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Trapera

Las Cuatro paredes de mi casa

(Por Martín Rivero)

Cuanta vida tienen las cuatro
paredes de mi casa,
Derruidas sin piedad por la
fría maquinaria sin alma.

¡Cuantos amores, desamores
alegrías inmensas de nacimientos,
penas de muerte de otros tiempos.
alcobas vacías de alientos
llenas de recuerdos,
llenas de otros tiempos.

COCINAS, donde el arte,
la magia y el ingenio se
instalaron de la mano de las
mujeres de mi casa,
en tiempos de penuria,
en tiempos de abundancia
y en todo tiempo.

Azulejos blancos,
azulejos frios,
sin el vaho de cocidos,
sin olores,
sin ruidos,
sin los tangos de Gardel,
sin los discos dedicados,
sin la voz de Pasionaria,
sin el parte de las nueve
con noticias que conmueven
de rojos ejecutados.

Azulejos blancos de mi cocina,
azulejos blancos
en las cuatro esquinas.

Jirones de papel pintado
de azul cielo, de roja pasión
que con más mimo que arte
mi madre un día colocó

Hoy se mueven al viento,
queriendo llamar la atención
del caminante estresado
que a su lado pasa, y pasan,
y pasa junto a mí
un cura con sotana
y un móvil con obrero,
el uno orando con el de
más allá
el otro, hablando
con la demás acá,
amén, dice el uno,
y amor le dice el otro.

Dirijo la mirada hacia lo que
un día fue el patio de mi
casa y aguzando la vista,
a lo lejos, veo.

¡LA ALCAYATA!, sí, una
simple alcayata, pero no de
las de rosca y taco, aquella
estaba clavada en el canto
antiguo, a martillazos de
mi abuelo, cubierta con
mil capas de cal y otras
tantas de pintura, para
reforzarla.

En ella, primero mi abuelo,
y luego el resto, colgábamos
aquel hermoso escenario, hecho
de cañas y alambres, que a
mí, siempre se me asemejó
a la Catedral con sus torres,
en él actuaron varios insignes
tenores que alegraron la
vida con sus cantos a cambio de nada,
sin ensayos previos,
sin posturas falsas,
sin tantos por cientos,
sin cuanto lo siento,
un poco de alpiste,
un poco de agua,
nos alegraron la vida
¡a cambio de nada!

De lo que fue la
habitación de mis padres,
solo queda en pie

LA SOMBRA amarillenta
que aquel ropero dejó en
la pared,
ropero de tres cuerpos, bien despachados,
de enrevesada talla que
un día hiciera un
ebanista sin título que colgar,
informal, ¡cómo está mandado!
y puntual al cobro
que es lo recomendado.

De aquel cuarto de baño,
que a mí, hoy como ayer,
me parecía inmenso,
sólo queda el eterno

ESPEJO con sus manchas
negras de siempre
notario inflexible,
enemigo furibundo
de adulaciones, testigo cruel del cambio
de imagen de mi gente.

Ahí está, roto, sí pero,
desafiante ante las miradas
indolentes de los caminantes
¿Qué habrá sido de aquella
enorme bañera?, con patas
de garras de león,
¡qué hermosa me pareces ahora
que no te tengo!, y que poca importancia te
di cuando te tenía.

De pronto,
inesperadamente,
se me cambia el semblante
y una risa, casi una carcajada
se me escapa al ver muy
entero, muy completo aquel

ENCHUFE, intocable,
como siempre,
aquel enchufe que colocó
mi padre y, por tanto,
nunca funcionó.

Ironías de la vida,
monumento insolente
al enchufado,
trepador,
inútil e incompetente.

Casi me marchaba, y al
ver los mosaicos de flor
de lis de colores gris y gris
que un día fueron las
escaleras de mi casa,
aquellas que un día
alegres y rápidas subí
con mi maleta de cartón,
con mi pizarra
mi sinmalicia,
mi pizarrín.
¡Cuánta vida tuvieron!
¿Tuvieron? o quizás tienen
sólo para mí, que sin ningún
esfuerzo oigo las voces de mi
gente en las cuatro esquinas
de mi casa.

Cuanta vida tienen
las que fueron cuatro
paredes de mi casa,
y cuanta memoria
que ni la fría maquinaria
ni la especulación
jamás podrán borrar.

Hasta que la muerte
nos separe.

Amen.

COCINAS
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1 comentario

Bethencourt -

Vaya, desde que conozco Trapera es la primera vez que leo un poema en esta bitácora. No me refiero a una cita en verso, sino a la publicación de un poema a través del cuaderno.
Me parece fantástico dar cabida también a esta forma de expresión. Prometo leerlo con más atención una vez que lo haya impreso: ya sea por falta de costumbre o, simplemente, por incomodidad, lo cierto es que nunca leo poesía en el ordenador. Siempre me la imprimo y luego la leo tranquilamente. Eso es lo que haré.
Saludos para todos y gracias a Martín.
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