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Trapera

NAVIDAD

(por P. Tacoronte)

Por sugerencia y entusiasmo lector del amigo Carlos Cabrera, teólogo y filósofo, hemos indagado algo en los trabajos de J. Crossan sobre los orígenes del cristianismo, en especial su libro "Jesús desenterrado", publicado por Crítica. La gran novedad es la conjunción de la arqueología, todas las ciencias sociales y la hermenéutica bíblica en la labor de reconstrucción del mundo de Jesús y del sentido del cristianismo primero. Crossan incardina netamente a Jesús en el judaísmo y lo hace promotor de un movimiento de resistencia que anuncia y demanda una justicia distributiva más allá de la violencia. La concreción material, corporal del banquete cristiano como fiesta enlaza el acto concreto de dar de comer al otro desvalido y la esencia de la espitirualidad. Como repite el amigo Cabrera parafraseando a Crossan, Jesús defiende un banquete universal del que nadie queda excluido.

Voy a pasear ahora en Navidad por cualquier calle de Triana o de Mesa y López en Las Palmas y preguntarme qué relación hay entre la Razón del Mercado Total y el Jesús desenterrado del que habla Crossan.

2 comentarios

La Hormiga ReMolona -

"Jesús defiende un banquete universal del que nadie queda excluido"... qué bien suena, pero qué desasosiego si unes ese pensamiento al de la razón del mercado total. Mejor pasarse por esas calles sin pensar mientras en nada. La luz y la alegría de esas calles no se ven en la Península. Saludos desde Madrid :D

Yupanqui -

No hace falta ratificar lo acertado de tu comentario. Preguntemos, además, qué significa el "Año nuevo" para un cristiano cualquiera. Hace ya tiempo que un judío me explicó que es el día de la circuncisión de Cristo. Es decir, un día judío, un día "extranjero".
Ese es el tema: sin dudas, el desenfreno alcoholizado y embriagado de un idiotizante y esclavizador consumo festivo es puro paganismo, pura "fusión" pseudomística. Habría que hablar ya del alcohol y el exceso como un enfermo deseo de inmunidad del yo, negación de cualquier resto de dignidad y escrúpulo ante el prójimo. ¿Eso es Navidad? La reunión acomodada a lo familiar, a la sangre, a la identidad, a lo mismo, otra farsa idéntica. Y así sucesivamente. Abrazos.