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De 11 en 11

De 11 en 11 (Por Zambraca

El siglo 2000 ha iniciado su andadura con más violencia e inestabilidad del que se sospechara tras las dos grandes contiendas bélicas del siglo predecesor. Y es que los atentados de las torres gemelas en Nueva York y los trenes de la muerte de Madrid, han sembrado una larga duda sobre la supuesta distancia en la que se observan los conflictos abiertos en el mundo, tanto por la cruzada que encabeza los extremistas fundamentalistas del gabinete de Bush, como de las secciones islamistas de la red Al Qaeda.

Nunca la sangre de un pueblo ha servido de pretexto para justificar la política de tierra quemada del Pentágono en el ámbito internacional, pero precisamente ha sido los acontecimientos del primer 11 (el de septiembre), el que convierte en aceptables las atrocidades de una potencia bélica que ha llevado tanta sangre y destrucción a todos los rincones del planeta. Y esta dinámica marcada por la barbaridad de quien la hace, retroalimenta una violencia que termina pagándose, pero como sucede casi siempre, inocentes de ambos lados.

La práctica habitual para dirigir la instauración de dictaduras, al apoyo incondicional del país que más ha violado los derechos humanos (Israel), la intervención militar de cientos de regiones del planeta, el adiestramiento de torturadores, etc. han generado mucho dolor y desesperación en millones de personas que no tienen más amparo que la fortuna de seguir vivos, y que han convertido a EE.UU. en el país más odiado del planeta.

Y aunque lo dicho anteriormente sea una auténtica obviedad, el PP liderado por Aznar ha empujado al estado español a seguir ciegamente la política internacional de EE.UU., a pesar del enorme rechazo del pueblo a la guerra de Iraq. Queda claro que el gabinete de Bush le viene como anillo al dedo al PP, ya que en el fondo mantienen un esqueleto fascista de cortes similares. Pero paralelamente a esta vomitiva relación entre autoritarios, el pueblo que masivamente dijo No a la guerra no supo reflejar su indignación en las elecciones de mayo de 2003, a pesar de los atentados de Casablanca en esas mismas fechas, pero hasta que la violencia, antes lejana, que representa el camino de los extremistas del Pentágono no se instaló dentro, no se pudo llevar a cabo la verdadera censura a las decisiones de Aznar.

Desgraciadamente en medio de los extremistas hay pueblos que sufren las consecuencias de decisiones marcadas por la ceguera y la sed de venganza, ya sean estos los asesinos que hicieron saltar por los aires miles de vidas, como de quienes desde el aire asesinan a miles de personas con sus aviones y bombas inteligentes.
Ante todo este Aznar y su gobierno se comportó durante el proceso de movilizaciones del No a la Guerra como si todos fuéramos de su misma calaña, acusando a quienes se movilizaron de que se alegraban por la muerte de solados en Irak, y como se dice en estos casos: “piensa el ladrón que todos son de su misma condición”. Pero la ceguera de la venganza no ha quedado ahí, han utilizado a las víctimas una vez más para sacar rédito político ante las urnas, negando la implicación de Al Qaeda y atrincherándose en la hipótesis de la participación de ETA hasta último momento, ya que sus implicaciones políticas y sociales son totalmente diferentes, por su participación en una guerra que el pueblo en su mayoría rechazó y al que negó reiteradamente.

No cabe duda que Aznar es un miserable, que no dudo en emplear la mentira y la falsedad para justificar lo que la mayoría le negaba, pero todavía lo es más, al sentir dolor y drama sólo para unas víctimas, en cambio las otras, las que representan al contrario, no tuvieron el mismo gesto, ni la misma compasión.

Ahora tras este terrible acontecimiento el pueblo no puede olvidar que la venganza y el fanatismo de los EE.UU. ha llevado al estado español a candidato de odiado, por este motivo no se puede repetir nuevamente el comportamiento intolerante que puso en escena nuevas generaciones en la presentación del último film de Almodóvar. Para ello hay que seguir con la misma convicción que unió a todos los ciudadanos del estado español para decir no a una guerra, y que hoy tiene que continuar añadiendo No a la barbarie, y por el restablecimiento del ordenamiento jurídico internacional dinamitado por Aznar, Bush, Blair, Berlusconi, etc..
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