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Canciones para nosotros, los niños

(Por Rogers D.R.)
 
¡Hola a todos!

Aprovechando que ya he llegado a California y me he deshecho del jet lag, he aprovechado para compartir con ustedes estas cancioncillas o  poemas infantiles (incluso ambos, como prefieran) que, a mi gusto, serán de gran utilidad en una clase de lengua española para niños canarios, o en Canarias.

La principal razón que me inspiró a escribir este articulo fue, seguramente, el haber pensado en numerosas ocasiones en que, durante mi infancia en la escuela, las canciones que nos hacían estudiar de memoria mis profesores/as  y mi realidad cotidiana se parecían tanto como, digamos, la velocidad y el tocino (se hacen una idea, ¿no?). Sin ir más lejos, incluso recuerdo cuando mi profesora Marita (gran maestra, por otro lado) me hacia leer "patatas" cada vez que yo autocorregia lo que decía el libro de texto y decía "papas" (a pesar de tan desafortunada  anécdota la tengo en muy alta estima, pues pude comprobar como en numerosas ocasiones esta gran profesora era, simplemente, fruto de su antagónica experiencia como canaria educada en la represión cultural que le hacia negar su propia identidad). Pero, bueno, esto es otra historia.
 
Vuelvo a retomar el hilo de la cuestión que, conociéndome, o,  para los que me conocen, de otra manera podríamos terminar hablando de las papas en vinagre, je, je, que -aunque muy ricas, no tienen tanto de poéticas.
 
Como profesora que soy (en Gran Canaria y Fuerteventura, de secundaria, en California, de primaria) el hecho de que los niños puedan aprender sin ser conscientes de ello y, sobre todo, sintiendo que sus vivencias del hogar, con la familia, los amigos, los vecinos no son consideradas como menos importantes sino, al contrario, los cimientos desde los que se está construyendo continuamente, me parecen fundamentales, una manera fantástica de enseñar a los niños en Canarias a rimar, a memorizar de una forma divertida (algo que se puede poner en practica con todas las demás disciplinas, no solo la lengua)
.
Aquí van algunas de las rimas recopiladas, con el nombre de sus autores:

“Ratoncito Pérez se cayó en la olla
La caperucita le canta y le llora”
                 (Josefa López Artiles, una niña de 85 años)

“Vamos a la cama
que hay que descansar
para que mañana
podamos madrugar”
                (autor desconocido)

“Una dona,
tena catona,
quina quineta,
pura verdad,
dice mi padre
que aquí ha de estar.
Cruz de palo
Cruz de hierro
el que dice mentiras
se va al infierno”
          (autora: la mencionada niña de 85 años)

“Pico pico
menorico
salta la vaca 25
tengo un buey
que sabe arar
dar la vuelta
y tropezar”
         (la misma niñita)

Por cierto, yo no sé ustedes, pero en mi caso la segunda parte de esta cancioncilla es completamente desconocida. Para que luego digan que los niños canarios no tienen nada que aprender de sus abuelos. De hecho, un trabajo muy interesante que los maestros (y maestras) podrían encargar a sus estudiantes es recopilar historias de sus abuelos y de sus abuelas.
Pensando en esos momentos en que los niños no quieren cooperar y recoger sus cosas (esta falta de cooperación la hemos visto todos con los adultos, así que imagínense con los niños) Yasmina Feo Ginory (otra niña de 38 años) nos ha cedido esta versión de la guagua:
 
“Pi pi pi
la guagua no camina
pi pi pi
le falta gasolina”
(repetida varias veces mientras los estudiantes -obviamente de edad temprana, se van dirigiendo hacia los lugares donde han dejado su, digamos, huella de paso por el salón o clase. Una vez en el centro del desorden, se puede proceder a decir a coro:
 
“A recoger
A ordenar
El que no recoge
no juega más”
(Yasmina)
 
Incluso se puede fomentar la imaginación de los críos, invitándolos a que sigan inventado rimas de su propia invención, tales como:
 
“A recoger
A ordenar
pongamos cada cosa
en su lugar”

o bien,
 
“A recoger
A ordenar
recoge tus juguetes
y vuelta a empezar”
 
Por último, gentileza de D. Cándido Rodriguez Ruano, hay una cancioncilla que uno de mis hijos, en concreto el que tiene tres años, sabe de memoria, lo que demuestra que se trata de una forma muy natural y divertida de enseñar, y que la letra no entra con sangre, sino con amor y, sobre todo, mucha guasa. Ahí va la cancioncilla, y un abrazo para todos desde California:
 
“Pepilla la gata
de los corralillos
cazando ratones
por los barranquillos
Unos son peludos
Otros son pelones
Pepilla la gata
cazando ratones”
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7 comentarios

Rogers -

Elena, te cojo por la palabra, OK? Saludos y libertad, el bien mas preciado.

Rogers -

Me alegro mucho, Yaiza! Cuenta como fue, me encantara saber. Besotes para Canarias.

Elena -

Prometo, cuando tenga un poco de tiempo para hacerlo, escribirles unas cuantas que conozco (sobe todo de mi etapa de seño de infantil) y además, de alguna que recuerdo de pequeña, que a su vez me las enseñó mi abuela casi todas.

Yaiza -

Qué artículo más tierno, Rogers.Me acabas de ayudar a preparar una clase... ¡gracias!Los alumnos y la profesora nos vamos a privar, ja,ja. Un besazo.

Rogers -

Me alegro de que sea de gran utilidad con los loquillos de andar por casa, je, je. Saludos a ti tambien, Bethencourt.

magacin66 -

Bonito artículo. Como no soy maestro ni nada parecido, los usaré con mi hijo... sobre todo las estrofas de "recoger"... jajaja

Bethencourt -

Rogers, gracias por este simpático artículo.
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