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TINDAYA, UNA ESCULTURA EN EL AIRE

TINDAYA, UNA ESCULTURA EN EL AIRE

Teo Mesa

 

         La encomiable, y polémica, escultura del escultor vasco Eduardo Chillida, continúa como tal: solo un proyecto en el aire. Chillida que vino a ver la montaña sacra para los mahoreros prehispánicos, se encontró desde el propio aeropuerto con una enérgica protesta por la intervención en el seno de la misma con el vaciado escultural. La negatividad se enquistó en el proyecto de este noble creador, desde el mismo momento en que se descubrió un laberíntico trasunto por el que los filibusteros, hurones de los sucios huecos del dinero, habían encontrado los detritus de la inconsciencia, para hacerlo desaparecer en las órbitas de Saturno los 12 millones de euros, que en principio concedió el Gobierno Autonómico. Del que no se sabe de su misteriosa desaparición. Y para mayor inri se adeuda al consorcio Canteras Cabo Verde 93 millones, por incumplimiento del contrato de la montaña anexa de Tebeto.

         Como paradoja del título de la escultura Monumento a la tolerancia, se ha dado de bruces, el peculiar proyecto de Chillida, con asuntos muy ajenos a la cultura y la creación artística. Y la primigenia condition sine qua non que antepuso, el comprometido escultor con sus principios, para que se ejecutara la obra, sería: que hubiera consenso absoluto por todos los canarios. Proyecto éste que sería la cumbre y colofón de su creación en su extensa creación artística.

La obra tiene reminiscencias inspirativas en el poeta Jorge Guillén, a quien ilustró un libro poemario, y respecto al poema Lo profundo es el aire, en los años 70. El vaciado pétreo se hará en la bella montaña de traquita para obtener el hueco que será la esencia escultórica. Con ello el genio del escultor consigue hacer una escultura por extracción, por restado de la materia. O sea, en antítesis del añadir materia en la obra. Por lo que la misma carecerá de formas y volúmenes; al contrario, solo existirá el vacío: aire, en definitiva. En la relatividad intrínseca de la antimateria el espectador la respira y la vive en sus entrañas, en los místicos adentros del denso aire que crea la escultura. Estructurada por la planitud de las alisadas paredes que conformarán el resto de la montaña, por lo que carece de materia en su engendro volumétrico: todo un excelso acierto y una revolución en el arte. El “menos es más” de los minimalistas se transforma en: la nada es materia.

Hechos los respectivos sondeos geotécnicos por los ingenieros de la empresa que se compromete a efectuar el vacío, en cuanto a la solidez de la montaña en su resistencia pétrea han dado resultados fructuosos, por lo  que la misma se puede llevar a efecto con garantías. El proyecto se encuentra en fase de información pública.

A pesar de las controversias y diatribas, el Gobierno Autónomo ya ha entregado 76 millones como anticipo, para su principiar el hueco de los cubos, siendo el mayor de 50 metros de lado, desde el que se fundirá con el océano y su horizonte. Y el Cabildo majorero se ha entrevistado con el hijo y director del Museo Chillida Luku, para confirmarle su íntegro deseo de continuidad con el proyecto. Sabedores las instituciones que El Defensor del Pueblo ha dado un informe cuestionando el proyecto por: “Dañar los valores naturales y culturales: 217 grabados rupestres podomorfos declarados Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico Español”.

Aunque así no fuera, bien es cierto,  que no estamos en tiempos para juegos florales, en el que no podemos distraer en gastos ahora innecesarios para la perentorias necesidades vivenciales de todos los ciudadanos. Y no hagan un brindis al sol majorero con gestiones quiméricas. Son muy altos costes los del vaciado que producirá la alta tecnología, y lo hará una empresa foránea, siendo conocedores, los funcionarios eventuales, que solo van a cubrir una pírrica solución de empleo. En este tiempo, cualquier gasto público que se haga debe ser de urgente apoyo en la creación de trabajos, para los negros nubarrones que se prevén  en próximo futuro. Ya volverán las golondrinas que avizoren la primavera.  

                  

 

 

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4 comentarios

Francis -

Francamente, me sorprende un artículo de este estilo en una web tan proCanaria como Trapera. El Proyecto Monumental de Chillida para Tindaya nunca debió existir. Tindaya tiene muchísimo mayor atractivo y valor en sí misma que lo que pretende darle el Monumento de Chillida. Téngase en cuenta que la Montaña Sagrada es el monumento con mayor protección de toda Canarias, casi nada. Los canarios no hemos sabido explotar ese valor convenientemente, y ahora resulta que podría desnaturalizarse la montaña con esa otra idea caprichosa.

Tan sólo espero que no se ejecute nunca.

Hideyoshi -

No estoy de acuerdo con usted, Profesor. Lo de Tindaya, suena más a chachulleo por el valor de la roca que a obra de arte per se. Aparte, no sé ha dado, en ningún momento, la primigenia condición del propio Chillida (el consenso absoluto de todos los canarios, al menos mayoritario) y el defensor del pueblo ha cuestionado la obra, como dice el artículo, por: “Dañar los valores naturales y culturales: 217 grabados rupestres podomorfos declarados Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico Español”. Yo creo que eso son razones de sobra para cuestionar este proyecto, máxime en los tiempos que corren. Un saludo.

Profesor C. Rodriguez Ruano -

Los grabados podomorfos de Tindaya son una obra de arte aborigen majo/majorero. El proyecto de Chillida, si no afecta a esta obra de arte, puede servir para enriquecerla, uniendo el arte en el tiempo y en el lugar, enriqueciendo la historia de Tindaya y convirtiendo este bello paraje de La Oliva, Fuerteventura, en un lugar atractivo para el visitante y evitando que se pierda en el olvido destructor la gran obra nativa majorera. De lo contrario puede pasar como con "Los Letreros", en Agu:imes, Gran Canaria, que se van perdiendo entre la desidia y el olvido. Desde California, un abrazo. Ahul.

Hideyoshi -

Gracias, Teo. Yo la verdad, tal vez por no ser de Arte, no le veo ese interés artístico a la obra. Al menos no como para trastocar esa montaña y posiblemente alterar esos grabados. Y, como tú dices, en estos tiempos de crisis menos. Un abrazo.
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