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NUESTRA FORMA DE HABLAR

(Por el Profesor Ruano)

Recuerdo un comentario de don Manuel Criado de Val, profesor que tuve incidentalmente en la Universidad Complutense de Madrid, quien, en una intervención  televisiva hace casi cuarenta años, decía que pretender que los andaluces dejen de pronunciar como lo hacen  sería como intentar que el Guadalquivir se deslizara cauce arriba y, por supuesto, abogaba por que los que enfatizan la “ese” o la “ce/zeta” continuaran haciéndolo.

Sobre este particular publiqué un comentario a finales de los ’60; y viene a colación porque a veces notamos en nuestros compatriotas nacidos en canarias un deseo, evidentemente innecesario, de imitar la pronunciación  ajena a nosotros, con excepción de una minoría dentro de las islas más occidentales y, aun en éstas, con una entonación distinta a la foránea.

En Canarias solemos aspirar la “ese”, esto es, atenuarla en su pronunciación o darle un sonido gutural, cosas ambas que se producen no sólo en la región española exportadora del uso, Andalucía, sino también en América y Canarias. En Canarias se produce con mayor frecuencia la atenuación en las islas más orientales, mientras que en las más occidentales surge a veces cierta sonorización de la “ese” silbante y del sonido interdental “ce/zeta”.

Si quisiéramos expresar gráficamente la atenuación/guturalización, podríamos transcribir, p. ej., que “laf vacaj descansan a lan doj en el alpendre”, que expresa aunque no matemáticamente lo que captaría un foráneo al oír nuestra suave forma de hablar.

En relación con la morfología gramatical notamos el uso anómalo de vuestro/-a, así como un uso cada vez más extendido del leísmo, forma copiada en Canarias sobre todo desde hace menos de cuarenta años, a raíz de la conexión televisiva con programas de importación provenientes de zonas de centro y norte de España, donde se emplea frecuentemente el pronombre “le” (dativo latino) como acusativo complemento directo (O.D.), cuando debería usarse “lo” o “la”.

Por ejemplo:

-¿Viste a papá esta mañana?  -Sí, “lo” vi.

-¿Viste a mamá esta mañana?  -Sí, “la” vi.

Lo incorrecto (desde el punto de vista del origen de la lengua: el Latín) sería decir: -Sí “le” vi. En eso consiste el leísmo.

Excepcionalmente he advertido el empleo del leísmo referido a cosas y animales.

El leísmo arraiga con mayor fuerza entre los jóvenes debido al cada día mayor desconocimiento del uso de los casos gramaticales. Las nuevas pedagogías no siempre ayudan. El conocimiento del latín es primordial. El estudio de la lengua latina es semejante al de las matemáticas: ordena el cerebro. ¿Se imaginan la supresión de la ciencia pitagórica?

De momento mantenemos a raya el laísmo y el loísmo (formas muy groseras, al igual que en un tiempo lo fue el leísmo), que consiste en usar “la” y “lo” en vez de “le”. Por ejemplo: -¿Avisaste a mamá?  -Sí, “le” dije que viniera a la reunión. Es la forma correcta. Lo censurable sería decir: -Sí, “la” dije que viniera a la reunión. Esto es, emplear el dativo complemento indirecto (O.I.) “le” con forma de acusativo complemento directo “la”. En el caso del masculino, la forma incorrecta sería emplear “lo”. Ejemplo: -Si el niño se porta mal, “lo” pego un bofetón y santas pascuas.

En fin, caballeros y caballeras, hasta más ver.

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