
Por Hideyoshi
Que un memo alcoholizado como Bush haya dominado los destinos de la nación más poderosa del mundo no habla mucho a favor de la especie humana. Esta piltrafa humana ha llegado a convencer al mundo de que un empresario fracasado sí podía mantener a flote un país, nos ha metido en una guerra global contra monstruos que su propio país y la propia economía capitalista había creado y alimentado (si bien su familia comerciaba con ellos por otra parte), se ha mostrado arrogante, estupefacto
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