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Trapera

Número 10 del Museo Canario

(por Philippe Tacoronte)

El número 10 (segunda época) de la revista del Museo Canario sostiene la calidez y la prudencia de miras a las que tiene acostumbrados a los lectores. Tengamos en cuenta que, más allá de su especial y originario interés por la Historia natural (que no poca relación tendría con lo que los griegos y medievales practicaban como filosofía de la naturaleza), desde su fundación en 1879 y sobre todo en buena parte del siglo XX, el Museo fue la única y verdadera universidad libre de muchos canarios inquietos, artistas, escritores y científicos no vencidos por conformidades. Sustituto de una universidad calculadamente ausente, podemos considerarlo un foco de irradiación cultural que ilumina siempre algún segmento de la trayectoria del arte y el pensamiento canario en el XX. (Otra cuestión sería evaluar el signo actual que domina el trabajo de la institución, lo cual podría dar entrada a cierto debate).
Ante todo, el Museo Canario ha cumplido una función sin la cual una ciudad o un grupo humano moderno difícilmente podría dar razón o palabra de sí misma: el recuerdo a través del archivo; el “arjé” o principio no sólo de la arque-ología que pregunta por los antiguos canarios pre-conquista, sino también por el principio en tanto tal, la realidad primera por la que preguntaban los presocráticos (la cuestión de los orígenes y todo lo que ello conlleva). Y la esencial relación dialéctica del archivo con la estrategia política, pues, como escribe J. Derrida, “No hay poder político sin control del archivo, cuando no de la memoria. La democratización efectiva se mide siempre por este criterio esencial: la participación y el acceso al archivo, a su interpretación y a su constitución”. Un día habrá que entrar de golpe en lo que a los canarios nos va en esa efectividad democrática de la memoria.
Quizá en esa línea habría que considerar la importancia del trabajo del Museo Canario. Este último número de su revista ofrece, entre otras informaciones interesantes sobre la actividad del Museo y las noticias sobre arqueología en las Islas, un artículo sobre los comienzos de la fotografía en Telde a cargo de los hermanos Suárez Robaina (incluyen una hermosa foto de la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Suceso en el Carrizal de Ingenio hacia 1940); un informe sobre la clasificación de los documentos relativos al pintor canario Juan Ismael, así como un acercamiento a la colección del marqués de Bute (1847-1900), escocés interesado en el estudio de la lengua de los antiguos canarios.
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11 comentarios

RAUL -

ME GUSTARIA CONSEGUIR EL ARTICULO COMPLETO SOBRE LORD BUTE,YA QUE ESTOY ESCRIBIENDO UN TRABAJO SOBRE EL agradesco enviarmelo a: arqueoten@hotmail.com

Rogers -

Tu articulo, Phillippe, le llega a mi esposo al alma pues, aunque todavia esta aprendiendo espagnol y hay secciones que le traduzco yo, es un forofo total del museo canario. Cada verano lo visita dos y hasta tres veces, y ya esta pensando en meterle manos a la biblioteca desde que su nivel de espagnol se lo permita.
Saludos

yo misma -

Por cierto, Bethencourt:
Sabes si "Escrito en el Fuego" se puede comprar por internet? Me estan llamando la atencion tus comentarios sobre el mismo. Gracias
Un traperobesote

Rogers -

Saludos, traperos/as!
Phillippe, un articulo muy interesante, gracias por compartirlo.
Por cierto, intente durante el verano acceder a la pagina de la libreria del Cabildo de Gran Canaria, pero no me dieron permiso (sera porque no me conocian, je). En concreto, me gustaria consultar la lista de novedades con regularidad, y comprar libros por internet, para que los enviaran a los Estados Unidos (por correo, claro esta).
Gracias!

perera -

Tan sólo un apunte, ya que se habla de este número de la revista del Museo Canario.
Qué curioso (y qué triste) cuando en el artículo "La colección de Bute" se nos dice una idea que transmite Juan Rodríguez Doreste en su libro "Visión sesgada de un gran Obispo. El Doctor Pildain. 1890-1973". Ella es: el mentado Obispo introdujo a un "mandado" en la subasta de dicha colección, que se realizó en Inglaterra, para intentar que los responsables de la cuna histórica que es el Museo Canario no lograran adquirirlo. Todo ello con la intención de no se sabe qué cosa, pero confirmando (una vez más) cómo se ha intentado hacer una historia mentirosa de Canarias o, por lo menos, encubierta (cubierta).
Puede ser un detalle del controvertido obispo, un detalle personal; pero, a la luz de la historia de nuestras islas, forma parte de esos actos y testimonios soterrados sobre y contra este pueblo. Una historia, más o menos consciente (pero que hay que ver como consciente), sangrante de nuestra historia.
Un abrazo.

Bethencourt -

Tengo que pensar sobre el tema. Recomiendo a todos, para hacerlo juntos, el libro ya mencionado "Escrito en el fuego", con prólogo de Lázaro Santana.
¿Alguna otra lectura o reflexión que nos pueda orientar sobre las conexiones Manrique-Nestor? Quizá algunos de nuestros lectores lanzaroteños pudiera orientarnos (o desdecirnos).
Saludos.

Philippe -

De todos modos, creo que la Fundación César Manrique resulta bstante más interesante que el pensamiento del artista que lleva su nombre, por más que supuestamente sirva como inspirador. Reconocer el buen servicio prestado por Manrique a Lanzarote y a su paisaje (ojalá algo similar hubiese sucedido al sur de Gran Canaria)no impide abrir una serie de cuestiones quizá algo difíciles y me temo que relativizadoras del buen hacer de César. Me refiero en principio a la concepción del turismo, a la construcción del tipisimo y el folclore como reclamo turístico. Hay que comprender a Manrique como continuador del proyecto del pintor Néstor. ¿Sabemos bien qué función debía tener según Néstor el calculado "exotismo" de las Islas? ¿Identificamos qué hay detrás de la defensa de cierto grado permisible de folclorismo campesino reutilizado por la burguesía para sublimar unas diferencias de fondo mucho más problemáticas? Ahí tenemos, en Las Palmas, el ejemplo del "Pueblo Canario" y toda su concepción. ¿Hasta qué punto Lanzarote no se convierte en un gran parque temático milimétricamente orientado al negocio turístico? ¿Qué papel juegan ahí los motivos del tipismo? ¿Hasta qué punto tenemos una percepción no reconstruida, según esos fines, de dichos motivos? (Considerarlos "motivos" ya dice mucho). Saludos y gracias por aguantar tanta pregunta.

Bethencourt -

Nada que objetar. Precisamente me he estado leyendo a ratos durante este mes de julio el libro "Escrito en el fuego", colección de textos de César Manrique. Su visión era tan generosa y lúcida que creo todos los canarios de bien debemos tenerla como referente en nuestras acciones cotidianas. Que continúe, por tanto -y por favor- la acción de la Fundación César Manrique, necesaria, como dices, no sólo para Lanzarote sino para toda Canarias.

Philippe -

Y no te olvides, Agustín, de la libre Fundación César Manrique en Lanzarote, ojalá hubiese una en cada isla.

Bethencourt -

Philippe, he estado ojeando el número del que hablas. Me llamó la atención sobre todo el artículo sobre el archivo de Juan Ismael.
Coincido plenamente en que el Museo Canario es una institución fundamental en Canarias. En mi inventario particular, además del Museo, tenemos el Ateneo de La Laguna y -mucho más joven pero lleno de vida- el Instituto Manuel Alemán, como tres referencias básicas desde las que articular pensamiento en Canarias.
Saludos.

daniel -

Buena referencia. Gracias por estar,como siempre, atento.
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