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Preguntando se llega a Roma

(Por Agustín Bethencourt)

1. La Constitución Europea: ¿Una Constitución o un Tratado?
Para empezar se me plantea una duda: ¿No es una constitución la ley fundamental de un estado, que se aprueba en una Cortes constituyentes, y que refleja la voluntad popular? Si es así, no me salen las cuentas, puesto que en este caso las partes que acuerdan no son los representantes de los ciudadanos de la Unión Europea, sino los represantes de los estados que componen este ente supranacional. En otras palabras, se trata –hasta donde yo alcanzo a entender- de un acuerdo entre partes, de un contrato, en este caso, de un Tratado.. Si empleamos a continuación en lo que sigue del texto la palabra “Constitución” será únicamente en aras de la comprensibilidad del mismo y habrá que leerlo entre comillas, como quien dice.

2. ¿Será esta una Constitución liberal?
Por todos los datos que manejo, este acuerdo consagra la competitividad económica como mecanismo supremo de regulación económica (y política). El liberalismo económico elevado a texto jurídico supremo de la Unión. Frente a esta visión, creo que debemos defender otras más abiertas como las que defendían los estados del bienestar europeos, basándose en las ideas de Keynes y de otros economistas y juristas socialdemócratas.

3. ¿Cuáles son los límites de la Unión Europea?
Esta Constitución nace, como es sabido, cuando la Unión acaba de ampliarse. En la actualidad cuenta con 25 miembros y ya se habla con toda tranquilidad de la entrada de Turquía y, ahora, también, de Ucrania. Esto nos lleva a preguntarnos cuáles son los criterios de ampliación. De este tema no nos vamos a ocupar aquí, puesto que se podría escribir una monografía. Ahora bien, esta Constitución nace con la intención de que sea aplicada por todos los miembros de la Unión, cuando aún no se sabe ni de cuántos estados hablamos, ni cuáles serán las fronteras definitivas de la Unión, ni cuáles serán los criterios de las futuras ampliaciones. Demasiadas cuestiones pendientes.

4. ¿Y qué ocurre con Canarias?
No descubro la pólvora si digo que el entramado jurídico-político de Canarias en el Estado Español y en la Unión Europea es complejo, está disperso y nos deja en situación delicada. Los canarios hemos decidido (en los últimos 30 años hemos venido decidiendo, por si alguien no se ha dado cuenta) no decidir casi nada. Es así. Y no valen excusas. Hemos votado por opciones que han potenciado la fragmentación interna y la dependencia del exterior. Hemos huido del debate que estas fuerzas políticas han sido incapaces de generar. De este modo, la situación política de Canarias se caracteriza por la intermediación. Hemos firmado cheques en blanco para que los representantes del entramado político-empresarial que domina Canarias (disfrazados de representantes populares, en algunos casos) hagan con nuestro voz, nuestros votos y nuestro dinero, literalmente, lo que les dé la gana. Una insuficiente valoración de nuestras posibilidades como comunidad y una bien potenciada confusión entre “la política” y “lo político” han contribuido también a esta anorexia política que ha caracterizado al canario durante los últimos años

5. ¿Cuál es el estado de las relaciones entre la UE y los EE.UU.?
¿Está la Unión Europea en condiciones de hacer frente al unilateralismo norteamericano? O mejor dicho, aparte de la UE, ¿existe algún estado u organización que pueda discrepar de esta doctrina expansionista de manera efectiva sin temor a las consiguientes represalias? La respuesta es no. La UE es en la actualidad el único contrapoder válido a la hegemonía norteamericana. Si la Unión fuera tan dócil a los intereses norteamericanos como algunos pretenden, nunca se hubiera producido la crisis a que dieron lugar España y Polonia con su apoyo a la invasión de Irak: Alemania y Francia se opusieron abiertamente a la vía militar como solución al problema. Por otro lado, Japón ha apoyado sin fisuras esta acción bélica. Sí, con muchos defectos, pero Europa es la única voz discordante en el coro imperial.

6. Canarias, ¿territorio de la Unión Europea?
¿Es Canarias un territorio europeo? ¿Euroafricano? ¿Tricontinental? ¿Atlántico? Se repiten estas preguntas al alba del siglo XXI como eco de las del pasado siglo. En lo que respecta a nuestro tema de hoy, interesa destacar que Canarias es territorio de la Unión Europea vía Estado Español. Como parte de un estado que es, no participa directamente de la toma de decisiones en el seno de la Unión. En nuestra opinión, la clave en este y otros asuntos en los que Canarias se juega sus intereses en el mundo, está en actuar como si Canarias fuera un estado independiente. No es tan importante –nos parece- el estatuto jurídico que se tenga en cada momento como la conciencia nítida de la diferencia y el orgullo de esa diferencia. Si se pone en juego este mecanismo en el ámbito económico, jurídico, político, cultural, etc., entonces Canarias será respetada y tenida en cuenta. No importa que otros intermedien (puede resultar incluso positivo) siempre y cuando quienes lo hagan hayan sido elegidos por nosotros e intermedien por nosotros. Parece complicado, pero en realidad no lo es tanto. Todo esto deberá ser concretado desde la diversidad de criterios y la voluntad de unidad, sin embargo. Sin esta concreción, un cheque en blanco con el nombre de Canarias seguirá circulando por la Unión Europea y el Estado Español.

7. ¿Por qué es importante una Unión Europea?
Soy un europeísta convencido. Por eso no me gusta el rumbo que está tomando la Unión. Sus límites geográficos sin definir, los criterios de ampliación sin clarificar... Un panorama turbio e impredecible.
Ahora bien, creo también que la Unión es un intento serio de crear una unidad política de la que tanto la propia Europa como el mundo están necesitados. Y no sólo por una cuestión de contrapoderes. Hay más en juego.

8. Y entonces, ¿en qué quedamos?
En resumen, ¿qué nos jugamos los europeos, en general, y los canarios, en concreto, con la apuesta por la nueva constitución? Apuntalar –o no- a) un proyecto liberal en lo económico, y poco democrático en lo político y, b) apoyar una Unión Europea necesitada de convicciones y acciones claras. Estos dos temas distintos, se están mezclando deliberadamente en los discursos oficiales de los estados miembros y de los representantes de la Unión: por un lado se asimila Europa con la Unión Europea y, por otro, el apoyo a ESTA Constitución con el apoyo al proyecto de la Unión. Y en este contexto, ¿qué hacer? Me parece que sólo una opción es INválida en este caso para quienes quieran promover una Unión que salvaguarde los derechos de todos (incluidos los sociales de los más débiles) y que sea más democrática (dándole realmente voz a los ciudadanos de la Unión); y es la abstención. Una gran abstención debilitaría (en este caso, sí) no sólo el proyecto de Constitución, sino la legitimidad popular de la propia Unión. Es por eso que nuestra opción bascula entre a) el voto nulo o en blanco, como signo de protesta por el déficit democrático de la Unión, y b) el voto negativo, como muestra de rechazo a una constitución que prima la competitividad y lo económico en toda circunstancia. Corresponde, por supuesto, a cada uno decidir. Quizá este texto y, sobre todo, el debate subsiguiente, nos ayuden a aclarar aspectos relaciones con este Tratado y sus posibles consecuencias. Que así sea.
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2 comentarios

Profesor Ruano-2 -

Canarias puede tener un peso digno y opinion respetada si es capaz de aglutinar una representacion, por un lado distante de la tipica representacion bipolar centralista, y por otro, sustituyendo a los actuales representantes "nacionalistas(?)" por politicos de casta insular conjuntados por un aglutinante unitario para la defensa de los intereses canarios sin pretensiones insulareras dominantes ni desprecio a otra u otras islas, como sucede hoy.
La UE, si es posible de acuerdo con el resto de los Estados europeos, tienen experiencia suficiente para intentar frenar sin litigios insalvables a aquellas potencias que desprecian el medio ambiente --EEUU es un mal ejemplo en este sentido--
e intentar que el futuro de la Tierra no se convierta en una agonia mas o menos duradera hasta su muerte.
El profesor Bethencourt expone con sensatez su tesis:
intervenir en la consulta, pero no dar un cheque en blanco a una futura UE, con el fin de obligarla a buscar lo que beneficia la mayoria de los pueblos.

Profesor Ruano -

La observacion es buena:
"Constitucion o Tratado"? Creo que se puede hablar de Constitucion ya que en su momento hay un plebiscito popular; lo malo es la esencia en si' de su contenido, que no la hace la mejor de las deseables.
Entiendo que desconocer a priori el numero de miembros no tiene excesiva importancia, pues los subsiguientes tendrian que reunir los requisitos exigidos a los preexistentes, ademas de que sus ciudadanos deberian aceptar sus bases (Tratados y Constitucion). Ello no soluciona las "cuestiones pendientes". Existen.
Y de Canarias, que' decir? Aquellas expectativas nacidas hace treinta agnos con motivo de la "venta" que hizo el ultimo gobierno franquista (sin Franco --Juan Carlos regens--, todo hay que decirlo)del Sahara Occidental, por medio del Acuerdo Tripartito (14-11-75), se han enfriado, entre otras razones --que no afectan al problema saharaui, aun candente-- porque el mundo ha cambiado y, por supuesto, Espagna es ahora solo un Estado de la UE, un conjunto de pueblos que, dia llegara', seran varios de los
diferentes pueblos de la UE. Tal como estan las cosas, seria un suicidio que Canarias quedara fuera del conjunto europeo. Desde dentro podremos explotar nuestros recursos geoestrategicos, si bien dentro de un orden pues de lo contrario nos exponemos a desaparecer como pueblo diferenciado; ademas, el pueblo canario siempre ha luchado por un ecosistema estable, cosa que no seria facil hacerlo "aisladamente".
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