Gómez, es un gran escritor. Entre todo, la notable prosa de Saccomano se despliega tan plural como los acontecimientos narrados. El corazón de su escritura encierra los contornos de una gran novela que nos lleva de lo literario a lo histórico, de lo personal a lo social. La presencia de hechos tan fundamentales de la historia argentina habla por sí sola, cuando el mundo se hace texto renombrando al pasado con la distancia de la justicia.
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59 comentarios

yomisma -

Hola, traperos/as!
Me parece este un debate (coincido con los que estan de acuerdo, obviamente, je, je) de lo mas interesante. Viva la falta de entendimiento! Es mucho mas interesante que cuando estamos todos/as de acuerdo, vaya que si! Por cierto, aparte de ama de casa, esposa, madre de dos revoltosillos y maestra de primaria, he sido profesora de secundaria y soy licenciada en Filologia (especialidad: linguistica), por si alguien se plantea mis credenciales. Pero, ante todo, ciudadana del mundo, y amante de la falta de harmonia (es la unica manera de que se generen debates interesantes, no?)
Saludotes para todos/as
Hasta la proxima!
Por cierto, gracias por tu articulo, he vuelto a leerlo, siguiendo el consejo de Bethencourt, y me ha dejado muy buen sabor (entre el cafe y el articulo, claro esta, ja, ja)

magacin66 -

Yo sólo dije "con todos mis respetos, no me he enterado de mucho"... (es broma)

Ha sido hoy cuando he descubierto esta avalancha de comentarios, discutiendo con un amigo que me decía que el artículo de Yupanqui tenía el record de comentarios y yo le decía que no, que era uno de Elena llamado "Y Jesucristo llegó al Roque Nublo".

Acabo de leerlo todo y la verdad es que hay tantas ideas mezcladas que me sobrepasan un poco.

No obstante, sí es verdad que tras mi comentario del otro día leí lo que escribió Philippe cuando disentía de los comentarios expuestos y entendí, que desde un punto de vista artístico, la escritura no tiene por qué ser entendida y lo asemejé con el cine. En mi caso, es verdad que hay películas que a pesar de no llegar a entenderlas del todo, me han encantado y fascinado. No sé si estoy hablando de lo mismo que Philippe, pero fue lo que me vino a la mente una vez que leí su comentario.

En cualquier caso, yo creo que se cumple con creces uno de los objetivos de Trapera: comunicación entre "escritores" y "lectores", algo de lo que carece, desgraciadamente, la prensa tradicional.

Por último hecho de menos a Daniel Bellón. Sé que tenía problemas para publicar sus artículos y debe ser que también los tiene para los comentarios.

Saludos a todos!!!!!!!!!

mmeida -

Si la escritura sirve al menos para provocar un debate tan interesante y apasionado como éste, entonces doy por bueno el texto de Fernando.

PD: La escritura, la pintura, la música... son siempre plataformas de comunicación. Pero la comunicación no es vía de un sólo carril ni calle de un sólo destino.

Saludos.

perera -

No sé qué tenían ustedes en la cabeza cuando montaron (nombraron) esto de Trapera: "espacio de expresión tejido desde Canarias". Lo expreso porque, si bien es verdad que todos los comentarios (textos) a los artículos forman una trapera canaria, estos comentarios al texto de Yupanqui me parecen la interpretación gráfica más acertada a lo que entiendo que aquí más o menos es Trapera. Y no lo digo por la amplitud y largura de los comentarios, verticalmente hacia abajo (que también); sino porque, precisamente, se señala y comenta sobre la palabra y con la palabra. Ex-presión tejida y textuada desde Canarias. Muy buena idea, sin duda. Saludos.

perera -

Sé que puedo pecar de pesado, pero es que todavía más: en la segunda novela comentada aparece, dentro de ella, otra novela: "La lengua de malón". Escritura (sobre) escritura. Y la definitiva: ¿cómo termina el texto? Así: "El corazón de su escritura encierra los contornos de una gran novela que nos lleva de lo literario a lo histórico, de lo personal a lo social. La presencia de hechos tan fundamentales de la historia argentina habla por sí sola, cuando el mundo SE HACE TEXTO [mayúscula mía] renombrando el pasado con la distancia de la justicia". Entonces, ¿qué? Y, por cierto, si hemos debatido sobre el texto de Yupanqui, como hemos visto, no está demás que, después de lo dicho, se haga una nueva lectura de él. Seguro que más de uno mirará de otra manera (que no quiere decir que ahora haga una fiesta, ni mucho menos).

Anónimo -

Y añado dos citas, del texto yupanquiamo: "(...) la dimensión de la escritura (...) trasciende la autonomía de lo textual para establecerse en un ámbito dialógico (...)"; y la segunda: "Pero no tendríamos garantías de la calidad de la novela sin observar que la temática se imbrica en una escritura de gran amplitud imaginativa que se desarrolla a medio camino entre la narración ficcional y la investigación socio-histórica". Además, en la segunda novela comentada, Borges y Victoria Ocampo (escritores) aparecen en la novela... ¡Inocente Perera! ¡Si hemos estado debatiendo en torno a la palabra, la escritura..., no ha sido casualidad: es que el texto señala a eso! ¿De qué nos habla si no Yupanqui? Sólo habla de la palabra, y de la identidad palabril de todo. Creíamos que íbamos por un lado, pero no.

perera -

Leo una vez más el texto (las relecturas, o mejor, las nuevas lecturas son fundamentales: dar tiempo a los textos, que decía Philippe que decía Levinas), y escuchen: se nombra un "crítica filológica" opaca, de una "escritura crítica", de la ética en la creación literaria, de la interpretación de una obra escrita, de los entrenzamientos escritura-vida, de un personaje y su monólogo, la reflexión personal de dicho personaje, que Feinmann da a su escritura cierta atmósfera, que se narra...

perera -

El sabio de Perera, que soy yo, en un comentario determinado, lanzó universitariamente: "lo que creo es que el debate ha derivado en la palabra (y con la palabra)... Y en eso estamos. Más que en interpretar dicho texto". Y Elena alude a la misma idea: que no hemos hablado del contenido del texto; y Jose, más o menos también. Y todos, en general, tácitamente lo hemos pensado. Ingenuos nosotros... ¡Ay! ¡Inocente Perera! ¿Por qué lo digo?

Yupanqui -

P.D: No sólo escribir es un acto de "fe". También hablar. Hablar prometiendo, en todo momento, decir la verdad. Es más, creer que uno dice la Verdad. ¿Qué Verdad?.

Yupanqui -

Después de leer los comentarios y sentirme terriblemente asombrado por su cantidad y calidad, no puedo sino acompañar el debate con un par de apreciaciones. 1. Escribir es arriesgar: arriesgar una palabra en la que se tiene "fe". Una palabra que de ninguna manera viene a "representar" objetivamente el mundo. Una palabra que, encarnada en el escritor, viene a suponer un "exceso" imparable de sentido (más allá del contenido o lo dicho). En la escritura, la persona transporta su irreductibilidad, su singularidad, a otro cuerpo (¡Palabra!) que, al Tiempo, (en esto debemos acercarnos todos, lectores-escritores) le pertenece y no le pertenece. 2. Habitar en el lenguaje es infinita extrañeza, infinita in-conclusión. No hagamos de "la locura de las palabras" un compartimiento institucional o contractual. La Relación nos desborda. Un abrazo a todos.

Elena -

AMEN, Philippe

Philippe -

Elena, los que separas de los "mortales" (sin razón, creo) a lo mejor son justo demasido conscientes de ser mortales.

Philippe -

Por supuesto, basta decir que no a quien pregunta (por la razón que sea), cerrarse a la conversación y al cuestionamiento (con la excusa de que es dífícil o que es aburrido) para que nada pueda suceder, para que la pregunta fundamental quede postergada. (Pero en la intimidad, luego ¿queda realmente olvidada?)
Y otra cosa, en todo el problema de la comprnsión, la claridad y la oscuridad es clave la refernca al "tiempo"; solo si nos tomamos tiempo con la otra persona llegaremos a algo. Lévinas dice: "El tiempo es el otro".

Philippe -

Que se pueda separar fondo y forma, continente y contenido dista mucho de estar claro, es todo un problema. La forma es siempre el fondo y nunca, en lenguaje vivo, habrá dos sinónimos absolutos.
Lo de un lenguaje especializado que se deba saber vale para cualquier disciplina, pero no para la filosofía, al menos como Sócrates la practica. No hay un lenguaje de la filosofía porque ésta se involucra en todos los leguajes para cuestionar, para preguntar. Ser capaz de decir "no sé" y comenzar a preguntar y pensar radicalmente es hacer filosofía; ¿la pregunta principal? ¿Cómo vivir mi vida de modo que sea plena y tenga sentido? Y de ahí sale toda filosofía .Así que no me digan que hay que tener conocimientos previos en ella, porque se trata de poner en duda cualquier conocimiento previo.

Elena (Para Zambraca) -

Casi ni se leen no, es que no se leen porque no se cuelgan el día que le toca ¿Te suena? Le voy a pedir a los Reyes un calendario pa´algunos individuos. En fín como diría el abuelo de Hideyoshy, ca´cua es ca¨cua (me gustó)

Hideyoshi -

Antes de nada darle las gracias y un abrazo a Perera por este debate...si me conocieras sabrás que disfruto como un enano con los debates y que mientras te respondía sólo tenía una sonrisa de deleite en mi rostro. Perdona, antes de nada, pues despues de escribir mi comentario me di cuenta de que la palabra soberbia no era la más adecuada...y ahí estaba mi amigo Philippe para sacarme de mis tinieblas expresivas e iluminarme con su dominio(que no malabarismo jejeje)de la palabra. Yo me referia a esa caridad con el lector de schökel...no cuestiono la forma de escribir de Yupanqui, como diria mi abuelo "ca´cua´, ca´cua´´"sino a no tener más tacto ante las dudas de yomisma y jose. Estoy de acuerdo en muchas cosas contigo, y me he dado cuenta con estos últimos comentarios, tambien creo que mientras más se exige a alguien, más nivel se le da, más sube este....pero reitero que me referia a la no explicacion que vi en los primeros comentarios. Por último reiterar mi agradecimiento a todos por este debate y mi felicitación a Yupanqui....si uno de los objetivos de esta página era crear debate LO HAS CONSEGUIDO
PD: ¿que poco te ha durado el record Elena jejeje. Abrazos a todos los traper@s

zambraca -

Elena y demás compañeros barra as, no se preocupen por bajar el nivel en los artículos, que para eso estoy yo. Que por bajarlos casi ni se leen.

Jose -

Me encanta este debate. Coincido con Bethencourt en que no creo que existan posturas de soberbia y no me gustaría que nadie se sintiera coartado en la forma de escribir. Algunos de los que ahora escriben en trapera, me enseñaron que a veces no hay que entender nada de lo que se escribe, simplemente disfrutar. Claro para una persona con formación científica, acostumbrada a la claridad, a la exactitud, a los objetivos, este ejercicio de interpretación, no me resulta fácil. También es verdad que la escritura como arte puede llevar aparejado la provocación, es más, debe provocar algo, y sin duda, el artículo al que se hace referencia, me resulta muy provoativo (en el buen sentido, claro está), por lo tanto, Felicidades, has logrado uno de los debates más didácticos y pedagógicos de la historia de trapera. Pero también es verdad, que el debate es de forma y no de contenido. En eso coincido con Elena.
¿Quién ha dicho que las formas no son importantes? Sigue escribiendo como te dé la gana.

Elena -

Sigo. Me parece muy importante (como ya dije anteriormente) intentar asumir que nuestros seguidores no están acostumbrados a este vocabulario, esta forma de escribir en definitiva. No pretendo que el nivel se baje, no. Yo que he tenido el privilegio de enseñar a leer a muchas personas, incluído personas mayores, tengo muy asumido que los niveles hay que dosificarlos, poco a poco, o mucho a mucho, pero dosificados. Creo que Yupanki o quien sea puede escribir como lo desee pero, de verdad ¿nos estamos planteando el debate sobre lo escrito? Quizás si algunos otros (no filósofos de formación, ni lingüistas) lo hubiesemos comprendido, quizás el debate lo pudiesemos establecer sobre el contenido del texto y no sobre cómo escriben unos y otros en trapera. ¡Claro, también es verdad que hasta ahora yo a lo quew estaba acostumbrada con los artículos de los demás era a éso: al contenido, no al continente!

Elena -

LLevo varios días "mordiéndome la lengua", pero creo que ha llegado el momento de expresar mi opinión. Creo que no hay que apartar la vista de dónde se está escribiendo, de lo que puede suponer para cualquier mortal (sin formación filosófica o lingüista) asomarse a esta página en la que desde su inicio hemos querido fomentar expresamente el "debate" (imaginemos a un lector que inicia su aventura por vez primera con este artículo de Yupanki, sinceramente todos ustedes creen que volvería a enganchar con nosotros?) Yo creo que no (a no ser que lo haga porque le llama la atención la cantidad de comentarios al mismo).

Philippe -

Lo último ya, perdonen; mi querido amigo hideshosy alude a mis recomendaciones de lectura a alumnos de secundaria. Dostoyevski y Nietzsche no se andaron jamás con claridades. Me gusta mucho este debate,¡puro socratismo!

Philippe -

Lo mismo que me lleva a sostener que el que escucha debe trabajar por acercarse a lo incomprensible del otro, acoger su extrañeza y no borrarla, me lleva también a defender que quien escribe tenga en cuenta la especial condición de quien lee, su diferencia, sus límites de comprensión; pero esto no significa "hacer fácil", entre eso y buscar miles de estrategias de escritura hay infinitas diferencias. Recuerdo el lema de Luis Alonso Schökel, gran traductor de la Biblia: "Claridad es caridad con el lector". Esa caridad es capacidad de acogida. Y no será capaz quien esté midiendo si el otro escribe para él o no; la generosidad consiste ahí en lanzarse a entender lo incomprensible aunque el otro (el escritor aquí oquien me habla) no haga lo mismo. Asimetría, dije antes, posibilidad de dar, y eso es el reto del lector y del escritor, de cualquier que diga algo.

Philippe -

Mi reivindicción inicial de la otredad y lo incomprensible dela otra persona con la que habla no se orienta a impedir la comunicación, sino a defender que nunca termine. Me explico, si algo del otro resta siempre desconocido, siempre podremos seguir hablando, infinitamente (como en este debate, la incomprensión es lo que nos ha unido y hecho hablar, la diferencia conecta). La compresnión total, la inmediatez, la transparencia, es el fin de la "comunicación", mejor decir, de la relación. Ahora señalo también el espacio de identidad que se halla presente (por ejemplo que compartamos el mismo idioma, que hablemos de un tema que los dos conocemos, nuestro acento, etc), pero no para defender una especie de "en el medio está la virtud", para nada, pues sin algún tipo de asimetría tampoco vale la pena hablar ni escuchar. Ahora sigo.

Philippe -

Quise decir que lo que mantiene viva la palabra es siempre unmargen de incomprensión, de novedad en l uqe el otro dice (en eso consiste su otredad), lo cual es válido para cualquier acto de habla, en la enseñanza, en la confesión íntima, en la poesía, etc. Pero eso no significa que no haya un espacio común, mayor o menor, de lenguaje compartido, es decir, de identidad entre yo y el otro, con el que hablo y me escucha.Incluso entre dos que hablan una lengua extranjera, ambos empleamos algún tipo de lenguaje.

Philippe -

Me cuesta identificar y ordenar todas las ideas que han ido saliendo, hay argumentos que se repiten y creo también que una serie de falsas divisiones o dualismos: lo didáctico por un lado, y la escritura como ida a lo desconocido por otro; el lenguaje como trasmisión de un mensaje, como mera carcasa, ocomo espacio en el que nos movemos en la re-creación del mundo (Bethencourt, estoy con tu apunte, en La Biblia Dios crea y después el hombre re-crea...)y otras cuestiones enfrentadas. Poner orden ahí es muy complicad porque se barajan dostintos planos que no son conmensurables. Creo que se puede avanzar más pensando sobre el lenguaje y lo que significaque dos personas hablen. En esa línea iban mis primeros comentarios. Ahora me gustaría matizarlos.

perera -

Muy bien, maestro Bethencourt. Mi despiste fue centrarme en un término y no ver el que seguía: ese nombrado "permanente", que dices en tu comentario. Un saludo.

Bethencourt -

Repito que este debate me parece uno de los más interesantes que se ha generado desde el nacimiento de Trapera.
Me gustaría únicamente decir algo con respecto al último intercambio de ideas (y sensaciones) entre Hideyoshi y Perera:
No veo soberbia por parte de nadie. Sinceramente. No creo que sea soberbia defender con vehemencia los criterios propios. Soberbia sería más bien negar la palabra o cederla con condescencia... Y sinceramente no veo nada de eso en este debate.
Por último, si me lo permiten, felicitar a todos los participantes en este debate por la profundidad del mismo. Me permito recordar, por último, que esta profundidad no ha nacido ni del punto de vista de los unos ni del punto de vista de los otros, sino del encuentro franco (y a pecho descubierto, me permitiría añadir) entre ambas posiciones. ´

P.D. Un último apunte y ya termino. Cuando hablo de re-creación (no de "recreación") lo hago, amigo Perera, en el sentido de crear cada día, incesantemente; ese es el sentido que quería darle a esa palabra por medio del guión. Crear el mundo cada día a través de la palabra. Me seduce esa idea.

perera -

Por todo esto que te expreso, y otras razones (y sinrazones, no es broma) la palabra (¿he de añadir que "para mí"? Está demás decirlo: soy el que escribo) es algo más que "transmisora" (como ya se ha dicho); aunque igualmente transmita. Insisto pesadamente: si Pepito el de los Palotes escribe para Trapera, ¿en quién ha de pensar? ¿Bajará o subirá? ¿Dónde se colocará? ¿O acaso no intentará ofrecer todo lo que pueda dar, exprimirse al máximo, esforzarse lo más, entienda quien lo entienda; lo haga "mejor" o "peor"? Siento que estoy abusando del bolígrafo, o de las teclas. Quizás estaría bien que algún otro interviniera. Uno a veces se ofusca y hay cosas que no ve: necesita de otro que (le) aclare; desde fuera. Ya, sí, acabé.

perera -

Me parece que facilón es decir, y separar, escrituras "malabarísticas" y escrituras "entendidas": ¿para quién? ¿Y por qué? (No estoy a la defensiva, no; estamos debatiendo, ¿no? Que yo sepa, nadie ha negado la palabra a nadie. Siempre, en tanto nos ex-presamos, estamos ex-puestos; por supuesto. Ni nadie es doctor; ni nadie es paleto. Digo yo). Lo comento (lo anterior al paréntesis) porque (ya lo decía Philippe, y no voy a repetir) no es fácil -precisamente- ser "didáctico": a veces una escritura (supuestamente) complicada tiene unas "causas", más o menos claras; más o menos oscuras.

perera -

Dices que algunas personas tienen dudas sobre el texto de Yupanqui: lo que creo es que el debate ha derivado en la palabra (y con la palabra)... Y en eso estamos. Más que en interpretar dicho texto. Debatimos: ¿es esto estar subido en algún sitio? ¿Es debatir ser soberbio, decir lo que uno cree? No sé, quizá hay algo que no acabo de ver... Evidentemente también creo que siempre hay una segunda persona cuando se escribe, se piensa. La palabra hace comunidad: nunca es solitaria; como nosotros. (En realidad, esta idea tiene mucho que ver -interpreto- con el primer párrafo del artículo yupanquiano). Pero esta segunda persona no siempre está clara, como en las clases: si yo escribo un artículo para Trapera (internet, personas muchísimas, variadísimas...): ¿en quién he de pensar?

perera -

Sé, más o menos, con quien convivo cuando estoy en clase; o en los pasillos: es normal, como dices, "bajar" o "subir" peldaños en la explicación. Pero si bajas y subes, y lo sabes, es que podrías seguir hablando, inflando información que también sabes...; pero no llegan. Eso es lo que quiero decir con la simplificación del discurso didáctico: explicas lo que tienes claro, y a lo que ellos llegan (también se puede hacer didáctica escribiendo, por supuesto). Cuando tú piensas, cuando tú escribes (expuesto a lo público, como dices), ¿en quién piensas? Tu palabra, en el momento de no seguir, de parar (de pensar-de escribir), ¿lo hace por el hipotético lector? Cuando piensas, ¿paras tu discurrir lingüístico y dices "no sigo porque no me entenderá..."? ¿Quién? Eso quiere decir (repito) la simplificación de la didáctica. Pero (y re-repito): esto no le quita importancia a la "transmisión" educativa. Me parece tan importante como el acto de pensar-escribir.

perera -

Doy clase, también. Y a la educación dedico la mayor parte de mi tiempo en la actualidad. He quitado tiempo a otras cosas (incluidas lectura y escritura) por ella, con ella, especialmente. Te digo esto para que veas que no tengo nada contra ella ni contra tu dedicación; al contrario: el trabajar por y con los chicos es una de los actos que hoy más me importan. También te lo comento para que entiendas que no estoy frente a, sino pensando (escribiendo) con... Tus palabras no (me) son, ni mucho menos, ofensivas.

Hideyoshi -

perdona por lo mal que escribo en el ordenador

Hideyoshi -

lo de recomendar libros, si tú no ves relacion entre hacer un ejercitar y jugar con la palabra, o querer transmitir(podemos hacer una cosa y otra al escribir) y recomendar a alguien la lectura de algo escrito por una persona que te deleitó e inspiró....tú mismo. En cuanto a ver la lectura como una especie de calvario...tambin tú mismo. A mi me gusta porque descubro cosas( tanto informacion, como esteticamente etc) yo leo cada día y m encanta,no te voy a ir de místico diciendo que el libro me llama, pero tampoco es algo a lo que me obligue...no sé como explicarlo. Lo de explicar o enseñar que has dicho me ha tocado un poco....la vena sesible, vivo d ello y te aseguro que no bulgarizo la enseñanza. Un abrazo y no leas mis palabras como ofensivas.

Hideyoshi -

Yo ya llevo unos años enseñando y si bien a mis alumnos les pido un nivel muy alto ( de entrada dominan un vocabulario marxista- si no preguntale por mis clases a Philippe) tambien bajo el tono cuando veo que les pierdo, para luego volverlo a subir(es así como le aprende, no exigiendo que por la gracia divina tú llegues solo, sino ayudandote a llegar)y yo sólo he criticado que he visto que una serie de personas han expresados sus dudas(Yo no tengo el placer de conocerte, pero te digo que Jose esta muy pero que muy preparado en su campo)y sólo he visto que sacaron pecho y se parapetaron...yo lo atribuyo más bien a la frialdad de internet que da lugar a malentendidos que no aprecen en una cálida conversación. La escritura es para transmitir, pero tambien para el deleite propio, si uno quiere transmitir debe ser flexible como el junco para adaptarse al receptor-ahora si me puedes decir lo del ying-yang jejeje. En cuanto a lo de mi concepcion de la literatura, estando de acuerdo con Bethencourt, digo que puede ser vista de ambas maneras(incluso por una misma persona en momentos distintos) pero repito que si escribes en un lugar público te expones tu dicurso al comentario y las dudas de alguien ajeno(Yupanqui, me encanto tu artículo de la cita)y no por eso debemos ser soberbios.

Hideyoshi -

a mi me parece un poco elitista el permanecer en ese olimpo de la palabra cuando alguien te pides que bajes pues quiere escuchar lo que dices. Si no quieres trasmitir ¿para qué se escribe en un lugar público?( y esto no va por ti querido Yupanqui, sino por la actitud que veo en estos comentarios)

Hideyoshi -

cosa que no quiere decir que Yupanqui deba cambiar su forma de redactar)Yo creo que te vas a la crítica facilona y simple con lo de los malabarismos...es más sencillo: ¿tú empezaste leyendo los libros que lees hoy en día o escribiendo de la forma en que lo hces hoy? lo que digo es que si algunas personas asiduas a esta página como Jose,yomisma y este que se escribe no entendemos lo escrito por Yupanqui y expresamos nuestra duda no es para que deje de hacerlo o lo haga de forma diferente, tampoco para que parapetados de foma soberbia se pongan ustedes tres como doctores de la palabra...simplemente porque nos interesa y queremos aprender. Y no me considero ningún paleto y Jose tampoco lo es...a yomisma no la conozco

Hideyoshi -

Perera, perdona que te tutee, vamos a ver: yo creo que con mis plabras no he negado la validez de la escritura como experimento de recreación de la realidad, ni en ningún momento he cuestionado la mayor o menor validez de un forma u otra de escribir. Pero, para mi, la escritura es ante todo una forma de transmitir y por lo tanto debe tambien tener en cuenta al receptor y escucharlo ( por eso escribi las lineas anteriores, creo que tú, Yupanqui y Philippe se pusieron a la defensiva ante unas críticas que por venir de un receptor de un discurso dado debían ser escuchadas y tenidas en cuenta

perera -

Ya está bien. Me toca callar. Me vienen a la cabeza varias cosas más, pero seguramente ya irán saliendo. Varios saludos.

perera -

¿Me podrías decir qué diferencia existe entre lo que llamas "malabarismos del lenguaje" y una escritura que "llegue a la gente"? ¿He de suponer que los malabarismos que dices "no llegan" (¿?) a las personas? Pensar es un riesgo; crear es un riesgo. Si uno piensa didácticamente, sin esforzar la palabra, sin retorcerla, no llega a ningún sitio. Pensar es ir alante y atrás; decir y, al momento, indecir, desdecir, rebatir... Es un camino chungo... Enseñando, en principio, no te espiralizas-enrollas; a no ser que tu intención sea otra. La didáctica, quizás, sea (más) intencional. Y reductora, simplista, facilona (me refiero a lo que estás enseñando, no al hecho de enseñar): esto no le quita importancia, ni mucho menos.

perera -

Sigo (era yo el anterior). No concibo la escritura, ni la lectura, como un pasatiempo. Una cosa y otra suponen un esfuerzo: cuesta. Otra cosa es que uno lo haga "con gusto". Es que, pregunto, ¿"vale" un libro que te diga que "dos más dos son cuatro"? A mí, personalmente, no me interesa. Y escribir, ¿para qué escribir algo que ya sabes? Se escribe para aclarar algo sin aclarar (que no quiere decir enseñar); se escribe para ver la realidad, esto es: para CREARLA (que no RE-crearla, Bethencourt). O, por lo menos, para conocerla, intentar conocerla,finitamente. Igual las lecturas recomendadas a los chicos: ¿qué tiene de malo bajar el nivel si, aun disminuyéndolo, la lectura le aporta, le abre la cabeza, le amplía el mundo que ya conoce?

Anónimo -

Algunas cosillas, Hideyoshi. Para empezar, ¿realmente, cuando enseñas, evocas, de forma análoga a como dices de la escritura: paisajes...? No sé, como enseñar puede ser tantas cosas... Quizás deberías ahondar(nos) más en tu concepción de la literatura. Lo digo porque, desde lo que sólo dices (más allá de lo físico, que es mental), parece ser algo que tenga que ver con un extraño ying yang... Por otro lado, no veo ninguna relación entre la recomendación de libros, a alumnos, en un colegio o instituto y el tema del que se debate. En absoluto.

Bethencourt (3) -

Así es como veo yo la columna vertebral de este debate.

P.D. ¿Alguien ha hecho el ejercicio de releer el texto transpirando los sentidos y no obsesionándose con entender cada palabra?
Sólo es un juego, que nadie se asuste.
Un abrazo.

Bethencourt (2) -

Yo creo que aquí estamos ante dos maneras radicalmente diferentes de encarar la escritura : a) la escritura como descubrimiento y b) la escritura como mostración.
Según plantean quienes creen que las cosas se pueden explicar de modo "fácil" o "difícil", el mundo está ahí, delante nuestra, sólo tenemos que percibirlo correctamente y, en su caso, "saber explicarlo". Todo lo demás son pajas mentales.
Según los que creen que la escritura es un desafío y un riesgo, creando un texto no solamente se interpreta el mundo, sino que se re-crea el mundo. La escritura como re-creación permanente.

Bethencourt -

Este debate me parece de lo más interesante que ha pasado por Trapera desde su nacimiento.
Las críticas de Hideyoshi (claro que sí son críticas, ¿qué son si no?, no le tengamos miedo a las palabras: sin crítica se acabó el pensamiento libre)son las que me han hecho animarme a dar mi punto de vista, aunque he seguido el debate desde la publicación del artículo.

Hideyoshi -

Por cierto, Yupanqui, no veas esto como una crítica...sólo son formas diferentes de ver las cosas. un abrazo para ti tambien

Hideyosih -

para terminar sólo decir que la verdadera finalidad de la literatura para mi es transmitir cosas,y que no creo que un texto sea mejor o peor (dentro de unos límites) tanto por los malabarismos que haga con el lenguaje como por su capcidad de llegar a la gente..recuerda a Hemingway o Steinbeck en Las uvas de la ira. Y sobretodo recuerdate a ti mismo en el trabajo Philippe... Un abrazo

Hideyoshi -

y ¿si algún libro era demasiado denso para un niño desistías de que leyese, pues no había superado ese desafio o bajabas el nivel? ¿ me resulta cuando menos gracioso el ejemplo del idioma pues, que yo sepa, cuando se aprende uno no se empieza traduciendo a grandes literatos sino por retos más asumibles que animen más y luego se va subiendo el nivel (exactamente lo mismo que hecho cada dia desde que te conozco con los niños y en esta misma revista...¿o no recuerdas tus primeros artículos y como escribes ahora, sin bajar el nivel de tus ideas lo haces más entendible)

Hideyoshi -

No estoy nada de acuerdo con lo expuesto por Philippe, Perera y Yupanqui. Primero de todo la escritura si tiene una clarísima finalidad didáctica...nos enseña a evova lugares, historias y experiencias vividas o no, nos enseña un goce que va más allá delo pueramente físico y que es más mental(no te me pongas filsófico con esto), ademásm resulta curioso que digas que escribir o leer no es enseñar, tú que vives de eso..o ¿acaso no enseñabamos algo(esa otra forma de gozar con la mente y la palabra) cuando recomendabamos libros a los chiquillos del cole?

Yupanqui -

Gracias a todos por la atención al texto. Nunca la intencion fue hacerse transparente. Si no al texto, escuchen a Philippe-Miguel (Gracias Migue). À bientôt.

perera -

Y añadiría, en la línea de lo escrito por Philippe (y a partir del último párrafo de
Zambraca), que incluso la mano del que escribe,
sin dejar de lado su responsabilismo, no conoce todo "lo cierto" (o no) de lo que expresa; de lo que, literalmente, ex-pulsa. Porque no sólo "se" lee, sino
tantas veces "se" escribe desde el desconocimiento, de algo que está por aclarar en el mismo salto de escribir.

Philippe -

Y otra cosa: no es verdad pensar que las cosas están ahí, claras al alcance de la mano y uno puede decirlo con mayor o menor oscuridad, a veces es la virtud del que las piensa lo que dirige la claridad, pero muchas otras es la oscuridad misma de la cosa lo que vuelve la comprensión difícil. BAsta pensar en la comprensión de una lengua exranjera, al principio podemos no entender nada, ¿pero qué hemos de hacer para avanzar? ¿pediremos que nos lo digan más claro? Lo mismo en cualquier acto de comprensión, también en nuestro mismo idioma, porque quien nos habla es siempre alguien de algún modo extranjero en tanto distinto de mí. Si la comprensión fuese automática e inmediata no valdría la pena ni hablar, es decir, no vale la pena hablar sin un margen de incomprensión.

Philippe -

Disiento con los comentarios: si leer no es un desafío, si leer es fácil, no vale la pena entonces, no tendrá sentido encontrarme con lo que ya sabía o estaba en mí y en mi lenguaje y en mi forma de decir las cosas. Escribir no es enseñar, no tiene nada que ver con la didáctica (y lo mismo vale para pensar, casi es una antididáctica). pero si se empeñan en plantearlo en términos de pedagogía o psicopedagogía (la etimología de esta palabra me da miedo) habría que decir que no hay aprendizaje sin lo que llaman los burócratas "conflicto cognitivo", es decir, un margen de no comprensión por el que supero a un estadio distinto, quizá más rico (como mínimo nuevo) de conocimiento. El "atrévete a saber" ilustrado debería tornarse "atrévete a leer, a descifrar".

jose -

Pues será la diferencia horaria pero, mira que lo intento y no hay manera...Yo estoy seguro que es porque mi formación es de ciencias y no estoy acostumbrado a estas densidades pero coincido con yomisma y con magacin. ¿Se puede pedir un poco de cercanía? Lo que en educación se llamaría Adaptación curricular

Zambraca -

En princio cre que hablas de una reivindicación sobre la forma de hacer literatura, y en ese sentido me congratulo con esas pinceladas en la que hablas de la necesidad de incluir aspectos sociales, políticos, éticos e históricos en los textos.
No cabe la menos duda que muchas novelas que transitan en la descripción de unos momentos históricos de especial necesidad para el presente, para amarrar sanamente hechos que se nos presenta neuróticos.
Quizás la historia moderna de Argentina se me presenta alejada, pero al leer tu artículo todo me ha sonado a cercano.
Muchas veces hemos leido novelas que pasan por nosotros y nos deja la misma sensación, pero también es cierto que hay obras narrativas que en determinados momentos personales que han llenado de sentimientos apasionados por lo injusta de una historia en la que las clases populares pocos hemos avanzado para buscar esa sociedad de iguales.
Pero por favor, díme si me equivoco, ya que el texto está muy condensado para un inculto como yo.

perera -

Releo y releo. Insisto: a pesar de los comentarios, me sigue llamando la atención el primer párrafo, en especial; y todo el texto, en general. Bastante. En principio, com-parto(lo). Uno tiene la opción de pararse a pensar cada una de las palabras y letras que aparecen; gustarlas; in-corpo-rárselas ("en su respiración") y entrarlas, al menos intuitivamente.

magacin66 -

En mi caso no creo que sea por la diferencia horaria, pero al igual que ella misma también me pregunto lo mismo, ya que, con todos mis respetos, no me he enterado de mucho... vamos, si me preguntan de qué va este artículo no creo que conteste más allá de "creo que tiene algo que ver con unas novelas... bueno, eso por lo menos dice el título... claro que la verdad es a veces difícil de digerir"
Saludos!!!!!

yo misma -

Saludos desde California, Yupanqui. Sera por la diferencia horaria seguramente, pero te aseguro que intente concentrarme durante un par de parrafos y termine por levantarme desesperadamente en busca de un cafe que me despertara de los entremezclamientos de los que hablas, tambien mencionados por ymaslengua. Un trabajo muy literario el tuyo, muy interesante, y me pregunto si lo podrias hacer un poquito mas mundano. Solo por saber.

perera -

Especiales saludos, Yupanqui. Especialmente atractivo tu primer párrafo: escritura-vida-ética: ese estar manchado constantemente que es leer-escribir.
Atractivos textos que comentas, según tú (como lo) comentas. Y me acuerdo, otra vez, otra vez, otra vez, del amigo Sabato: deletreo lo que escribes y no puedo dejar de pensar en él. Por cierto, esa visión que se tiene de Borges en el segundo escrito del que hablas, es la visión que el autor de "Sobre héroes y tumbas" tenía; más o menos. Lo que él llamaba (llama) "los dos Borges".
Por cierto, ¿existe esta relación, directa o no, según ves, entre la narrativa de Sabato y las nuevas novelas? Esta estrechez la intuyo por los entremezclamientos de los que hablas: política, lo personal, trabajo escritural, etc. Un abrazo.
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