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Reflexiones sobre la clonación

Reflexiones sobre la clonación (Por Jose_MB)

Bueno, era de esperar, ya llegaron los miedos ancestrales.

A nadie a poco que esté formado, se le escapa que al campo no se le puede poner vallas y como manifiesta el Dr. José Regidor, catedrático de Biología Celular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, “¿Acaso se puede impedir el conocimiento?”.

Como ya todos sabemos, un equipo de investigadores surcoreanos han publicado en la prestigiosa revista científica Science la primera clonación de células madre a partir de embriones humanos, con fines terapéuticos, según anunció el Jueves pasado el Ministerio surcoreano de Ciencia y Tecnología y la Universidad Nacional de Seul. Los investigadores extrajeron el núcleo de los óvulos y lo reemplazaron con núcleos de células cúmulo, que se encuentran en los ovarios. Los núcleos contienen el 99 por ciento del ADN de una persona. Luego usaron un activador químico para provocar el crecimiento del óvulo como si hubiera sido fertilizado por espermatozoides.

Dentro de las investigaciones sobre clonación humana se distinguen dos tipos atendiendo a su finalidad:

a) Reproductiva: Su objetivo es crear personas idénticas.

b) Terapéutica: Se limita a la obtención de embriones para, a partir de ellos, obtener células madre con las que crear órganos a la medida con especificaciones concretas, y sin riesgo de rechazo, para trasplantes y para tratar enfermedades incurables hoy en día, como el Alzheimer o el Parkinson

Los investigadores han subrayado que las aplicaciones clínicas más inmediatas (quizás dentro de 10 años) se circunscriben al campo de los trasplantes, y el tratamiento, gracias a la implantación de estas células clonadas, de enfermedades como el Parkinson, diabetes, infarto de miocardio, o lesiones medulares entre otras.

A juicio de los expertos el próximo escollo, de tipo técnico, a solventar radica en lograr protocolos que garanticen la especialización en el 100% de las células a trasplantar obtenidas de las células madre e impidiendo que quedara alguna célula sin especializar tras el implante en el paciente, que pudiera ocasionar algún tipo de problema como por ejemplo neoplasias.

Evidentemente se trata de un descubrimiento espectacular, pero todavía la técnica es muy incipiente y urge desarrollar métodos eficaces para obtener tipos diferentes de células especializadas con valor terapéutico, a partir de estas células madre (no especializadas).

Y pienso que es de eso justamente de lo que se tiene que encargar la ciencia, de aportar conocimiento, de indicar qué es posible. Si es bueno, malo, moralmente correcto, pecado venial o mortal, de eso se tienen que encargar otros, como ya lo han hecho siempre a lo largo de la historia.

Han tenido que ser los “chinitos salvajes” amorales y carentes de formación católica los que se han adelantado en estos temas, porque en occidente estamos más preocupados por nuestra moral, que a veces es tan grande que se diría que es hasta doble.

Será que soy un optimista patológico, y que veo pocas películas americanas, pero no creo en la necesidad de legiones de ejércitos de clones programados dispuestos a morir, o clones esclavos que trabajen en minas, o niños clones totalmente dispuestos a que se les abuse sexualmente ¿Y saben por qué? Porque de esos ya tenemos. Tenemos sin necesidad de que sean clones, ni de la intervención de ningún surcoreano “amoral”, y tenemos tantos y tantos, que ya ni los vemos, o mejor dicho nos irrita verlos.

La energía nuclear, el fuego, la rueda, la radioactividad, son descubrimientos científicos que son susceptibles de diversas aplicaciones como todo el mundo sabe. ¿No debemos usar la radioterapia para tratar un cáncer de mama?, o ¿debemos condenar al inventor de la rueda por ser el causante de tantos accidentes de tráfico?

Es evidente que se necesitan reflexión, diálogo, cambios en la legislación, etc. pero, pienso que desde posturas “calmadas” y sosegadas y desde una ética laica, abandonando radicalismos y eso que es tan hispánico como el tremendismo. Aquellas instituciones que tienen demasiado afán por iluminarnos los caminos de salvación deberían, y no me gusta dar consejos, limpiar primero “el polvo” que últimamente se les está acumulando y no les deja ver demasiada luz ni camino.

Como decía D. Santiago Ramón y Cajal, España se ha dedicado históricamente a mirar mucho para el cielo y poco para la tierra… Esa y no otra es la razón de que la Ciencia española haya estado sumida en el ostracismo durante muchos siglos. Algunos esperamos que no renazcan “Torquemadas” y nos expulsen a “moritos matemáticos, filósofos, judíos-médicos, alquimistas, etc.”.

2 comentarios

Toni: -

Puedo hacer una bromita? carambolasss que la unica clonacion que verdaderamente..me tiene intrigada es la de tu nick en el chat...grrrrrr q no es posible que alguien te kiera destruir utilizandolo...y bueno mira....estars de acuerdo q nunca...JAMAS nadie sera como tu...no..no dos NO...un saludo.

daniel -

Magnífico texto. Te indico aquí otro complementario de la bitácora Magonia: http://magonia.blogspot.com, sobre el mismo tema. A lo único que hay que tener miedo es a los clérigos de distinto pelaje que tratan de gobernar nuestras vidas... esos sí que son "el ataque de los clones"