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Trapera

CONTRA EL ARTE: NOTAS URGENTES EN UNA REFLEXIÓN URGENTE: A propósito de “La muerte del arte”, de F. Yupanqui.

(Por Perera)

. Tengo la impresión, últimamente, hace tiempo, de que la realidad (las personas) nos pide, siempre URGENTEMENTE, una respuesta. Mejor: una mano, una co-laboración.

. También tengo la sensación de que hay una estrecha relación entre “lo bello” y lo (in)humano: algo así como el olvido de los que URGENTEMENTE sufren. Y el gran ejemplo es la música.

. Igualmente: que “el artista” (digamos, por ejemplo, el que escribe) obra a larga distancia y, en ocasiones, preparándose una tumba preciosa, allí (im)puesta en sus publicaciones. Mientras otros, al lado o no, lloran.

. Y que la relación entre el “genio” y (algo así como) la “locura” podrá ser cierta, pero forma parte de aquella (in)humanidad que deriva, en la realidad, inhumanidad: la potencia o el acto de una muerte injusta. Que no creo que “valga” eso que llaman “arte” a costa de lo que sea.

. El arte, la literatura… (esos nombres que son actos hechos por los humanos), en este sentido, no me interesa.

. Escribo porque quiero alcanzar mi mano, en la medida de mis (im)posibilidades; intentando no perder el norte de lo (que creo) justo; sin que ese “juego” pueda llegar a aislarme de los que URGENTEMENTE puedan necesitar de mí (poder co-laborar en lo que pueda, y más). O a los que, aunque mínimamente, pueda darles un poquito de agua.

. Es una drama escribir “a larga distancia” (que es hacer arte: tal como se suele enfocar) cuando al lado lloran, mueren o se mata (injustamente).

. Se escribe, y punto. Como se besa. Como se habla. Como nos reímos.

. La escritura tiene la marca diferencial de la paciencia (aunque se vaya a publicar mañana). Pero hay quien, impacientemente, nos reclama.

. Escribir y leer: para pensar en cómo actuar y he actuado; actuaré. Como llamada (a no yo). Como grito (a no yo). Para hacer pensarnos (para actuar). ¿Pero a esto hay que llamar arte? ¿Qué se me da que sea bello o no?

. Y sé que estos pronunciamientos necesitan de una paciente reflexión. Pero… Veo justa la paciencia, y la larga distancia. Pero…

. Voy detestando, hace un tiempo, la palabra “arte”, lo que se señala por “literatura”…

. Hay más complejismo de lo que lanzo. Pero también (creo) hay aspectos que no se pueden dejar de lado. Creo. CREO.

28 comentarios

Phlippe Tacoronte -

OK

perera -

Tus comentarios, Philippe, me hacen pensar. No puedo decirte nada nuevo ahora: en torno a lo que tú has dicho, o a algunas cosas que he dicho y que no acabo de desenroscar. En todo caso, no tiene por qué interrumpirse el diálogo pero, por ahora, no doy para más. Salud mucha.

Tacoronte -

El paréntesis del primer comentario debe decir: cualquier juicio que empience por "todo es" funda una totalidad.

Phlippe -

En cuanto a Hegel y a Kant: en Trapera al menos yo los traje a colación para tratar de aclarnos algo sobre qué es el arte, la literatura, la tradición moderna de la emancipación y justicia política actuales. En Kant se formula esa educación hacia el bien por la belleza y los movimientos liberadores del XIX y el XX, incluso los juveniles siempre lo mantienen en su fondo, Marx de modo ejemplar. Esa reflexión o estudio o búsqueda aspira a ayudar a la acción política, al compromiso con el tercero. Vaya, la pregunta fundamental: ¿qué debo hacer? y también ¿cómo debo hacerlo? Responder a eso es saberse responsable, creo. De todos modos, Perera, estos comentarios no pretendo que se los comparta, tan sólo indico hacia dónde voy. Eso sí, me gustaría, como digo otras veces en los momentos movido de trapera, los digo siempre dispuesto a no interrumpir el diálogo. Salud.

Philippe -

En todo ello me interesa subrayar que juicios del tipo "todo es política", que yo mismo repetí, son peligrosos (cualquier juicio creo funde una totalidad). Si todo es política no hay interioridad incomunicable, lo no compartido que da sentido a que continuemos comunicándonos. En el nacionalsocialismo "todo era política", todo estaba al servicio del todo.

Phlippe T. -

Tampoco se podrían establcer grados o medidas sobre la ética o la política, eso sólo se puede con el espacio, lo que es extensión. El Yo-Tú ético pasa a la política, en términos levinasianos, cuando aparece el "tercero", muchos terceros que no veo, pero con los que mi acción se relaciona de modo abstracto, políticamente, contextualmente. Mientras que la exigencia ética es sin contexto.

Philippe Tacoronte -

Creo que tus preguntas ahora se dirigen a reencontrar o identificar esa división entre ética y política pero en la escritura. No creo que hay ahí diferencia a la distinción previa. Desde luego la decisión política se hace guiada por la ética, se vinculan, pero no se agotan en una unidad. También el programa de un partido político o en un poema de Ernesto Cardenal. Lo que al menos yo he querido llamar "escritura" no es cualquier escritura, sino aquella en la que se busca o sucede radicalmente una experiencia de abandono o de pérdida (de desaparición, si quieres)como entrega a alguien que no está. Pero esa "escritura" también puede ser una voz desaparecida que recuerdo.

perera -

Con respecto a lo de la urgencia y la escritura, Philippe, quizás tengas razón. Bien es verdad que el ámbito de la palabra y de la conciencia no se restringe a la escritura.
Por lo demás, me sigo aclarando la cuestión de la manera que le decía, de alguna manera, a Yupanqui: actuar-escribir, con paciencia o con urgencia, es necesario. Muchas cosas necesitan paciencia. Muchas otras urgencias (cuando uno ya tiene conciencia de algo: es decir, cuando ya le ha dedicado tiempo; y aunque le dedique más. Y a veces sin haberle dedicado ni un minuto).
Ahora (y vuelvo a mis notas primeras, que -creo- es lo que intentaba decir): ¿qué tiene que ver esto con la literatura o con el arte? ¿La belleza y la ética? ¿Kant o Hegel, como se planteaba en otro texto de Trapera?
No sé. Quizás he de dedicar, pacientemente (qué curioso), más tiempo a pensar y a escribir sobre estos asuntos (no es ironía: sinceramente). Gracias por las palabras, Philippe y Yupanqui.

perera -

No digo que UNA política sea definitiva (en absoluto), pero siempre hay formas políticas realizadas o por-realizar.

perera -

No digo que la ética de una persona se acabe en una actuación. Pero su actuación (siempre en la comunidad, sea del tipo que sea) habla de su ética. Sólo así habla. Otra cosa es cómo pueda ser interpretada.
De la misma forma que puede seguir actuando: de forma parecida o de la manera contraria. Pero sigue actuando.

perera -

¿Puede existir (¿y sería conveniente plantearlo así?) ética sin una forma de política (organización de un centro educativo, de un grupo cultural, de una familia...)? ¿No es la praxis (la realización política), y el análisis de las situaciones, los que marcan la ética de alguien/es? ¿No (nos) sería más exigente de cara a nuestra responsabilidad?

perera -

Tal como se ha planteado, no hay política sin (una) ética. ¿Pero siempre actuamos conforme a esa ética? Es decir, si la escritura es una realización, un acto (como cualquier línea política), ¿diríamos que en ella podemos atisbar "ética"? ¿O política?
Dicho de otra manera: si la ética es un pre-, ¿puede entenderse ella sin una actuación política, sea en el ámbito que sea? ¿Podemos analizar la ética al margen de una política? ¿Se podría hablar en estos términos: "En San Juan de la Cruz, o en Cairasco de Figueroa, podemos leer más o menos su planteamiento ético (que no político); en el programa del PSOE leemos un planteamiento político, o ético-político"?
¿Queda la realización escritural literaria al margen de una "política" pero no de una "ética"? ¿O es que, acaso, los planteamientos éticos de una escritura no se observan en lo que "de política" haya en ella?
Quizás me enrollo, y los enrollo...

Philippe -

Y desde luego, nos guste o no, actuar en el sentido político necesita mucho cálculo y análisis, pues se trabaja con una abstracción, un grupo de gente y no con un rostro único y singular (ahí sin duda no hay cálculo).Saludos im-políticos.

Tacoronte -

Por otro lado, no puedo estar de acuerdo con la oposición que hace Perera entre "escribir" y "actuar en la urgencia". Creo que es un movimiento de ida y vuelta: cuando considero algo "urgente" es porque lo distingo, lo pienso-siento y juzgo y describo con una palabra. Y cada momento de urgencia es distinto, por tanto debo inventar siempre respuestas nuevas. La conciencia y la escritura (la palabra) son tiempo. Sin ella o ellos, ¿cómo actuaré? ¿Cómo sabré que algo es urgente? La teología de la liberación, un Casaldáliga, es buen ejemplo, quizá de los mejores. Junto a ello: la palabra no se opone a la acción, no es nada vaporoso o ideal, es cuerpo que se da sin saber a dónde va. No veo por tanto oposición excluyente, sino respiración. Pienso en gente tan activa como Mounier, Simon Weil, Kierkegaard. Particularmente, en lo que respecta al estudio, creo que tiene que ver ya desde los Padres de la Iglesia, con la oración y ese trasfondo incomunicable, secreto que hace posible la comunidad (que tampoco confundiría con el terreno dela política, existe la comunidad de los amantes).

Philippe Tacoronte -

Muy interesante este diálogo entre Perera y Yupanqui. Puedo apuntar quizá alguna cosa. Creo que si cada persona coincide enteramente con su vinculación a la comunidad se acaba la comunidad. Lo in-comunicable, lo que se juega en la ética, sostiene a la sociedad, pero no es idéntico a ella. ¿Cómo podríamos criticar a la sociedad si la ética no fuera algo más que ella? La ética es una exigencia infinita y la política es cómo se organiza la polis: cálculo, elegir lo menos malo. Si se identifica la política con la realización última del bien llegamos al Terror, porque el bien dijimos que se guardab en un fondo inagotable. Eso infinito lo entiendo desde el cristianismo. LA "teología política" de Metz significa la desprivatización del cristianismo, su compromiso socio-político, pero la exigencia del cristianismo es mucho más radical que cualquier régimen político determinado, es un banquete liberador, no termina en ninguna realizaciónb política definitiva, sino que la envía hacia el bien una y otra vez.

perera -

"Claro", coño. El ejemplo del cristianismo lo deja "claro". En esta línea, y por ahora, más o menos vengo a estar de acuerdo con lo que planteabas a propósito de la escritura (el arte?) en tus primeros comentarios. Aunque no tengo claros muchísimas aspectos. Pero, por ahora, ahí queda.
Escribir es una acción más contra el mal: o podría serlo. Esto lo digo porque, quizás, no lo dejé claro anteriormente. Bien es verdad que uno puede dedicar su tiempo, en mayor medida, a otras acciones contra el mal (digámoslo así), iguales o más importantes en determinados momentos. En fin, seguimos en contac. Abrazos tantos.

Fernando -

Diría: el amor no es originariamente político, ni política. Ojalá lo fuese, lo será. Un abrazo.

Fernando -

Miguee: estoy de acuerdo en todo lo que decís, pero me quedo con la duda de si la política no se limita a un momento de decisión que implica a "toda" la comunidad, a todos los ciudadanos. Una ley, por ejemplo.
Me pregunto si la ética (la religión, cierto cristianismo, si querés)no desencadena la indignación primera, que luego sí se convierte en política, en ley, cuando se traduce a hechos concretos.
Es decir, a ver si me aclaro (me aclaran): la indignación ante la injusticia no creo que pueda provenir de una postura política. Porque la política (desgraciadamente desconozco a Aristóteles) desconoce la subjetividad, la individualidad, se manifiesta por generalidades sistemáticas que no incluyen ni participan del cara-a-cara, yo-tú, entre las personas.
Por eso, dejaría una vía abierta a la indignación ética en la literatura (que, claro, no se convierte en acción concreta, sino simbólica, la escritura como indignación simbólica, como denuncia -ahí está la filosofía crítica-). Creo necesaria la reflexión ética porque si no no sabremos dónde ir políticamente, ni siquiera sabríamos por qué hacer política. Diría: la política no es el origen de la política. El origen de la política está antes. Por ejemplo: el cristianismo DERIVA en política, pero Cristo, creo, no va motivado a actar por un modo de racionalidad político. Seguiremos por ahí porque el tema da mucho que hablar, y pensar, difícil.

perera -

Errata: donde dice "¿PuedO ser lo político..." debe decir "¿PuedE ser lo político...".

perera -

En realidad, supongo que lo que (me-nos) planteo es la dedicación temporal, y personal, que el arte su-pone. Supongo que es algo que me planteo: ¿es más necesario "el arte" (tal como lo planteas) que dedicar todo el tiempo de tu vida a criar a y convivir con unos chiquillos? ¿O a ayudar al que realmente está necesitado? No, por supuesto. De hecho, existen situaciones en las que hay que OLVIDARSE de escribir: porque uno TIENE QUE estar en otro lado URGENTEMENTE (o sin urgencia).
Con todo esto, me cuestiono personalmente (porque he sido cuestionado por otros que no soy yo: con sus miradas, sufriemientos, palabras, interpelaciones...) estos asuntos.
Tengo la impresión de que el arte es secundario en las actividades que uno pueda realizar durante la vida.
Escribo y me lanzo: no tengo nada claro lo que digo; pero podría ser.
Ánimo, maestro.

perera -

Comparto eso que dices de San Juan de la Cruz. Pero ¿no tiene una política la obra del carmelita? ¿Una manera de ver el mundo, nuestra comunidad (por lo menos potencialmente)? ¿No es eso política? ¿Puedo ser lo político trascendido, como afirmas? ¿Y es conveniente plantearlo de esa manera?
Quizás es ahí donde (decía en mis notas anteriores) me parece que el arte puede derivar en olvido de los mortales que sufren: ahí al lado, allá lejos.
Entonces entran mis dudas todas...

perera -

Querido Yup: me cuesta pensar en la diferencia entre "ética" y "política". Y sé que, entre estos dos conceptos, la hay. Así me lo planteó Philippe en la presentación de "Trenístenla..." y, en verdad, no supe responder sino diciendo que utilizo el término "política" (quizás dejadamente) como aglutinador de lo que queremos (o nos quieren) vivir como seres en comunidad. En este sentido: todos estamos manchados.
Y en este sentido, también, me surge una pregunta a propósito de tus comentarios: ¿es lícito, éticamente hablando (¿?), algo "más allá de la política", sea en el arte o en lo que sea? Si el arte está necesitado de un dicurso fuera de sí, ¿es justo que haya algo que exceda lo político (según como lo entiendo)? Es decir, ¿hemos de plantearnos que en el arte algo no tiene que ver con la comunidad? No lo creo. O mejor: no quiero creerlo.

Fernando: -

Un abrazo, Miguel, pasalo bien. Fernando.

perera -

Buenas, F. Espero que todo te esté yendo bien.
He leído tus comentarios: merecen un reflexión (más) "paciente" de la que pueda hacer ahora.
Me ha llamado la atención la gran presencia de argentinos (y su acento-verbo) en Andorra. Al parecer tiene que ver con la temporada de nieve: vienen a trabajar. Muchísimos.
Me he acordado de ti, en esta frontera, donde se cambia constantemente del catalán al español, del español al francés, del español argentino (llamémoslo así) al francés de no sé dónde.
Enmedio del frío.
Volveré. Sin duda.
Abrazos tantos.

Fernando -

Y creo (y soy fundamentalista) que la crítica ha de ir por ahí sí o sí, como hace Derrida leyendo a Edmond Jabès en La Escritura y la diferencia, o como todo Blanchot en peso. Lo que sucede es que me parece extremadamente difícil, por ahora aunque ya estamos de camino, afinar tanto la mirada como para poder criticar cualquier obra de ese modo. Sin embargo, en ello estamos, siempre, porque NO hay salida NINGUNA si no es pensando por ahí, creo. Si no, la muerte del arte se habrá consumado, el arte y la poesía seguirán siendo menores de edad, la desidia de lo por siempre infantil. Ese es el gran problema. Un abrazo, Migue. F.

Fernando -

Es lo que decía Dan-Philippe, creo. Donde cabe cierta experiencia del arte o la poesía que, sin necesitar manifestarse como abiertamente política, sí ha de funcionar como un momento radicalmente ético de la conciencia. Momento que está mucho más allá de esa suerte de teología natural que se hace llamar "el arte por el arte". Obviamente no se trata del subterfugio, tan común, tan liberal, de quien ingenuamente cree poder manifestarse artísticamente y decir que es (a)político o (in)moral. No es eso. No es el artista idólatra de la obra "propia", es decir, de la obra como identidad radical. Hablo más bien de de la obra que (desobra), que es desposesión,"exposición", diría Celan. San Juan de la Cruz también anda por ahí seguramente. Y toda mística cristiana. No así el paganismo de cierto romanticismo embriagado de sí mismo. Creo que es lo que Mosès concibe al relacionar a la experiencia estética en Kant con el infinito en Lévinas. La experiencia de la obra como infinito, como don, nada tendría que ver con la identificación solipsista del sujeto, con lo que sale de sí y vuelve a sí en el autor-sujeto. Nada más alejado de la “presencia”. Por ejemplo, me viene a la cabeza el Kafka de Blanchot: cuando Kafka empieza a escribir diciendo "él" en lugar de "yo", ahí hay una experiencia radicalmente extrañada de sí. Ahí creo que sí cabe lo no-político, lo político es trascendido por la interioridad desbordada de alteridad del que escribe

Fernando -

Salve Miguel. Gran problema. Está claro que la postura del escritor-artista, el estetizado por la cultura en general, empieza ya a dar asco. Sobre todo, porque la literatura o el arte no son nada sin una palanca que las funde desde fuera de sí (la crítica, más bien la filosofía). El arte, de por sí, no existe si no es por el discurso "racional" que lo funda. Ahora bien: detecto, quizá, algo en la poesía o en la escritura que podría estar más allá de la política.

Fernando: -

No me deja entrar un comentario largo.