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Escritores canarios del XVIII

(por Philippe Tacoronte)

Acaba de aparecer, por fin, el tomo II de la Historia Crítica de la Literatura Canaria, publicado por el Cabildo de Gran Canaria y coordinado por los filólogos Yolanda Arencibia y Rafael Fernández. Después que el tomo I se ocupara desde los orígenes hasta los poetas barrocos de la Palma del XVII, este nuevo volumen se centra en los ilustrados canarios. Las contribuciones de los especialistas, una vez más, se han limitado a presentar una agrupación de tópicos más o menos comunes y un discurso acostumbradamente erudito que nada quiere saber de audacias, por ejemplo, de lo que podría significar lanzarse a leer e interpretar nuestro pasado literario como un modo de iluminar y dar respuesta a las preguntas (identitarias, políticas, existenciales) con las que tenemos que vernos al día. Desde ese punto de vista, entonces, nada nuevo.
Sin embargo, hay que celebrar la publicación, puesto que se pone en las manos del lector una gran recopilación de información sobre el tema y una rigurosa bibliografía. Con ella se da ya el acceso a la posibilidad de esas nuevas interpretaciones por venir, esos nuevos pensamientos inauditos sobre el futuro de la cultura canaria y atlántica que hay que crear y a la par descubrir.
Junto a ello, también es todo un tesoro la selección de textos críticos de algunos estudiosos ya desaparecidos, en especial los de Alejandro Cioranescu (sin él ni siquiera podríamos leer a la mitad de los autores canarios, del XVIII para atrás). Y más en concreto queremos referirnos a un ensayo de Cioranescu que se planteaba (¡En los años setenta ya!) si existían unos rasgos diferenciados de la ilustración canaria frente a la española. Y la respuesta es sí. Tomemos los dos grandes ejemplos de ilustrado canario, Viera y Clavijo y el Vizconde del Buen Paso; según el investigador rumano, ambos compartirían una ausencia total de casticismo, una deriva fácilmente francesa y extranjerizante que se explica por la intensa presencia de comerciantes europeos en las Islas. Nuestra ilustración habría sido cosmopolita y de contacto directo con el norte de Europa. El afán omniabarcador del deseo de conocimiento de los ilustrados canarios tendría ahí una causa.
Y el otro motivo clave para seguir la pista: la inclinación a la crítica y al escepticismo de los intelectuales canarios de la época frente a la labor constructora de los mesetarios. ¿Por qué? Abandonados al confin africano, desengañados de reformas incumplidas, sabedores "inconscientes" de una ambigua condición colonial, el canario no podía decir nada si no era en un irreductible doble sentido sarcástico. Ni pensar de otro modo que según una continua especulación crítica. Sí, desde la ilustración, el escepticismo canario no sólo le ha hecho al isleño refugiarse en el sueño poético (la invitación continua del horizonte), sino también en la especulación compensadora de la ausente unidad político-cultural.
Sí, bienvenida a este texto olvidado de Cioranescu en el que muchos podrán reconocerse todavía. Si lo leen, por supuesto.
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4 comentarios

perera -

Sólo añadir una cosita, Philippe: tu "por fin" (que sale este segundo tomo) es grandemente significativo. ¿Por qué no han salido, de una vez por todas, los demás tomos si (tengo entendido) todos están preparados? ¿Dinero? ¿No interesa y dejémoslos, dejémoslos...?

Philippe -

Queridísimo Orlando, esa historia de las mentalidades en Canarias es una tarea más que necesaria y por ahora pertenece al futuro. Hay al menos que empezar ya a poner sus bases. Salud.

orlando -

si tenemos en cuenta la particular historia de nuestras Islas,que ha sido en multiples ocasiones metida con calzador dentro de la historia de España, no nos debe extrañar que la evolución de los escritores y pensadores isleños sea distinta a la española.Me ha encantado la referencia a Alejandro Cioranescu, de cuyos prólogos hemos disfrutado todos(los historiadores tambien)y sólo quería felicitarte por el artículo y preguntarte si ¿hay algún estudio acerca de la historia de las mentalidades en Canarias a partir del analisis de estas fuentes? sé que su información sería limitada a un determinado segmento social...pero acaso podría iluminarnos para encontrar las claves de de como quitarle el velo a la sociedad canaria y crear un pensamiento cada vez mas nacionalista y consciente. Un abrazo y gracias por este artículo

daniel -

Este "saltarse la península" para acceder directamente a las fuentes de los movimientos culturales innovadores ha sido, no sé si decir "fue" una de las características de los intelectuales canarios, tan desarraigados, por otra parte, de su propio espacio social. Pero el fenómeno que apuntas en la Ilustración, se repitió, al menos, un par de veces más: en el Modernismo y en la época de las vanguardias. Creo que del palo que vino después, no hemos vuelto a recuperarnos nunca. Quizas, las nuevas promociones puedan rescatar esa curiosidad por "lo nuevo", nuestra novelería tradicional (suenan un poco contradictorios estos términos...), con una observación más atenta y comprometida con nuestro pequeño y puteado entorno... De ahí podrían salir cosas.
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