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Elecciones en Ucrania: ¿Una victoria de la democracia? ( y 2)

(Por Agustín Bethencourt)

Decíamos la semana pasada que muchas eran las preguntas que teníamos, y pocas las respuestas. De lo ocurrido, sin embargo, podemos ir extrayendo algunas conclusiones provisionales.

Un fenómeno interesante, en este sentido, ha sido el de las movilizaciones sociales que se han vivido durante semanas en Kiev y las principales ciudades de Ucrania. La acción política heredada de la Unión Soviética es de tipo fundamentalmente palaciega. La intriga desde arriba y no la movilización desde abajo son el principal motor de posicionamiento en las nuevas estructuras de poder. Un buen ejemplo de esto es la débil situación en que se encuentra el Partido Comunista ruso, que ha pasado de ser partido único a tener serias dificultades para acceder a los medios de comunicación.

En Ucrania, durante varias semanas, hemos visto manifestaciones callejeras y acampadas frente a las principales instituciones; en otras palabras, una movilización popular sin precedentes, para reivindicar la celebración de unas nuevas elecciones. Al margen de consideraciones logísticas (¿quién o quiénes planificaron y financiaciaron las movilizaciones?, etc.) lo cierto es que durante varias semanas miles de ciudadanos salieron a la calle para reivindicar lo que consideraban su derecho: la celebración de unas elecciones libres.

Algo parecido ocurrió en Rusia a principios de los años 90. Miles de personas salieron a las calles de la capital para reivindicar la democracia que nunca habían tenido. ¿Y qué ocurrió después? Pues que un manojo de tecnócratas, altos funcionarios y espabilados aprovecharon la ola popular para hacerse multimillonarios (en euros, en dólares o en lo que ustedes quieran: se hicieron con los recursos naturales de uno de los países más ricos del mundo). Producto de todo esto es que varios de los hombres más boyantes de este nuestro planeta (Forbes dixit) son oligarcas rusos y que las pensiones en este país están en niveles miserables. En Rusia, entre las personas de más edad, decir “democracia” y desatar la indignación del interlocutor es todo uno. ¿Y qué se puede pedir a una generación a la que en nombre de esa palabra le han quitado casi todo lo que tenía para darle únicamente “libertad” a cambio? En otras palabras: el proceso de democratización de Rusia nació herido por las mentiras y los robos de los oligarcas (la “familia” de Yeltsin, Jadarkovsky, etc).

En este contexto, podemos hacer para Rusia una lectura en positivo de lo ocurrido en Ucrania. El ciudadano ruso es, por las razones que hemos mencionado, muy reacio a creer en su capacidad de transformación y de cambio social. Lo ocurrido en Ucrania (país –no lo olvidemos- que es sentido en Rusia como un país amigo, o, incluso, como una región más), donde los ciudadanos han “cambiado los acontecimientos políticos”, podría hacer pensar a la adormilada ciudadanía rusa que “aquí también será posible”.

Una lectura quizá apresurada de las movilizaciones que están llevando a cabo en estos días los jubilados rusos contra los recortes sociales del gobierno (la oficialmente llamada “monetarización de las ayudas sociales”) por toda la geografía nacional, podría ir en este sentido: “aquí también es posible”. Y lo cierto es que este sería un efecto secundario más que saludable para la desencantada sociedad rusa.

Otro aspecto que ha llamado nuestra atención durante el desarrollo de la crisis ha sido el comportamiento de las fuerzas de seguridad y del ejército. Apenas se ha hablado de ellos, y eso es bueno. Y, una vez más, aquí no tenemos los datos que nos permitan afirmar con fundamento cuáles pueden haber sido las causas de este comportamiento.

Una posible razón puede haber sido una adecuada y mesurada lectura de la realidad. Haberse inmiscuido en el conflicto, disolviendo las manifestaciones y acampadas hubiera dado lugar, en este supuesto, únicamente a una dilatación de la crisis y a un enconamiento de los ánimos contra el poder establecido y contra las propias fuerzas de seguridad y el ejército. Otra posibilidad es que dentro de estas instituciones reinara un ambiente propicio a la profundización democrática y que, sin conocer cuál iba a ser el desarrollo de los acontecimientos, decidieran mantenerse al margen de la escena política. En cualquiera de los dos supuestos –y de otros muchos que a nosotros se nos escapan- lo cierto es que la actuación de ejército y policía ha sido ejemplar, teniendo en cuenta que Ucrania ha estado, a lo largo de varias semanas, en el peligroso filo que separaba el conflicto político de la división del país en dos.

Es evidente que las dos partes (conocidas) en conflicto se jugaban mucho en todo esto. La actual Constitución ucraniana otorga fuertes competencias a la figura del presidente. Ser o no ser(lo) significaba mucho para ambos candidatos y para quienes los apoyaban. Hablamos aquí de economía y política, pero también de identidad nacional (recordemos lo anteriormente dicho sobre la diversidad religiosa y lingüística de Ucrania). En este contexto el riesgo de fraccionamiento en dos partes ha sido real y ha puesto al país al borde del enfrentamiento civil.

El desarrollo de los acontecimientos nos irá diciendo hasta qué punto lo ocurrido es producto de una decisión soberana del pueblo ucraniano y hasta qué punto las injerencias externas han influido en este proceso; así como en qué medida la administración del nuevo presidente va a saber guardar los delicados equilibrios de los que dependerá la unidad de Ucrania como estado.

Que, a juzgar por los resultados provisionales de la crisis, la solución haya llegado a través de la negociación política y culminado con la celebración de unas elecciones supervisadas por importantes organismos internacionales es, desde luego, una buena noticia para todos, en un mundo -no lo olvidemos- cada vez más interconectado y donde las economías se resienten por cambios que se producen a miles de kilómetros.
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6 comentarios

Bethencourt -

Gracias, Profesor Ruano, por sus palabras. Esto no es más que un intento de aproximación, pero le agradezco sinceramente su valoración.
Iván, querido amigo: estoy totalmente de acuerdo contigo en que hacía falta un medio de comunicación como CanariasAhora en nuestro país. Es más, me atrevo a decir que hay un antes y un después de este periódico en el periodismo isleño: hay más libertad, y eso es fundamental.

Saludos.

Tacoronte -

Lo interesante, Iván, es que cada vez más gente demuestra saber que Soria y Mauricio pertenecen sólo formalmente a partidos distintos. Los intereses que representan coinciden. Saludos.

Ivan 2 -

En fin, que a lo mejor peco de idealista, pero a mi me regocija que por fin haya un periodico y una radio que llaman las cosas por su nombre y que pongan nerviosos a nuestros politicos, demasiado acostumbrados a sentirse por encima del bien y el mal. Seguro que estamos de acuerdo en que hacia falta.
Saludos

Ivan -

Saludos de nuevo, Bethencourt, y ojala que te puedas pegar el salto, ya te escribo uno de estos dias. Gracias por los articulos, como en otras ocasiones la informacion que nos llega aqui esta muy sesgada. Recuerdo que durante una semana o asi muchos europarlamentarios se presentaban en las reuniones con una bufanda naranja al cuello...
Y muy interesante la extrapolacion del profesor Ruano al caso de Canarias.Cuando habla de la posibilidad de que los politicos nos lleven a los tribunales no se si se refiere a las querellas presentadas contra Carlos Sosa (director de Canariasahora) por, atencion atencion, Mauricio y Soria...

Profesor Ruano-2 -

Pero ud. nos dice que "los
medios disuasorios" ucranianos
(al igual que los iranies en 1979, aunque las motivaciones
no sean las mismas) hacen una
"mesurada lectura de la realidad" o quiza "que dentro de estas instituciones reinara un ambiente propicio a la profundizacion democratica", con lo que actua ud. como un politologo de avances sociales progresistas, y no creo que esto guste a algunas de las democracias formales, y no tanto por lo que dice como por el momento.
Si cuando las fuerzas del
orden franquistas reprimieron a los estudiantes de la Universitas Complutensis en 1964, viene un analista, coge el novillo por las astas
y hace el analisis historico-politico de los acontecimientos al dia siguiente de acaecidos, cree que al poder establecido le habria gustado? En cambio, si
deja pasar cuarenta agnos antes de hacer la critica, la democracia burguesa aceptara' su objetividad. Eso es lo que hacen excelentes historiadores cuando realizan una profunda critica de la caida del Imperio romano o del Ancien Regime.
Debemos aprender del camino que nos marcan estudiosos como el profesor Bethencourt; pero, pregunto, podremos hacer lo mismo en nuestra tierra sin exponernos a que nuestros politicos grancanarios nos lleven a los tribunales?

Profesor Ruano -

Nos deja vd. gratamente sorprendidos por la forma de encarar el tema ucraniano; tema que a "los occidentales"
se nos escapa en sus aspectos mas profundos. Por un momento tendria que estar de acuerdo
con (creo) "Anonimo", que venia a decir --con otras palabras-- que ud. plantea la tesis, enfrenta la antitesis y
culmina la sintesis. Pos no hay derecho, mi cuate!, como dirian los vecinos de aqui cerca, de la Baja California.
O dicho con toda claridad:
rompe ud. los esquemas de la Historia burguesa, tan de moda en las democracias formales. Pregunta capciosa: No habria sido mas prudente dejar transcurrir treinta agnos y despues dar la opinion
"actualizada en el pasado" de que, lo que fue, fue porque nada es perfecto, pero las proximas generaciones lo mejoraran?. De esta forma el poder politico-economico instalado no tendra que emplear medidas "que no desea".
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